Srila Prabhupada Uvaca 26

Agosto de 1973, Bhaktivedanta Manor

He estado con Srila Prabhupada por un año. Me he acostumbrado a sus ritmos trascendentales. A veces, al sentarme en mi habitación, oía el dulce sonido del armonio proveniente de la habitación de Srila Prabhupada. Sabía que podía invitar a cualquiera de los devotos que eventualmente estuvieran cerca de su habitación mientras Su Divina Gracia cantaba, pero hoy no había nadie alrededor. De modo que fuí a su habitación y ofrecí mis humildes reverencias. Al incorporarme, me saturé del néctar del melodioso bhajana de Srila Prabhupada. Todos entraban en éxtasis meramente por oírlo tocar el armonio, sumado al sonido de su voz que suavizaba mi corazón de piedra. Me senté allí, escuchándolo cuidadosamente en silencio, sin moverme. No quería crear ninguna distracción cuando él estaba en ese humor. Me sorprendía el hecho de que tuviera tantas responsabilidades, más siempre estuviera igualmente dispuesto a sentarse en su habitación y cantara rondas, hiciera bhajanas y leyera sus libros.

Al cabo de un minuto, levantó la vista del armonio e hizo un gesto en mi dirección. Sabía que eso significaba que tomara las karatalas y lo acompañara. Continuó por algún rato. Cuando terminó, dije, "Srila Prabhupada, su kirtana y bhajana son siempre diferentes de cualquier otro que haya oído". Comenzó a reír y replicó, "Sí, tengo mi propio estilo de canto".

Por supuesto, el estilo de Srila Prabhupada era a veces imitado, pero nunca igualado. Al fin y al cabo, quién podría crear una sociedad internacional sentado debajo de un árbol.


Srila Prabhupada Uvaca 27

Invierno de 1972, India

En mi primer viaje por la India, Otoño e Invierno de 1972, Malati devi cocinó para Srila Prabhupada. Ella era la esposa de Syamasundara dasa, el secretario de Srila Prabhupada. Tenían una hija de nombre Sarasvati, quien por aquél tiempo tendría 3 años. Era una niñita muy afortunada, la única persona que podía entrar y salir de las habitaciones de Srila Prabhupada sin ser anunciada.

Parecía que salía de la nada, como un diminuto Narada Muni, en diferentes templos alrededor del mundo. Siempre se colaba en la habitación de Prabhupada por unos momentos, luego desaparecía, tan rápido como había aparecido. El disfrutaba su compañía. A veces, ella se sentaba en su regazo. Otras veces, él la molestaba afectuosamente, como lo haría un abuelo. Ella siempre tenía prasadam en su boca o en sus manos. Srila Prabhupada lo observaba y a veces le daba dulces de una caja en el escritorio.

Un día, ella entró a la habitación mientras yo le estaba dando el masaje a Srila Prabhupada. Estaba comiendo, como de costumbre. Srila Prabhupada comenzó a reír, y dijo, "Tú siempre estás comiendo. ¿Sabes tú qué me recuerdas, Sarasvati?". Ella lo miró con la boca llena de comida y sacudió su cabeza indicando que no tenía idea. "Me recuerdas a la ciudad de Nueva York, los camiones de la basura", -dijo. "¿Conoces los camiones de la basura en la ciudad de Nueva York?". Ella asintió. Prabhupada continuó, "En la ciudad de Nueva York tienen esos enormes camiones para la basura, que van por la calle y los trabajadores ponen en ellos la basura". En ese momento, Srila Prabhupada estiró sus brazos, el uno sobre la cabeza y el otro hacia el piso. "Van por la calle y ponen la basura dentro de la enorme boca del camión y luego el camión hace zzzzzzzzzzzzzuuuuuuuummmmmmmmm y se cierra, y el camión se la come. Luego hace iiiiiiiimmmmmmmmmmmm y se vuelve a abrir. Algo así".

Así exclamando, el imitaba el movimiento crujiente arriba y abajo de las mandíbulas del camión de basura, abriendo sus brazos y cerrándolos. "Tu boca es algo así. Tú siempre pones cosas en ella. Tal como el camión de basura en Nueva York".

El la sorprendió, más tan rápido como había aparecido, Sarasvati desapareció. Quizás se fue a conseguir más prasadam de su mataji. Continué dando el masaje a Srila Prabhupada, maravillado nuevamente por su grandeza. Me pregunté qué actividades piadosas habría hecho ella, para poder jugar con Su Divina Gracia a un nivel tan íntimo. El que yo hubiera podido ser testigo del lila de Srila Prabhupada era ciertamente una señal de su misericordia sin causa. La travesura afectuosa de Srila Prabhupada continúa ablandando este corazón de piedra.


Srila Prabhupada Uvaca 28

Caminata Matinal, Perth, Australia

El caminar por la mañana con Srila Prabhupada nunca era aburrido. A veces Su Divina Gracia no decía una palabra, cantando la japa todo el camino. Esto quizás desconcertara a algunos de sus discípulos que no tenían una oportunidad semejante a menudo. Podían plantear una pregunta con la esperanza de ocupar a Srila Prabhupada en un debate o conversación, pero esa era una empresa riesgosa. Srila Prabhupada no estaba sujeto a nuestros caprichos. El daba una respuesta breve a tales preguntas y continuaba caminando en silencio.

Hoy, sin embargo, Srila Prabhupada se hallaba en un temperamento conversador, humorístico. Sonriendo, le hizo una pregunta a los devotos, "¿Un devoto es simple o retorcido?". Uno de los devotos respondió, "Es simple, Srila Prabhupada". Con un destello pícaro en su ojo, él preguntó, "¿Estás seguro? ¿Es simple o retorcido?". Su discípulo respondió con entusiasmo nuevamente, sin darse cuenta que habían caído en una pregunta capciosa. "¡Sí, un devoto es muy simple!".

Srila Prabhupada tiró el golpe inesperado, "¡En realidad, el devoto es retorcido!". Todos se quedaron boquiabiertos. Srila Prabhupada explicó, "Tómenme a mí por ejemplo. Yo vine a su país y todos estaban comiendo carne, intoxicándose, haciendo tantísimas tonterías. Yo los engañé a todos. Yo los engañé a todos para que se volvieran Conscientes de Krishna. Así pues, en ese sentido, el devoto debe ser retorcido, porque tiene que ser capaz de engañar. Tal como yo he engañado a todos. Nadie quería la Conciencia de Krishna, pero yo los he engañado".

Srila Prabhupada es el Acarya. El nos enseña por el ejemplo. El demostró su arte, engañándonos nuevamente en el paseo de la mañana.


Srila Prabhupada Uvaca 29

Entrar a las habitaciones de Srila Prabhupada era siempre una experiencia iluminadora. A veces, Srila Prabhupada estaba sentado leyendo sus libros. Toda vez que leía, parecía como si alguien más hubiera escrito sus libros, porque él no leía con la mente de un autor que estuviera observando los posibles errores gramaticales o de edición. Leía con el gusto de un devoto puro, que lee los pasatiempos del Señor Supremo, al cual él estaba completamente apegado.

Un día en Los Angeles, fuí a su habitación a realizar mis deberes; él estaba sentado leyendo "El Bhagavad Gita Tal Como Es". Después de ofrecer reverencias, me miró y dijo, "Si lees este libro una sola vez y lo entiendes, te volverás Consciente de Krishna en esta misma vida". Me miró y dijo, "Este libro es tan bueno que tan solo por leerlo, puedes volverte Consciente de Krishna".

Srila Prabhupada nos enseña con el ejemplo. Y hace todo lo que nos pide que hagamos. El nos pide que leamos este libro, y él también lo hace.


Srila Prabhupada Uvaca 30

7 de octubre de 1972, Berkeley, California

Esta noche, Srila Prabhupada habló en la Universidad de California, en Berkeley, penetrando en el corazón de la capital hippie neo-intelectual, San Francisco.

Los devotos lo recibieron con entusiasmo y saborearon su clase. Habían preparado barriles de pochoclo y lo distribuían atendiendo la clase de Prabhupada.

Srila Prabhupada preguntó, "¿Qué es eso?". Jayananda, quien tenía alguna experiencia en cocinar y distribuir prasadam de pochoclo en el sankirtana en las calles en Berkeley por algún tiempo, dijo, "Pochoclo, Srila Prabhupada, ¿quiere un poco?. Srila Prabhupada dijo inquisitivamente, "Sí, dame un poco".

Los devotos distribuyeron el pochoclo en bolsitas con el mantra "Hare Krsna" impreso. Srila Prabhupada comió los dulcecitos acaramelados inflados con gran deleite y dijo, "Oh, esto es bueno". Todos los devotos, especialmente los que habían cocinado y distribuido el prasadam, se sintieron muy contentos. Ahora estaban seguros que sus ofrendas habían sido aceptadas y sus vidas eran exitosas. Cuando Srila Prabhupada terminó de comer el pochoclo, se hizo más querido a todos los Vaisnavas presentes por dejar intencionalmente su mano en la bolsita de pochoclo. Fué dulce. La atención de todos los devotos se centró en los movimientos de Srila Prabhupada. La acción cuasi-infantil de Su Divina Gracia continuó cautivando el corazón de los devotos.

Sumamente alegres, los devotos celebraron extáticos el Hare Nama Sankirtana en la Av. Telégrafo, un lugar famoso por sus habitantes hippies. Camino de regreso a casa, Srila Prabhupada continuó encantando a los devotos por reducir la marcha al pasar por el grupo de sankirtana. Todos los devotos cantaron benditamente y bailaron con energía, siendo animados por la supervisión personal de Srila Prabhupada.

La siguiente noche, Srila Prabhupada tuvo otro compromiso de prédica. Esta vez, los devotos le trajeron pochoclo y se lo ofrecieron. Srila Prabhupada dijo, "No, estoy viejo. No puedo hacer este tipo de cosas muy a menudo. Es bueno, pero me resulta muy difícil digerirlo". Se rehusó diciendo, "Es muy bueno, me gusta"

¡Jaya Srila Prabhupada!

SS, Srutakirti dasa y Kusa devi dasi (sí, yo también estaba presente)


Srila Prabhupada Uvaca 31

Abril de 1973, Los Angeles, California

Templo de Nueva Dwarka

Toda vez que hay privacidad y el clima es agradable, Srila Prabhupada toma su masaje afuera con la espalda hacia el sol de la mañana, sin importar el lugar. Muchas veces Su Divina Gracia dijo, "El sol de la mañana da energía y el sol de la tarde se la lleva". Hoy es un hermoso día de sol y Srila Prabhupada decidió tomar el masaje en "su sitio favorito", el jardín. Luego de colocar la estera en el suelo, con el aceite de sándalo y de mostaza a su lado, Srila Prabhupada se sentó con las piernas cruzadas.

Hoy sucedió algo fuera de lo común. Mientras daba el masaje a la espalda de Srila Prabhupada, un gatito se cruzó por debajo de la puerta. Quizás el gatito quería tener algo de asociación con el devoto puro. Esa cosita pequeña y peluda comenzó a lamer la espalda de Srila Prabhupada con afecto y a restregar su piel contra Su Divina Gracia. Para mi sorpresa, Srila Prabhupada le permitió que lo hiciera por unos minutos.

Por último, Srila Prabhupada dijo, "Eso es todo, llévenselo". Aferré rápidamente al gato y lo puse sobre la cerca. Siendo muy pequeño y sumamente determinado a tener más asociación, el gatito de inmediato se arrastró por debajo de la puerta, una.....y otra vez.....y otra vez..... Entró tres veces y las tres veces lo arrojé por encima de la cerca.

Por último, busqué algunos bloques de carbón y los puse parapetados en la puerta. El gato ya no pudo cruzar, para obtener otro gusto de Su Divina Gracia. Aunque el gato estaba frustrado, lloraba sonoramente, maullando afuera del portón, todo el tiempo que duró el masaje de Srila Prabhupada. Se lamentaba de su mala fortuna a gritos. Aprendí algo de ese gatito: yo debía estar así de ansioso por la asociación con el devoto puro.

Tan solo vean como un momento de asociación con el devoto puro, puede cambiar la vida de hasta un pequeño animal. El gato debió sentirse atraído por la naturaleza trascendental de Srila Prabhupada. El quería bañarse en el néctar de Prabhupada, sin importar qué obstáculos se le colocaban por delante. Oro porque algún día yo esté tan determinado como ese gatito, a asociarme con mi Guru Maharaja en el servicio amoroso.


Srila Prabhupada Uvaca 32

Primavera de 1973, Los Angeles, California

ISKCON, Nueva Dwarka

Hoy, Srila Prabhupada describió algunas de las diferencias entre la civilización Védica y la civilización occidental. "Chicos y chicas" -dijo, "Un hombre, quiere hacer algo. Vé a una mujer y dice, 'Tendré a esa mujer'. Se acerca a ella y dice, '¿Qué estás haciendo? ¿Porqué no salimos?'".

"Cuando éramos jóvenes" -expresó. "Esos mismos deseos estaban allí. Los deseos no han cambiado en absoluto. Nosotros también tuvimos deseos como esos. Ves a una chica, te atraes. Pero allí estaba la cultura. La cultura era tan estricta que ni siquiera podías mirarla, qué decir de hablar con ella o hacer alguna proposición. Todo era lo mismo, excepto la cultura. Ahora no hay cultura. Simplemente vas y dices lo que quieres. Nosotros tuvimos todos esos deseos, hablando básicamente, pero nunca podías acercarte a una mujer. Era impensable. Ni siquiera se pensaba".

Srila Prabhupada nos dejó el Vrndavan Dhama y la cultura Védica para salvarnos de nuestro supuesta civilización avanzada. ¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 33

Masaje matutino, 1975

Alrededor de las 11.00 a.m., Srila Prabhupada solía iniciar su masaje de la mañana por casi una hora y media. No había reglas difíciles ni rápidas para la longitud de tiempo del masaje. A veces, durante el mismo, Srila Prabhupada se ocupaba mucho. Su secretario le leía el correo y escribía las respuestas al dictado. También acudía su editor en sánscrito con preguntas referidas al trabajo de traducción de Srila Prabhupada de la mañana.

Un día, el editor de sánscrito, entró y salió varias veces de la habitación de Srila Prabhupada, durante el masaje. La primera vez que entró, ofreció cuidadosamente sus reverencias. Las siguientes veces que entró, se agachó rápidamente, tocando por un momento el piso con la cabeza, y se incorporó con prisa e hizo preguntas. Nuevamente salió de la habitación. La siguiente vez que entró, sucedió lo mismo. Al incorporarse, Srila Prabhupada lo retó, diciendo, "¿Qué es esta achada? Tú ofreces tus reverencias. Esa achada no está bien".

Srila Prabhupada siempre cuidaba de sus discípulos. Nos protegía de la más mínima ofensa. Este incidente sucedió hace 22 años. Nunca estuve muy seguro de lo que Prabhupada quiso significar con la palabra "achada". Sé que parte del significado era el movimiento rápido y abrupto de cortar que se asocia con esa herramienta en particular.

Mientras escribo, observo otro significado de la palabra. Nuestra enredadera devocional es muy frágil. Mientras prestamos servicio devocional al maestro espiritual, podemos dañar fácilmente nuestra enredadera devocional por balancear descuidadamente nuestros egos cual hachas. Conciencia de Krishna significa que debemos ser conscientes de nuestras actividades en todo momento y nunca adoptar cortes breves como atajos respecto a nuestro Guru Maharaja.

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada, el más experto jardinero que atiende amorosamente nuestra enredadera devocional! ¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 34

ISKCON, Nueva Dwarka, Los Angeles

Durante los dos años en que serví personalmente a Su Divina Gracia, él habló de retirarse de los deberes administrativos muchas veces, para concentrarse en traducir las Escrituras para toda la humanidad. Mi primera experiencia fue como sigue:

Alrededor de las 9.00 de esta mañana, Srila Prabhupada me llamó a su habitación y me pidió que llamara a Karandhara. Esto sucedía a menudo mientras estábamos en Nueva Dvaraka. Srila Prabhupada parecía tener mucha fe en los talentos de Karandhara. Recuerdo que Srila Prabhupada elogió a Karandhara, señalando las escaleras de cemento camino al jardín que Karandhara había puesto, "Karandhara puede hacer cualquier cosa". Si estábamos en Los Angeles y surgía un problema, Srila Prabhupada llamaba a Karandhara, sintiéndose confiado que él podría resolver cualquier cosa.

Cuando Karandhara llegó, Srila Prabhupada lo petrificó diciendo, "No me quiero involucrar tanto en la conducción. Quiero traducir libros". Karandhara respondió entusiasmado, "Sí, puedo hacer todo su trabajo de secretario, y Ud. puede quedarse aquí y traducir. Le arreglaremos todo muy bien para Ud." Srila Prabhupada dijo, "¡Sí! Lo haremos inmediatamente. No quiero tener nada que hacer. No más cosas. No más manejos. Tú ocúpate de todos los asuntos por mí".

Karandhara salió de la habitación, listo para organizar a ISKCON desde su oficina en la Av. Watseka. Yo pensé, "Esto es sorprendente. Prabhupada dejará que el GBC administre la sociedad. Nueva Dvaraka era perfecto. Tenía todas las facilidades para Srila Prabhupada. El podía quedarse aquí por años y traducir todo el día si quería. Srila Prabhupada había dicho que su jardín aquí, era su lugar favorito".

Ahora son las 11.00 a.m. Srila Prabhupada sonó su campanilla. Al entrar a las habitaciones de Srila Prabhupada. ofrecí mis reverencias, mas antes de levantar mi cabeza del piso, dijo, "Llama a Karandhara". Cuando Karandhara entró a la habitación, ofreció reverencias. Mientras lo hacía, Srila Prabhupada notó una carta que asomaba por el bolsillo de la kurta de Karandhara. Los ojos de Srila Prabhupada se abrieron grandes. "¿Qué es eso?" -dijo. "¡Oh! Es una carta para Ud., Srila Prabhupada" -replicó Karandhara. "Ábrela" -dijo Srila Prabhupada.

Karandhara la abrió y leyó la carta a Srila Prabhupada. Era una carta típica de un discípulo antiguo que manejaba un templo en alguna parte del mundo. Srila Prabhupada la escuchó intensamente y luego dictó una respuesta.

El retiro de Srila Prabhupada duró por casi una hora. Era el primer retiro que yo había experimentado, pero no el último. Srila Prabhupada disfrutaba traduciendo el Srimad Bhagavatam para nosotros. También disfrutaba enseñando a sus hijos la forma de caminar por el sendero espiritual. Su paciencia era infinita. A diario nos levantaba si nos deteníamos, y nos animaba a tratar de seguir caminando. Sin importar cuánto soñó con el retiro, no iría a dejarnos solos hasta que pudiéramos caminar por nuestra cuenta. Ha llegado para nosotros la hora de caminar.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 35

Septiembre de 1974, Vrindavana, India

ISKCON, Krishna-Balarama Mandir

Srila Prabhupada ha estado muy enfermo por algunas semanas. Ha sido una época muy difícil. Casi no comió y necesita ayuda para caminar. Después de mucho tiempo, asoma la mejoría para alivio de todos sus discípulos.-

Algunos de los miembros del GBC se han estado reuniendo. Sus discusiones están centradas en aliviar a Srila Prabhupada de sus responsabilidades directivas. Opinan que si pueden seguir adelante con eficiencia, entonces Srila Prabhupada se aliviará. Tienen la esperanza que su salud mejorará si no tiene que preocuparse con el manejo diario de ISKCON.

Convocaron a una reunión en presencia de Srila Prabhupada. Comenzaron diciendo, "Srila Prabhupada, hemos decidido que podemos ocuparnos de todo el manejo, y Ud. puede estar libre para hacer su labor de traducción. No tiene que preocuparse por manejar la Sociedad. Nosotros somos competentes para hacerlo". Srila Prabhupada se enojó mucho. Dijo, "Cuando quiera que uds. se encarguen del manejo, cuando quiera dejar de dirigir, lo haré. No digan a su maestro espiritual cuándo debe dejar la conducción. ¿Quiénes creen que son, diciendo a su maestro espiritual cuándo abandonar la conducción? Tengo la suficiente idoneidad para saber el momento en que quiera dejar de administrar. Cuando decida dejar de hacerlo, entonces dejaré de hacerlo. La decisión depende de mí, no de ustedes. ¡Se terminó la reunión!


Srila Prabhupada Uvaca 36

Octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha-Damodara

Esta noche Srila Prabhupada está hablando en su sala de estar. Ha estado haciéndolo regularmente desde su llegada. Algunos de los lugareños traen ofrendas de frutas y flores y las colocan a sus pies de loto. Súbitamente, en medio de la clase de Srila Prabhupada entra un mono en la habitación, atraído por las bananas. Visaka arrojó rápidamente su chaddar sobre el mono y tiró con fuerza de las bananas. Se las ingenió para aferrar la mayor parte, pero en unos pocos segundos el mono se había ido con una banana de premio en su mano.

Srila Prabhupada dijo, "Miren qué inteligente es este mono. Esto demuestra que todas las entidades vivientes son inteligentes en lo suyo. ¿Cuánto tiempo les hubiera tomado a ustedes hacer eso, entrar y salir corriendo de aquí y conseguir las bananas? Este mono es muy inteligente respecto a su alimentación. Puede hacerlo en unos pocos segundos. Prácticamente nadie lo vio. Tomó las bananas y se Fué. Asimismo sucede en el mundo material. Todos son muy expertos en su propio ámbito. Así pues, debemos volvernos devotos muy expertos y no monos expertos.

Todo el incidente tomó unos 4 segundos. Pese a que Srila Prabhupada se hallaba en el medio de su disertación, sabía todo lo que pasaba a su alrededor. Srila Prabhupada siempre estaba seguro de las actividades a su alrededor; era experto en hacer más de una cosa a la vez.


Srila Prabhupada Uvaca 37

7 de octubre de 1972, ISKCON, San Francisco

Berkeley

He sido el sirviente personal de Srila Prabhupada por un mes. Estoy comenzando a sentirme cómodo y a familiarizarme con mis deberes. No podía saber que esto me calificaría para lo que vendría. En cuanto pienso que lo sé, ¡oh, oh!

Esta noche Srila Prabhupada me llamó y me pidió que preparara algunos puris, papas a la inglesa y leche caliente. No nos estamos quedando en el templo. Estamos en la casa de una joven pareja. Ellos eran amigos de los devotos. Los devotos de aquí pasaron horas limpiando la casa para que estuviera presentable antes de que Srila Prabhupada llegara.

La instalación de la cocina no era muy buena. Por fortuna, había ghi en una hornalla, de modo que se podía preparar una comida. Srila Prabhupada había pedido "papas a la inglesa". Yo estaba ansioso por prepararlas, pero no tenía experiencia. Hacer los puris era bastante fácil, pero llevaba cierto tiempo. Se estaba haciendo tarde y yo no quería que Srila Prabhupada tuviera que esperar. Pelé algunas papas, tan delgadas como fue posible con un pelador y las freí en ghi muy caliente. Salieron parecidas a las rueditas de papas, pero no exactamente como las papas que hubiera visto antes.

Me sentí muy afortunado por poder servir al representante viviente de Krsna. Srila Prabhupada era mi deidad adorable, la misericordia especial me reciprocaba directamente. Corrí con afecto hacia Su Divina Gracia con un plato de papas a la inglesa, un puri caliente y una taza de leche caliente. Srila Prabhupada señaló las papas fritas y preguntó con firmeza, "¿Qué es esto?". Azorado, dije, "Papas a la inglesa, Srila Prabhupada". "¡No son papas a la inglesa!" tronó. "Esto no es lo que yo quería".

Al ver mi consternación, agregó, "De todos modos...anda, déjalo". Me sentí terriblemente mal. Era la primera vez que había fracasado en mi servicio a mi Guru Maharaja. Me sentí morir. La ofrenda no había sido aceptada. Volví a la cocina y cociné el siguiente puri. Regresando a las habitaciones de Srila Prabhupada, coloqué el puri en su plato y ofrecí mis reverencias. Al incorporarme, él me miró con una gran sonrisa. Y dijo con seguridad, "Están muy buenas. Está todo bien. Son muy buenas". Respiré aliviado y repliqué, "¡Oh, bien! Gracias, Srila Prabhupada!.

Me sentía bendito. No sabía si realmente le había gustado o si lo había dicho meramente para hacerme sentir mejor. Como sea, fue maravilloso. Era maravilloso tener a alguien que se interesara tanto por mí. Hice otro puri y se lo llevé y aguardé a que terminara. Levantando sus platos, me quedé helado al ver que había comido todas las supuestas papas fritas. Srila Prabhupada aceptó misericordiosamente mi humilde ofrenda.

Meses después, estando en la India, finalmente realicé que las "rueditas de papas" son el equivalente británico de las "Fritas a la Francesa"(*).

Posteriormente, le hice las rueditas de papas a Srila Prabhupada de acuerdo con sus instrucciones, "delgadas y croscantes". Observen la discrepancia idiomática. No es un error. Srila Prabhupada a menudo emplea palabras que le son propias. Yo preferí su empleo de la palabra "cripsy" por "crispy" (**). Pues posee un sonido crujiente.


*N. del T.: este pasatiempo tiene que ver con una distinción hecha en el inglés americano entre batata frita palito (french fries) y en fetas o rodajas (potato chips). Esa distinción no existe en el inglés británico.

**N. del T.: Aquí Srila Prabhupada decía "cripsy", en lugar de "crispy" (crujientes o crocantes). 


Srila Prabhupada Uvaca 38

6 de octubre de 1972, ISKCON, Berkeley

Srila Prabhupada ha llegado hoy a quedarse por unos días en la casa de algunos de sus bienquerientes. Sus discípulos lo llevaron a recorrer la casa. Srila Prabhupada tomó asiento y preguntó, "¿Hay algo de prasadam?". No había nada disponible. El dijo, "Bueno, traigan algo de fruta" y "Traigan algo para lavar mis pies. Una toalla y un poco de agua. Esa es la etiqueta habitual. Se deben lavar los pies de una persona que llega". Srila Prabhupada no necesita nada de ninguno de nosotros, mas misericordiosamente nos enseñó el modo apropiado de honrar a un invitado, qué decir con respecto al maestro espiritual.

Los devotos se apresuraron a prepararlo todo. Cuando sus discípulos comenzaron a lavar sus pies, Srila Prabhupada dijo, "Laven hasta las rodillas. Esta clase de baño refresca todo el cuerpo después de viajar".

Un día de mucho calor en Vrndavan, Srila Prabhupada volvió a mencionar el mismo hecho tras regresar de un compromiso. Regresando a sus habitaciones, se fue directamente al cuarto de baño y lavó sus pies y piernas con agua fría. Dijo, "Después de salir, hacer esto rejuvenece todo el cuerpo".

Nos enseñó la norma antiquísima de la etiqueta Védica completa, con aplicación práctica. Nos anima con el conocimiento. ¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 39

15 de septiembre al 28 de octubre de 1972

ISKCON, Juhu, Bombay

El principal placer de Srila Prabhupada era hablar sobre Krsna y Sus asociados las 24 horas del día. Saboreaba cada oportunidad de hablar la filosofía de la Conciencia de Krishna. Esto contrastaba agudamente con su empleo reducido de las palabras referidas a su propia conservación física. La dicotomía era extática.

Srila Prabhupada tomaba una siesta diaria después del prasadam del almuerzo. Tras levantarse, Su Divina Gracia solía pasar por la que era mi zona designada, para ir al cuarto de baño. Muchas veces yo también descansaba. En cuanto oía el dulce sonido del arrastre de sus pies, me levantaba y ofrecía mis reverencias. Srila Prabhupada caminaba diciendo, "Dab" con una voz profunda. Cuando él regresaba a su habitación, yo debía ir a la cocina, abrir el coco, colocar la hierba dorada en la abertura y colocar el agua dulce sobre su escritorio. Tal era el ritual diario. Toda vez que oía la palabra "dab", la misma oportunidad extática se presentaba.

Particularmente en Vrndavana, Srila Prabhupada a menudo comentaba a sus invitados lo rápido que su sirviente cocinaba el almuerzo. Solía decir, "Srutakirti puede cocinar todo mi almuerzo, arroz, dahl, capatis y tres de nuestros subjis en solo 45 minutos". Luego me miraba y decía, "¿No es así?". Asintiendo, yo respondía, "Sí, Srila Prabhupada, y le doy su masaje mientras se va cocinando". Abriendo mucho sus ojos, dijo, "Se dan cuenta, 45 minutos y todo el asunto del mantenimiento del cuerpo... terminado. Eso es Conciencia de Krishna. Reducimos al mínimo la conservación del cuerpo, tanto como sea posible, así tenemos más tiempo para el servicio devocional".

Otro ejemplo que demuestra la eficiencia de Srila Prabhupada con un mínimo esfuerzo ocurría en la intimidad de sus habitaciones. Srila Prabhupada me ordenaba sin decir una sola palabra. Sentado en su habitación, solía mirar a los ventiladores de techo. Si estaban funcionando, significaba que yo debía apagarlos. A la inversa, si estaban apagados...activarlos. Otras veces, solía mirar a las puertas francesas. Si las cortinas estaban abiertas, yo las cerraba, si estaban cerradas, yo las abría. Srila Prabhupada decía, "Este es un sirviente de primera clase, hace su servicio sin que se lo pidan. El sirviente de segunda clase, lo hace al ser ordenado. El sirviente de tercera clase, se lo pides y lo hace de mala gana o no lo hace en absoluto".

Oro por oír el arrastre de sus pies, ver sus miradas. oír sus palabras y tener la oportunidad de servirlo vida tras vida. Srila Prabhupada es el Acarya.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 40

Junio de 1972, Los Angeles, California

Nueva Dwarka

Hoy, tras el paseo matutino, un grupo de 5 ó 6 devotos se ubicó en el pasillo de la entrada, observando como Srila Prabhupada subía con su bastón las escaleras hacia su habitación. Mientras caminaba, todos cantábamos agradecidos, "¡Jaya Srila Prabhupada!"

El se dio vuelta y dijo cariñosamente con una hermosa sonrisa, "Justo estaba pensando que cuando era joven subía las escaleras corriendo. Ahora tengo el mismo deseo, todavía quiero subir las escaleras corriendo, pero debido a este cuerpo...ahora no puedo correr. Todavía quiero hacer todas esas cosas, como cuando era joven. Quiero ser activo pero el cuerpo es muy limitante". Continuó subiendo las escaleras mientras nosotros ofrecíamos nuestras sentidas reverencias.

La luz se hizo en mi mente, por un momento realicé que Srila Prabhupada había aceptado voluntariamente tantas molestias para salvarnos de este burdo y necio concepto corporal de la vida. Fuí testigo de la majestuosidad del lila de Srila Prabhupada, sirviéndolo personalmente, mas hubo muchas épocas penosas también.

Mi corazón se condolía mientras éramos testigos del sufrimiento por el que atravesaba Su Divina Gracia debido a su aceptación voluntaria de las reacciones pecaminosas de las almas caídas como la mía. El hecho de que Srila Prabhupada experimentara estas incomodidades, no disminuye su grandeza, sino que la magnifica. Tal es la infinita misericordia del devoto puro. ¿Quién puede ser tan magnánimo? El es nuestro eterno bienqueriente que asumió la tremenda responsabilidad de salvarnos de nuestra condición caída.

En los días subsiguientes intentaré describir algunos de estos pasatiempos dulces y agri-dulces de Srila Prabhupada, con la esperanza de poder meditar en ellos y apreciar su grandeza. Pido perdón a todos los que ofendo que han compartido mis percepciones imperfectas. Si espero a volverme perfecto antes de intentar glorificar a nuestro amado guru, me temo que me olvidaría de todo. Reconozco mi falta de talento para glorificar con propiedad a nuestro amado Saktyavesa Avatara Srila Prabhupada. Realizo que Su Divina Gracia, siendo un nitya-siddha no era susceptible de ninguna enfermedad material, mas de todos modos nos concedió su misericordiosa asociación caminando con nosotros por esta tierra de miseria, Martyaloka. El vino a liberarnos y vino voluntariamente a este sitio de miseria. Esa es su misericordia sin causa.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 41

2 a 4 de abril de 1973

Saint Moritz, Zurique, Suiza

Estando en Bombay, un discípulo mayor le mostró a Srila Prabhupada una postal de Saint-Moritz, de coloridas flores silvestres y colinas verdes. Era hermoso. El devoto de Srila Prabhupada expresó consideradamente que sería bueno tomar un respiro después del largo trayecto entre Bombay y Nueva York. Srila Prabhupada podría descansar un poco en Saint Moritz. Cualquiera que haya viajado de los EE.UU a la India, sabe que es un viaje duro, muy cansador. Srila Prabhupada había estado viajando bastante rápidamente, no quedándose más de 6 a 7 días en cada lugar, por lo que detenerse en Saint Moritz parecía ser una buena proposición.

Sin embargo, otro de los motivos para quedarse en Saint Moritz era una especulación dorada. Unos cuantos hombres experimentados estaban pensando en fortificar las reservas de oro de ISKCON, invirtiendo en oro, antes de que el precio bajara. Zurich era el lugar justo para la inversión billonaria de oro. No obstante, Srila Prabhupada tronchó la idea de raíz.

Saint Moritz es zona de esquí y en esta época del año hay una considerable cantidad de nieve en el suelo. El hotel elegido por nosotros tenía un salón central con un ascensor. Al salir del mismo, y entrar a la habitación del hotel, la misma se abría a un espacioso condominio de tres salas, con cocina completa. El gran living-room tenía puertas de vidrio corredizas, que daban a una terraza con una fantástica vista de las montañas cubiertas por la nieve. Para muchos, quitaba el aliento, pero no a Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada era muy regulado. No importaba dónde estuviéramos, la vida continuaría como un reloj. El esquema de Srila Prabhupada permanecía constante. Esta mañana no fué diferente. Srila Prabhupada se puso su abrigo con capucha azafrán y se preparó para su paseo matinal, diciendo, ¿Vamos a caminar, así nos enteramos qué tan frío es aquí?

Estando en la planta baja, Su Divina Gracia abrió la puerta de vidrio corrediza, para salir a la terraza hacia las grandes puertas de entrada. Súbitamente, un enorme golpe de aire helado llenó todo el condominio. Era como una tormenta de nieve. Srila Prabhupada abrió grandes sus ojos y exclamó, "¡Ooooohhh, esto es demasiado frío!".

Toda vez que era testigo de esas expresiones infantiles, mi corazón se derretía de gozo. Srila Prabhupada trasuntaba la inocencia de un niño. Mientras la mayoría de los devotos experimentaban su prédica poderosa y determinada, yo me sentía afortunado por ver la cara de Srila Prabhupada iluminada con una expresión entrañable y querida. Su Divina Gracia sintió el frío. No le gustaba, así lo dijo, "Caminaremos por el hall dentro del edificio".

Una ventisquita de nieve no iba a interferir con el paseo matinal de Srila Prabhupada, de manera que Su Divina Gracia, Pradyumna y yo, nos dirigimos al hall. Ahora bien, esto planteaba otro tipo de problemas. Considerando que estamos en 1973, el lugar de temporada turística era de una súper y alta tecnología, diseñado para operar con poco gasto de energía. El sistema consistía en que si alguien caminaba por los pasillos, las luces se encendían automáticamente por determinado lapso de tiempo, probablemente el tiempo exacto que se tardaba en entrar al ascensor, luego las luces se apagaban automáticamente. De modo que mientras caminábamos por el corredor, en uno y otro sentido, debíamos pulsar diversos botones a lo largo del pasillo, para que las luces se encendieran. De otro modo, teníamos que caminar en la oscuridad.

Pradyumna decidió regresar al apartamento. Srila Prabhupada y yo caminamos en uno y otro sentido del corredor. Yo corría de botón en botón, pulsando y cantando, pulsando y cantando. Esto duró una media hora, hasta que Srila Prabhupada mencionó, "El clima frío me ha despertado el apetito. Puedes ir a hacer algo de halava". Yo repliqué, "Está bien, Srila Prabhupada, ¿quiere que espere hasta que termine de caminar, o debo ir ahora?". Las luces durarían otros 30 segundos, de modo que yo estaba preocupado por los botones. Srila Prabhupada contestó con humor, "No, yo caminaré, tú puedes ir a hacer el halava".

Nos encantaba cuando Srila Prabhupada tenía apetito. Era una alegría cocinar para él. Al entrar, le dije a los demás, "Srila Prabhupada aún está caminando por el pasillo. Alguien tiene que salir a pulsar los botones, para prender las luces". Todos espiamos por la puerta para ver a Srila Prabhupada cantando, caminando y pulsando los botones para mantener las luces encendidas. Fué bastante divertido. ¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 42

4 de abril de 1972, Zurique, Suiza

Tras salir de Saint Moritz, pasamos un día en un hotel exclusivo con vista al Rin, en Zurich. Srila Prabhupada tenía una habitación y sus acompañantes estaban juntos, en la habitación contigua a la suya. No eran habitaciones adyacentes. Cuando llegaba la hora de su masaje, yo debía entrar a su habitación para ponerme mi gumsa, para no caminar por el pasillo con ella. Al terminar de darle el masaje, dejé sin querer mi bolsita de cuentas en su habitación.

Las cuentas de la japa no eran el juego en el que Srila Prabhupada había cantado dos años atrás. Lamentablemente, las perdí en Nueva Vrndavana. Consideré el pedirle a Srila Prabhupada que cantara en otro juego de cuentas para mí, pero no quería admitir lo descuidado que había sido. Mi bolsita de cuentas era prasadam dado por Su Divina Gracia. Para mi encanto, al regresar a la habitación de Srila Prabhupada, observé su mano en mi bolsita. Por la siguiente media hora, me senté y observé con gozo mientras él cantaba en mis cuentas. Nuevamente Srila Prabhupada había cumplido mi deseo sin que yo se lo pidiera. Esperé hasta que depositó mi bolsita y llevé mis cuentas recién santificadas a nuestras habitaciones. Referí extasiado a los demás, el beneficio del milagro que acababa de ocurrir.

De Zurich nos dirigimos a Saint Moritz en un lujoso tren. Ibamos en el tren, Srila Prabhupada, yo mismo y un joven brahmacari llamado Jai Hari. Los demás devotos tenían que atender otras ocupaciones inversionistas. El tren circulaba a través de los Alpes. Era magnífico. Siguiendo el paisaje de la nieve que cubría las montañas, el tren hacía su recorrido constante, en diferentes direcciones. El imponente escenario, tan inspirador, concitó la plena atención de Jai Hari y la mía. Srila Prabhupada, sentado, cantaba tranquilo mientras nosotros nos señalábamos los diferentes paisajes, completamente ajenos a nuestro Guía Espiritual sentado a nuestro lado.

Interrumpiendo nuestra meditación, Srila Prabhupada dijo con calma, "¿Cómo se llama este sitio?". Encantado de tener una oportunidad de responder una pregunta tan simple, dije rápidamente, "¡Saint Moritz, Srila Prabhupada, Saint Moritz!". El respondió de inmediato, "Puede que se llame Saint Moritz, yo lo llamo San Infierno. Este lugar es infernal. Aquí no hay vida en ninguna parte, simplemente ramas de árboles y nieve. No hay una cosa viviente en millas".

Srila Prabhupada había convertido efectivamente nuestra ilusión en una oportunidad instructiva para dos de sus fluctuantes discípulos. Jai Hari y yo pasamos el resto del viaje con nuestras cabezas gachas, cantando y oyendo en paz la vibración sonora trascendental del Maha Mantra, tal como Srila Prabhupada deseaba. Estar con Srila Prabhupada era la posición más afortunada. Si ustedes siguen su ejemplo, han de saber que están correctamente situados.
Al hacerle una pregunta, la respuesta que se recibía era la verdad absoluta. El apaciguaba a miles de discípulos regularmente, respondiendo a sus preguntas, aliviando sus temores y ocupándolos en el servicio de Krishna. Srila Prabhupada, por favor, libéreme de mi apego por las montañas de Maya para que pueda oír sus amables y gentiles instrucciones.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 43

Esta mañana, mientras cortaba el césped por la gracia de Sri Guru y Gauranga, recordé a mi amado Srila Prabhupada. Siempre me siento muy afortunado, en especial durante esas actividades materiales que me dan la oportunidad de meditar en mi Guru Maharaja.

Esta mañana, Srila Prabhupada caminó por los terrenos del templo en Coconut Grove. Mientras lo hacía, se dirigió al presidente del templo y preguntó, "¿Porqué los terrenos de todos los demás están limpios y aquí sólo hay hojas en el suelo?"

Junio de 1975, Honolulú, Hawai

Sede: ISKCON, Nueva Navadvipa

Los suelos en Nueva Navadvipa siempre han sido muy bonitos, mas en esta ocasión, con la llegada de Srila Prabhupada, no estaban bien cuidados. Caminando por los terrenos del templo, Srila Prabhupada preguntó, "¿Porqué no se atiende este jardín?". Sukadeva, el presidente del templo, respondió, "Srila Prabhupada, no hay nadie para hacerlo". En ese momento, había aproximadamente 20 devotos caminando con Srila Prabhupada. El miró alrededor, a todos sus discípulos y dijo, "¿Cómo es eso? Nadie que lo haga".

Para avanzar en el sendero del servicio devocional, se debe facilitar el placer del Maestro Espiritual, luego, ciertamente se obtiene la gracia de Krsna. Nosotros somos dasa dasa anu dasa.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 44

18 de marzo de 1973

Se ha celebrado el primer festival internacional para los devotos de ISKCON. La forma bengalí del kirtana, ha tenido una influencia principal en muchos de los devotos. Srila Prabhupada expresó cierto desagrado en relación al canto de tantos mantras diferentes. Dijo, "Pueden cantar 'Nitai Gaura, Hari Bol', pero yo cantaré Hare Krsna e iré de vuelta a casa, de Vuelta al Supremo".

Algunos de los kirtanas se centran mucho en los 'Hari bol'-Si comprendimos la traducción, quizás sepamos lo que tenemos que hacer. Srila Prabhupada disfrutaba cantando el Maha mantra.

26 de Abril de 1973, Sede: ISKCON, Nueva Dvarka

Brahmananda Maharaja y yo, introdujimos el estilo bengalí de danza en el kirtana. Lo aprendimos en el festival de Mayapur. Muchos de los devotos lo aman. Srila Prabhupada también ha sonreído mientras los devotos bailaron delante suyo. Pradyumna le preguntó si estaba bien bailar de ese modo, porque algunos de los devotos lo consideraban raro. Srila Prabhupada replicó, "¡Sí, por supuesto!"

Srila Prabhupada ama ver a sus discípulos cantar "Hare Krsna" y danzar en éxtasis.

¡Jaya Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 45

Aeropuerto de Bangkok

Srila Prabhupada distribuía su misericordia sin distinción. Tal es la amabilidad del devoto puro. En un vuelo de la India al oeste, tuvimos que detenernos en el aeropuerto de Bangkok, y esperar en la zona de tránsito.

Srila Prabhupada me dijo, "Consigue mis cosas, voy a darme una ducha". Fuí a la zona de equipaje, abrí la valija de Srila Prabhupada, tomé su lota, toalla y una muda nueva de ropa. Me llevó unos minutos, mas al regresar con Su Divina Gracia, él preguntó, "¿Dónde está el baño?". Caminamos juntos hacia el baño. Lamentablemente, no había facilidades para bañarse.

Srila Prabhupada nunca se descorazonaba fácilmente. Cuando quería hacer algo, no existían los obstáculos. Sopesando la situación, me dijo, "Está bien, me bañaré con la pileta". Se colocó su gumsa y con el lota en la mano, procedió a derramar agua sobre su cuerpo una y otra vez. Se lavó con jabón y luego se enjuagó. Yo estaba parado a su lado, mirando asombrado, mientras él se refrescaba. Era completamente trascendental a todas las otras actividades que sucedían en torno suyo.

Mirando desde un rincón del cuarto de baño, se hallaba un asistente. Su rostro mostraba desagrado por el trabajo extra que se le creaba. No tenía idea que estaba siendo bendecido por un Paramahamsa. Estaba logrando la oportunidad de hacer labor de pujari por la misericordia sin causa de Srila Prabhupada.

Cuando Srila Prabhupada terminó, le alcancé una toalla. Se secó y se colocó un dhoti y kurta limpios. Al terminar, salimos juntos del cuarto de baño. El asistente se acercó a mí. Obviamente se estaba quejando, aunque yo no tenía idea de lo que me estaba diciendo. Mientras esto ocurría, Srila Prabhupada se reía. Saliendo, dije, "Srila Prabhupada, creo que está un poco desconcertado". Srila Prabhupada replicó, "¡Oh, bien! ¡Yo tenía que bañarme, me sentía muy cansado!".

Estar con Srila Prabhupada en un viaje, era siempre una aventura increíble. El nunca sintió la necesidad de ajustarse a ninguna convención social. En los aviones, usaba la sala de descanso cuando estaba encendida la luz del cinturón de seguridad. Tomaba prasadam donde a nosotros no se nos permitía depositar nuestras bandejas. Si alguien le decía algo, lo ignoraba. Entonces, se dirigían a mí y yo me encogía de hombros, y decía, "No puedo hacer nada". Se iban inevitablemente derrotados, realizando que no eran adversarios para una persona de Vaikuntha.


Srila Prabhupada Uvaca 46

19 de febrero de 1975, Aerolíneas Venezolanas

Srila Prabhupada influía a todos los que estaban a su alrededor. Viajar con él era una experiencia iluminadora, al comprobar la forma en que Srila Prabhupada levantaba el espíritu de todo el mundo hasta el reino trascendental al visitar los templos, era extático. Sin embargo, estar con él en aviones y aeropuertos, brindaba una oportunidad distinta para observar la forma en que cambiaba la vida de aquéllos que no sabían nada acerca de él. Debe haber sido su refulgencia. Podía notarse, incluso por un cuadrúpedo como yo. Una vez, alguien que pasaba dijo, "Este hombre tiene un aspecto muy maravilloso". Otros preguntaban qué podían hacer por él.

El incidente de Aerolíneas Venezolanas es singular. Srila Prabhupada, Paramahamsa Swami, Nitai dasa y yo, viajábamos desde la ciudad de México a Caracas. Yo no había preparado nada de prasadam para el viaje, mas justo antes de abordar el avión, una dama Vaisnava me alcanzó un bolso con un poco de arroz inflado que había hecho ella para el viaje.

Poco después de partir, Srila Prabhupada dijo, "Bueno, tomemos prasadam". Yo dije, "¿Desea lo que sirven en el avión?". De inmediato respondió, "¡No, no! Tenemos nuestro prasadam. Eso está bien". Yo dije, "OK". Ni siquiera pedí un plato. Bajé la bandejilla, desenrollé el envoltorio de aluminio y coloqué el arroz inflado delante de mi maestro. De inmediato empezó a comer. Terminó la mitad del mismo, aunque no era una porción muy considerable. Sin siquiera mirarme, dijo, "Está bien, ahora toma tú". Este es el néctar por el cual estamos siempre ansiosos. Srila Prabhupada siempre atendía mucho a sus acompañantes. Esta cualidad era una de las muchas que yo apreciaba tanto.

Srila Prabhupada se sentó al lado de la ventanilla. El siempre se sentaba al lado de la ventanilla. Yo estaba en el medio. Siempre me siento al lado de Srila Prabhupada, a menos que me rinda a los deseos de algún miembro del GBC. Paramahamsa estaba en el asiento para uno solo. Tomé el arroz hervido de Su Divina Gracia y lo deposité en el medio, guardando la mitad para mí y el resto para Paramahamsa Swami.

Comíamos felices los remanentes de Srila Prabhupada cuando una joven azafata que caminaba por el pasillo nos miró y espontáneamente pasó al lado de Paramahamsa y colocó su mano en mi maha. Asiendo un poquito lo colocó en su boca y exclamó, "Oh, esto es muy bueno. ¿Qué es?". Tratando de guardar mi compostura, respondí. "Es arroz inflado". Srila Prabhupada la miraba sonriendo ampliamente. Nuevamente dijo ella, "Ah, esto es muy bueno". "Me alegro que le guste", -dije, todavía un poco desconcertado por lo que ella había hecho. "¿Desean alguna otra cosa para comer?" -preguntó.

"Bueno" -dije, "somos vegetarianos. A menos que haya algo de fruta, no podemos tomar nada". Ella respondió ansiosamente, "Iré a la sección de primera clase y les traeré una cesta de frutas". Estuvo de vuelta en un momento con fruta y cuchillos. Nuevamente preguntó, "¿Desean que les traiga algo más?". Volviéndome hacia Srila Prabhupada, dije, "¿Prabhupada, le gustaría un poco de leche?". El dijo, "Sí, leche caliente". Yo dije, "OK, tomaremos un poco de leche caliente". Ella se dirigió rápidamente a la primera clase y regresó de inmediato con leche caliente.

He oído hablar en muchas clases a Srila Prabhupada sobre la Superalma que mora en el corazón de la entidad viviente. Sin embargo, nunca había experimentado Su presencia hasta ese día. Estoy convencido que la Superalma dentro del corazón de la azafata la inspiró a obrar de una manera tan anti-profesional.

A veces los devotos me ofrecían dinero por degustar los remanentes de Srila Prabhupada. (Nunca lo tomé). Rogaban por la oportunidad de hacer algún servicio personal. Y aquí estaba esta azafata con una audacia que nunca antes nadie había tenido, por la misericordia de Krishna y Su devoto puro.

Todas las glorias a Usted, Srila Prabhupada, por distribuir su misericordia a todas las entidades vivientes que entran en contacto con Ud.


Srila Prabhupada Uvaca 47

Vuelo de Aerolíneas del Mundo trascendental

Dondequiera resida el devoto puro, es Vaikuntha, y él distribuye su misericordia sin causa a las almas condicionadas caídas, ya sea que ellas lo deseen o no. Srila Prabhupada siempre me hacía sonreír mientras viajábamos por avión, el nunca cambiaba sus hábitos. En presencia de las personas materialistas, estas actividades a veces eran anti-convencionales.

A Srila Prabhupada le gustaba mirar afuera de la ventanilla, durante las salidas y aterrizajes. Parece que disfruta especialmente mirando el aterrizaje. Si tomamos un largo vuelo nocturno, el secretario de Srila Prabhupada y yo dejábamos libres nuestros asientos para que Srila Prabhupada pudiera tenderse y descansar. En esta ocasión en particular, el cuerpo trascendental de Srila Prabhupada estaba estirado a través de los asientos. Su cabeza yacía pacíficamente en una almohada al lado de la ventanilla. Parecía completamente relajado, algo que yo no sé como lograr en un avión.

Sus pies estaban debajo del apoya-brazos, sobresaliendo unas 10-12 pulgadas en el pasillo. Eran hermosos, con o sin los zoquetes azafrán que los cubrían. Esa noche, sus pies de loto estaban bien abrigados. Mientras descansó por espacio de una hora, los pasajeros que circulaban en uno u otro sentido del pasillo rozaban sus kamala padas. A veces, cuando los golpeaban, el se movía ligeramente, mas nunca retrajo sus pies. Los dejó allí todo el tiempo que descansó, bendiciendo a todos los afortunados que pasaron por allí.

Los acompañantes de Srila Prabhupada observaban desde la hilera próxima, preguntándose qué habría hecho esta gente para que se les brindara semejante oportunidad. Quizás Srila Prabhupada los bendijo a la fuerza con misericordia sin causa, ya sea que lo quisieran o no.

Gracias Srila Prabhupada por impulsarme a tener un atisbo de su incomparable divinidad. Por favor, imponga sus bendiciones sobre mí, una y otra vez, como lo hizo tan compasivamente tantas veces en el pasado.


Srila Prabhupada Uvaca 48

Agosto de 1973, Bhaktivedanta Manor

He estado con Srila Prabhupada por casi un año, a la fecha y he tenido la buena fortuna de darle masajes cada día. Pienso que me he vuelto muy eficiente y espero que hoy habrá otro bendito masaje. Srila Prabhupada dijo, "El Manor es maravilloso y cuando brilla el sol, no hay un sitio mejor".

Srila Prabhupada está sentado sobre una estera de paja, directamente sobre el lustrado suelo de madera y a su lado hay dos frascos. El grande está lleno de aceite de semilla de mostaza y el pequeño contiene aceite de madera de sándalo. Los brillantes rayos del sol se filtran a través de una serie de ventanas y la tez dorada de Srila Prabhupada está empapada de sol refulgente. Estoy sentado detrás de Su Divina Gracia, restregando su cabeza con aceite de madera de sándalo por su efecto refrescante. Tras masajear su cabeza por unos 15 minutos, me moví para masajear su espalda. En su cuerpo se utiliza el aceite de semilla de mostaza, de modo que recogí el frasco para poner una pequeña cantidad en mi mano.

Srila Prabhupada dijo muchas veces, "Puedes masajear mi espalda todo lo fuerte que quieras". Realmente lo significaba. ¡Fué verdaderamente maravilloso! Pude haber puesto toda mi fuerza y peso en masajear su espalda y continuar así por media hora o más, y el nunca jamás dijo, "no tan fuerte". A veces, lo hacía deliberadamente más fuerte que lo normal, pensando que debía haber un límite de hasta dónde le agradaba. No hallé ese límite. Srila Prabhupada estaba sentado, perfectamente relajado durante esta "lucha pasiva" como la llamaba, No tuvo que abrazarse para poder aceptar mi fuerza. Simplemente estaba sentado allí, como si nada estuviera pasando.

Siempre disfrutaba de su masaje, y hoy no fue diferente, luego cambié de posiciones. Al dar un paso a la derecha para masajear el pecho de Srila Prabhupada, volqué el frasco de aceite de mostaza. Todo el año pasado Su Divina Gracia me advirtió muchas veces que siempre tuviera el frasco tapado. Desafortunadamente, a veces lo hacía y otras veces no. Hoy debí pagar el precio. De inmediato gritó, "Tú, tonto, serás inteligente recién a los 80" . Consigue un tazón y tráelo aquí". Salí corriendo de la habitación, reapareciendo con un katori de acero inoxidable. Srila Prabhupada dijo, "Está bien, coloca tu mano en el aceite y luego viértelo en el tazón". Ambos estuvimos sentados allí hasta que el aceite del piso estuvo en el tazón de metal. "Ahora usa ese aceite para terminar el masaje" -dijo. Srila Prabhupada nunca, nunca desperdiciaba nada. Más sobre eso en otro pasatiempo.

Ahora bien, la atmósfera parecía demasiado tranquila mientras continué con el masaje. Opinaba que estaba enojado debido a mi necedad, de modo que pensé, "¿Qué puedo hacer para mitigar mi ofensa?" Lo rumié una y otra vez, y de repente lo solté. "Muchas gracias, Srila Prabhupada, pensé que me tomaría mucho más tiempo el volverme inteligente". Srila Prabhupada se rió con ganas. "Sí" -dijo, "es un viejo dicho de India cuando alguien hacía algo tonto. Serás inteligente a los 80".

Srila Prabhupada es un devoto puro y Krishna está obligado a guardar la palabra de Su devoto. No tengo oportunidad de volverme jamás Consciente de Krishna, pero si puedo vivir hasta los 80, estoy seguro que finalmente me volveré inteligente. La verdadera inteligencia es ser Consciente de Krishna, por eso ruego por vivir hasta los 80 y estar a la altura de las expectativas de mi amado Srila Prabhupada.


Srila Prabhupada Uvaca 49

Agosto de 1973, Londres, Inglaterra

Bhaktivedanta Manor

Hoy, durante el masaje de la tarde de Srila Prabhupada, entró Revatinandana Swami a la habitación, con un problema que según él solo podía resolver su maestro espiritual. El dijo, "Srila Prabhupada, Syamasundara es el GBC y está tomando todas estas decisiones. Yo quiero aceptar su autoridad, pero he debido acudir a Ud. porque él no está cantando sus rondas. Lo sé concretamente. No canta ninguna ronda. Además, a muchos de los devotos en el templo les cuesta mucho acatar su autoridad. Quería saber cómo podíamos manejar esto".

Srila Prabhupada se quedó en silencio por un momento y luego replicó, "Syamasundara está muy ocupado. Cuando Arjuna estaba luchando en el campo de batalla de Kuruksetra no cantaba sus 16 rondas. Si tú estás luchando en una batalla, ¿dónde queda el tiempo para tus rondas? De modo que, quizás Syamasundara esté muy ocupado. De todos modos, así es como lo deben ver. En tanto esté él a cargo, deben seguirlo y alentarlo a cantar si no lo está haciendo".

En Calcuta, durante un masaje de la tarde, entró un devoto a la habitación y preguntó qué debía hacerse porque Gargamuni Maharaja, el administrador del templo, no estaba cantando sus rondas. Srila Prabhupada respondió, "No debe estar en la oficina. Quizás esté materialmente cualificado de muchas maneras, pero eso no basta. En la conducción se debe guardar el aspecto trascendental. Se deben seguir los principios regulativos y cantar, de otro modo, es simplemente inútil tener meramente un conocimiento directivo".

Srila Prabhupada no lo retiró de su oficina en ese momento. El es el acarya y puede hacer ajustes, conforme al tiempo, el lugar y las circunstancias. Podemos apreciarlo en las cartas y oírlo en las conversaciones. En ocasiones, las instrucciones de una carta, estaban destinadas solo a la persona que la recibía, no era una política general. Para la verdad absoluta, podemos leer sus libros. El a menudo los llamaba "libros de leyes para los próximos 10.000 años". Estoy comenzando a realizar que la presencia personal de Srila Prabhupada en este planeta fue tan potente que él podía llevar almas caídas como la mía y mantenernos ocupados en el servicio de Krishna, aún en el caso de que no siguiéramos sus regulaciones estrictamente. Desde su partida, se me ha hecho evidente que si quiero asociarme con él y realizar servicio devocional, debo seguir sus instrucciones estrictamente. Para muchos devotos, esto quizás pueda parecer sentido común, pero para mí es una revelación.

Srila Prabhupada vive eternamente en sus instrucciones y sus seguidores viven con él. Srila Prabhupada, por favor ocúpeme en su servicio.


Srila Prabhupada Uvaca 50

15 de octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha-Damodara

He estado con Srila Prabhupada por 5 semanas, cocinando para él y masajeando su cuerpo trascendental diariamente. Nunca entenderé porqué se me concedió esta gran fortuna. Hoy sucedió algo nuevo en mi servicio. Yamuna devi está en la cocina de Srila Prabhupada preparando el almuerzo. Este había sido siempre uno de mis servicios principales. Al fin y al cabo, Su Divina Gracia me enseñó cómo usar el calentador en Dallas por dos días.- Supe de inmediato cuán afortunado había sido. Lleva tanto tiempo hacer algo en la India.

Después del masaje de Srila Prabhupada, tomé un baño y me vestí. No sabía qué hacer conmigo mismo puesto que no tenía que preparar su almuerzo. Caminé alrededor del complejo del templo. Nunca había estado allí antes y me sentí un poco perdido, tanto en la India como en mi servicio. Estar en Vrndavana era muy diferente. Trataba de apreciar mi buena fortuna estando en el hogar de Krishna y con su devoto puro.

Finalmente me abrí paso hasta la cocina de Srila Prabhupada. Entré a la misma y ofrecí reverencias. Nunca consideré cuán ofensivo era al tomarme tales libertades. Srila Prabhupada estaba sentado allí tomando prasadam. Era el mismo sitio donde había estado por años, concibiendo su plan para conquistar al mundo con la Conciencia de Krishna. Levantó la vista con una hermosa mirada y preguntó, "Así pues, ¿has tomado prasadam?". "No" -repliqué, "Acabo de bañarme". Srila Prabhupada respondió con encanto, "Oh, de modo que no has tomado prasadam. Yamuna, dale un plato con prasadam". Yo dije, "No, está bien, esperaré hasta que Ud. haya terminado". El dijo, "No, siéntate y toma prasadam".

Accedí feliz a su orden, qué pícaro era. Ahora me doy cuenta que fue uno de los momentos más dulces de mi vida. Estaba tomando prasadam con Srila Prabhupada. Solo nosotros dos. En Vrndavan. En el Templo de Radha Damodara. La misericordia del devoto puro no tiene límite.

Tampoco estaba preparado para lo que siguió. Realicé que nunca antes había saboreado el prasadam. Además, nunca había cocinado nada adecuado para ser ofrecido. Yamuna devi es una devota apoderada del Señor, enviada aquí para que Srila Prabhupada pudiera ser alimentado suntuosamente. Todas y cada una de las preparaciones sabían increíbles. Ella hizo capatis cocinándolos perfectamente en el horno. Los subjis eran definitivamente del mundo espiritual. Sentado allí con Srila Prabhupada, realicé qué magro servicio había realizado cocinando para él. A veces, él decía que yo cocinaba "un buen prasadam americano". Ahora entiendo lo que quería decir con eso. La cocina de Yamuna era trascendental.

Parecía como si nunca antes hubiera comido. Mientras estábamos terminando, Srila Prabhupada dijo, "¿Te gusta?". Respondí con entusiasmo, "Sí, Srila Prabhupada. Mucho". El sonrió y dijo, "Así pues, ella te ha preparado el almuerzo. Mañana, tú cocinas para ella. Tal es la costumbre Védica. Hoy ella ha hecho un servicio para ti, ahora mañana tú debes servirla". Yo dije, "Oh, sí, Prabhupada".

En otras ocasiones, Srila Prabhupada decía, "Siempre hay que estar presto para servir a una persona, no se trata que simplemente se acepte un servicio. Se llama a alguien "prabhu". Prabhu significa amo. Cuál es la cuestión de aceptar servicio de tu amo. Tú eres sirviente y lo llamas prabhu, y aceptas tanto servicio de tu amo. Luego, yo te llamo "prabhu". Significa que debo prestar servicio. Esa actitud debe estar presente, que se es el sirviente de todos porque estoy llamando "prabhu" a todos.

Nunca cociné para Yamuna devi. Eso no hubiera sido servicio. Hubiera sido una austeridad para ella que comiera mi "prasadam americano". Mataji, por favor perdóneme por aceptar servicio de Ud. Srila Prabhupada, por favor, perdóneme por no seguir sus instrucciones. Oro por que me sea dada la habilidad para servir a mi maestro espiritual con la experiencia de un alma rendida, tal como Yamuna devi dasi.

 

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