Srila Prabhupada Uvaca 51

Octubre de 1972, Vrindavan, India

Templo de Radha-Damodara

Desde que llegamos aquí el 15 de Octubre, Srila Prabhupada ha estado dando clases sobre el "Néctar de la Devoción" cada noche en el patio, cerca del Bhajana Kutira de Srila Rupa Gosvami. Esto ocurrió durante el mes de Kartika. Srila Prabhupada habló de hacerlo en varias ocasiones antes de llegar. Estaba muy excitado. Dijo que todas las clases debían ser en inglés. no en hindi, para beneficio de sus discípulos.- En el avión hacia Delhi, me dijo, "puedes leer del NdD y luego yo daré los significados". Estaba yo muy feliz de que se me brindara esa oportunidad.

En la primera noche, Pradyumna tomó el servicio de leer del NdD. Estaba todo bien conmigo de ese modo. Yo tenía que grabar la clase y cuidar de las necesidades personales de Srila Prabhupada, tales como abanicarlo cuando se necesitara. El jardín estaba repleto de sus discípulos y también de muchos Vrajavasis. La mayoría de ellos no entendía inglés, pero eso no importaba. Estaban muy felices de tener la asociación de una persona santa.

La clase duró hasta después del ocaso. Los gorriones estaban ocupados regresando a sus ramas para pasar la noche. Los monos estaban creando caos, como de costumbre. La atmósfera era muy trascendental, excepto por las moscas. Zumbaban alrededor de Srila Prabhupada, mientras él hablaba. Fué una gran oportunidad para que yo hiciera un servicio. Tomé el abanico camara y me paré al lado de mi guru. Movía el abanico tal como el pujari que realiza el arati delante de las Deidades. Me sentía muy orgulloso de poder realizar ese servicio frente a mis Hermanos Espirituales. Arriba y abajo movía el abanico, sin notar que las moscas lo seguían molestando. En un momento, él levantó su brazo y lo cruzó contra su cara, para echar a las moscas. Yo estaba tan absorto en sentimientos de grandeza, que nunca se me ocurrió que no estaba haciendo ningún servicio. Ni siquiera me aproximé a la solución del problema.

Por último, el abanico tropezó con estiércol de vaca. Mi Maestro Espiritual me miró y gritó, "Trae aquí alguien con un poco de inteligencia". Quedé paralizado por un año.

De inmediato, un brahmacari de nombre Kunjavihari tomó el abanico de mi mano transpirada y se paró al lado de Srila Prabhupada. Se le consideraba un devoto algo excéntrico. En ese momento, yo no lo hubiera elegido para hacer ese servicio en particular.

Regresé a mi grabadora. Mi mente giraba con ella. Finalmente realicé lo que significaba la 1/10.000 parte de la punta de un cabello. Miré a Kunjavihari. Parecía que podía apagar un fuego forestal con la intensidad de sus abanicadas. Ninguna mosca era lo bastante tonta como para andar por ahí, en tanto él estuviera en la ciudad. Segundos más tarde, todas las moscas se habían ido. Srila Prabhupada nunca dejó de hablar a sus discípulos, durante toda esta ordalía. Justo cuando estaba por respirar de nuevo, Srila Prabhupada miró a Kunjavihari con una sonrisa y asintió a modo de aprobación por el servicio devocional de su discípulo.

Todo lo que recuerdo es haberme levantado al final de la clase y haber caminado en dirección a las habitaciones de Srila Prabhupada. Antes de poder entrar, un brahmacari se acercó a mí diciendo, "Srutakirti, qué afortunado eres de ser reprendido así por Srila Prabhupada". Me obligué una sonrisa tensa y dije, "Sí".

Era la primera vez que Srila Prabhupada me reprendía delante de todos. Era difícil de asimilar. El fué muy amable por haber cortado mi falso orgullo. Me ha bendecido de ese modo una y otra vez a lo largo de los años. Debió hacerlo, porque yo aún no aprendí la simple verdad de que "soy el tonto número uno". El sigue tratando de enseñarme que el servicio es para su placer, no para el mío.

Srila Prabhupada, por favor deme otra oportunidad de abanicarlo. ¡No! Aún estoy inflado. Por favor, bendígame con el deseo de abanicar a su discípulo Kunjavihari dasa. El lo ha complacido con su servicio. Esa es la forma de avanzar en Conciencia de Krishna.


Srila Prabhupada Uvaca 52

Mayapur, India

Mayapur Candrodaya Mandir

En un paseo matutino en Mayapur, un devoto le preguntó a Srila Prabhupada, "¿El maestro espiritual lo sabe todo?". Srila Prabhupada dijo, "El maestro espiritual sabe todo lo que Krishna quiere que sepa. Sólo Krishna puede saberlo todo".

Tal parecía que Srila Prabhupada lo sabía todo respecto a mí. En varias ocasiones, traté de probar a Srila Prabhupada, sólo para ser rápida y cabalmente expuesto y derrotado. La historia que sigue es el primer ejemplo de ello.

Srila Prabhupada me concedió iniciación Brahmínica en el Templo de Nueva Dvarka, en Agosto de 1971. Kirtanananda Maharaja, otros devotos y yo, viajamos de Nueva Vrndavan a Los Angeles en una camioneta cubierta, por cuatro días. El viaje fue infernal, pero valió la pena cada minuto.

El proceso de obtener iniciación Brahmínica fue sumamente bendito. Fuí a sus habitaciones y ofrecí reverencias. Luego, sosteniendo el cordón brahmínico, susurró el mantra Gayatri en mi oído. Sucedió muy rápidamente. Al salir de su habitación, se me entregó una hoja con el mantra impreso. Tras quedarnos por unos días, iniciamos el largo viaje de regreso a Nueva Vrndavana, esta vez, no pareció tan malo.

Pronto golpeó la tragedia. Una mañana, alrededor de las 3.00 a.m., yo me estaba bañando en un laguito barroso, en total oscuridad. Me apuraba porque tenía que preparar los platos de las Deidades para la ofrenda Mangala. Al arrojar un balde de agua sobre mi cabeza, debí haber retirado el cordón sagrado de mi cuerpo. Horas después, cuando lo descubrí, rompí a llorar. El propio cordón sagrado que Srila Prabhupada me había dado, se había ido para siempre. Era un muy mal presagio y temí haber perdido mi conexión.

Octubre de 1972, Vrndavan, India
Sede: Templo de Radha Damodara

Ahora, un año después, soy el sirviente personal de Srila Prabhupada. Mi servicio consiste en colocar un nuevo cordón Brahmínico sobre su escritorio, cada mes. Lo hago ya sea el día de la luna llena o en un Ekadasi. Srila Prabhupada se baña después del masaje de la mañana. Mientras él se baña, yo debo tender ropa limpia sobre su cama, luego, ir a su sala de estar y abrir su espejo, colocar su bolita de tilaka al lado del mismo, y colocar su pequeñísimo lota con agua, cerca de estos artículos. Tras vestirse, él se sienta ante su escritorio y se coloca el tilaka, diciendo el mantra Gayatri antes de almorzar.

Hoy ocurrió una oportunidad especialísima, que sucede una vez al mes. Srila Prabhupada cantaría en el nuevo cordón, sosteniendo a la vez el viejo. Puesto que la pérdida de mi cordón de iniciación Brahmínica había dejado una culpa en mi corazón, yo estaba decidido a corregirla. Este era mi primer mes en el servicio personal de Srila Prabhupada, por tanto, me excitaba el obtener el cordón prasadam de Su Divina Gracia y reanudar mi conexión Brahmínica trascendental.

Después de cantar el Gayatri, caminó por la terraza hasta la cocina, donde Yamuna devi estaba cocinando. Entré a su sala de estar y recogí su cordón descartado, sólo para descubrir que él había deshilachado todos los hilos. No lo podía creer. En los dos años subsiguientes, no lo volvió a hacer otra vez. Salí de su habitación con el cordón en mi mano y me senté en la terraza. Até un nudo en cada uno de los seis hilos, determinado a reanudar mi conexión. No me importaba que él los hubiera roto. Era aún SU cordón. Me senté contento en la terraza. Srila Prabhupada pasó por ahí después de terminar su almuerzo. Ofrecí reverencias. Me sonrió y me dijo, "El cordón Brahmínico, ¿lo has tomado?", yo dije, "No todavía, Srila Prabhupada". El dijo, "Debes enterrarlo debajo de la planta de Tulasi en el jardín del templo, colócalo en la tierra debajo de las raíces". Todo lo que pude decir fue, "Está bien".

No lo podía creer. Experimenté el poder místico de Srila Prabhupada en otras ocasiones. Si quieres que algo se concrete, debes pedir por ello. El parecía disfrutar exponiendo mis deseos. Yo también lo disfruté mucho. Pude haberle contado sobre la pérdida de mi cordón, pero me daba vergüenza. No me gustaba pedirle nada a Srila Prabhupada y trataba de no hacerle preguntas, puesto que muchos otros lo hacían siempre. Trataba de pensar en lo que Srila Prabhupada quería, no en lo que yo quería. Sin embargo, a veces mi deseo me abrumaba.

Srila Prabhupada, por favor perdóneme por no seguir sus instrucciones. Nunca enterré el cordón como Ud. pidió. Gracias Srila Prabhupada por tolerarme.


Srila Prabhupada Uvaca 53

Diciembre de 1972, ISKCON Bombay

Antes de que las instalaciones de Srila Prabhupada estuvieran dispuestas en Juhu, él se quedó en el piso de un miembro vitalicio. Su nombre era Kartikeya Mahadevia. Las instalaciones eran buenas y Srila Prabhupada parecía estar cómodo. Cada mañana, Srila Prabhupada, Syamasundara dasa y yo, subíamos al auto de Kartikeya, un Ambassador, y nos dirigíamos hacia una zona de paseo. El pavimento era muy ancho y no congestionado.

Un día, mientras caminábamos, pasamos al lado de un hombre que yacía a la vera del camino. Era una vista bastante común en las calles de Bombay. De regreso, lo vimos por segunda vez. Srila Prabhupada se dirigió a nosotros y nos dijo, "¿Ven ese hombre ahí tirado? Está muerto". Srila Prabhupada continuó caminando sin más comentarios.

Ya de regreso en el auto, Syamasundara no podía hacer arrancar el motor. Trató por varios minutos, y dijo, "Srila Prabhupada, algo anda mal. Esto no anda, iré a buscar un oficial". Salió corriendo, dejando a Srila Prabhupada y a mí sentados en el asiento trasero. Tras unos pocos minutos, dos hindúes bien vestidos abrieron las puertas del automóvil y se sentaron en el asiento delantero. Yo me asusté. Srila Prabhupada les habló en hindi, muy tranquilo. Incluso había una sonrisa en su cara mientras conversaba con ellos. De pronto, arrancaron el automóvil y éste empezó a andar. Y circuló.

Finalmente realicé que estábamos sentados en el auto equivocado. No es tan difícil de imaginar. Veinticinco años después, el Ambassador sigue siendo igual. Los caballeros insistían en llevar a Srila Prabhupada de regreso a su piso; Srila Prabhupada les habló durante todo el recorrido. Dijo, "Lo lamentamos". Y ellos: "No hay problema. Lo llevaremos de vuelta a donde están parando". Nos llevaron de regreso a la ciudad. Cuando llegamos, Srila Prabhupada dijo, "Pueden subir a tomar prasadam". Ellos replicaron, "No, tenemos que ir a trabajar, tenemos reuniones de negocios. Muchas gracias, Swamiji".

Al salir del auto, Srila Prabhupada me dijo, "Esa es la diferencia entre la India y América. En América hubieran dicho, "Eh, qué están haciendo. Salgan de mi automóvil". Y quizás hasta te golpean. En la India aún hay cierta cultura. En la India ven a un sadhu y lo respetan, pero en vuestro país lo patean. Ellos dicen, "Salga de mi automóvil".

Es interesante observar que incluso en esta situación, Srila Prabhupada trató de hacer que ellos tomaran prasadam. Esto es algo que observé en infinidad de situaciones. Srila Prabhupada velaba porque todos entraran en contacto con el prasadam.

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!


Srila Prabhupada Uvaca 54

Verano de 1973, Londres

ISKCON- Bhaktivedanta Manor

En el Uvaca de ayer, Srila Prabhupada había mencionado que en la comunidad India aún subsistía cierta cultura. Esto era evidente con los indios de todo el mundo. Muchas veces Srila Prabhupada y sus discípulos eran invitados a la casa de los miembros vitalicios para una fiesta. Sus discípulos siempre estaban anhelando asistir a esas reuniones, pues tendrían la asociación de Srila Prabhupada y un opulento prasadam. No recuerdo siquiera una vez que Srila Prabhupada haya rehusado una invitación. A veces daba una breve disertación antes de que el prasadam fuera servido. Una vez ocurrió una reunión semejante mientras Srila Prabhupada estaba en el Manor. Varias docenas de devotos concurrieron a la casa de un caballero. El prasadam fue opulento.

Srila Prabhupada describió el prasadam de diferentes maneras. "Los devotos deben obtener prasadam regio. Simple, pero regio. Regio significa muy sabroso. Si el prasadam es sabroso, sigues comiendo aunque no tengas hambre, y si no es sabroso, de inmediato se pierde el apetito. El prasadam debe ser muy bueno para los devotos, así todo lo demás irá bien". "Prasadam opulento implica azúcar y ghi".

En la fiesta había puris, halavah, arroz dulce y muchas otras preparaciones. Recuerdo a Srila Prabhupada comiendo. Siempre era algo especial. Normalmente, él tomaba prasadam solo en su habitación. No puedo hacerle justicia tratando de describir la forma celestial en que movía sus dedos, manos y boca mientras tomaba prasadam, mas sí me fue posible observar que honraba el Krishna prasadam. Todos comimos a nuestra entera satisfacción.

Cuando volvimos al Manor, Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla. Troté a su habitación y ofrecí reverencias. "Así pues, ¿todos disfrutaron del prasadam" ¿Todos disfrutaron de la fiesta?" -dijo, con una sonrisa. Yo dije, "Bueno, en realidad Srila Prabhupada, algunos de los devotos no se sienten bien. Dicen que fué frito en aceite, en lugar de ghi". Srila Prabhupada replicó, "Bueno, ¿qué esperabas? Yo los estuve observando y Pradyumna comió demasiados puris y otro devoto muchísimos vegetales".

Yo estaba sorprendido. Observé a Srila Prabhupada cuando comía, pero no tenía idea de que había notado tantos detalles. Sin embargo, seguía teniendo un comentario para hacer, "Sí, Srila Prabhupada" -dije en señal de acuerdo, "pero yo tampoco me siento bien y no comí mucho". El dijo, "Sí, ya lo sé. Tú no comiste mucho pero recuerdo que comiste cuatro puris". Sin creer lo que sucedía, sólo pude decir, "Sí, Prabhupada, creo que lo hice". Ofrecí reverencias y salí de la habitación tratando de figurarme cómo sabía todo eso. Sabía más que yo, lo que había comido. Es notable en mi opinión su seguridad en conocer todo lo que sucedía a su alrededor como si fuera algo simple.

Gracias Srila Prabhupada por prestar tanta atención a esta persona inútil. Ruego por nunca olvidar todo el tiempo que Ud. pasó enseñándome con paciencia, en incontables situaciones. Ud. tenía un servicio monumental que realizar, pero a mí me impresionan más todas esas maravillosas pequeñas cosas que hizo por mí y sigue haciendo cada día. Por favor, permítame recordar su gentileza nacimiento tras nacimiento. La separación de Ud. es sumamente agri-dulce, es un sabor del cual nunca tengo bastante.


Srila Prabhupada Uvaca 55

Verano de 1973, Londres

ISKCON- Bhaktivedanta Manor

Haber estado con un devoto puro del Señor por dos años, fue la oportunidad más maravillosa para aprender la forma de actuar en Conciencia de Krishna. Para una persona como yo, fué asimismo una oportunidad para cometer innumerables ofensas a una gran alma. Hay muchas actividades grabadas en la mente que traen alegría, pero hay muchas otras que me dan pena.

Un devoto indio del Manor tenía un hijo de unos 12 años de edad. Este muchacho quería cocinar el almuerzo para Srila Prabhupada. Su Divina Gracia accedió a la propuesta. Yo, con una mentalidad de doce años y ninguna actitud servicial, pensé que era una oportunidad para que me tomara la mañana libre. No controlé ninguna de las actividades del muchacho y no tenía idea si estaba calificado para cocinar el almuerzo de Srila Prabhupada. Le di su masaje y luego regresé a mi habitación.

El jovencito llevó su almuerzo a Srila Prabhupada. El dahl estaba quemado. Los capatis estaban duros, porque no se habían inflado. El arroz estaba crudo. Srila Prabhupada probó todo. El chico regresó a la cocina para cocinar otro capati. En ese momento entré en la habitación de Srila Prabhupada. El dijo, "¿No ayudaste en este prasadam?". Yo respondí, "No, Prabhupada. Pensé que él iría a hacerlo". El expresó, "Sí, pero tú debías haber estado con él, para asegurarte que todo estaría bien. Esto es muy malo. ¿Cómo puedo comerlo?". En ese momento, el muchacho regresó a la habitación con otro capati. Srila Prabhupada le dijo, "Todo está muy bueno. Lo has hecho muy bien". El niño estaba feliz, había hecho servicio devocional con lo mejor de su capacidad y complacido a su maestro espiritual. Sobra decir que yo cometí una ofensa por mi indiferencia. Srila Prabhupada ni siquiera gritó. Cuando gritaba, era difícil para mí, pero cuando estaba enojado y en silencio, era aún más doloroso.

Quiero relatar este incidente para enseñar otra faceta de la grandeza de Srila Prabhupada. El podía tener cualquier cantidad de asistentes cualificados material y espiritualmente, para simplificarle la vida, pero aceptaba servicio de mí. Nunca me pidió que me fuera en ningún momento. Aceptaba mi incompetencia graciosamente. Siempre me hizo sentir apreciado, pese a mis muchas limitaciones. He visto a Srila Prabhupada perdonar a sus discípulos por muchas ofensas de ese tipo. Por cierto, ésta no era la peor cosa que le había hecho a mi maestro espiritual, pero implicaba el servirlo directamente, por eso me causa pesar.

Srila Prabhupada, no me eche. No hay un sitio seguro en este mundo material, que no sean sus hermosos y dorados pies de loto. Por favor, concédame el deseo de servirlo a Ud. y a su movimiento durante todas mis vidas. Su aspirante a sirviente, Srutakirti dasa.


Srila Prabhupada Uvaca 56

Octubre de 1973, Bombay

Playa de Juhu

Debo ser honesto y clasificar mi asociación con Srila Prabhupada en tres categorías diferentes, la primera sería la maravillosa. La historia de ayer, pese a mis incompetencias en servirlo, fue maravillosa porque pude ser testigo de la misericordia y amabilidad de Srila Prabhupada. El segundo tipo es más maravilloso. Este incluiría el darle masajes y cocinar para él todos los días. Darle masajes era particularmente dulce para mí. Pero mejor que eso, fueron algunos momentos muy especiales que sólo se pueden describir como sumamente maravillosos. Hoy necesito contar esa historia.

Son las 10.00 p.m. aproximadamente y Srila Prabhupada está dispuesto para el masaje nocturno. Aquí en este piso de Juhu él tiene un dormitorio aparte. En Juhu es especialmente bueno por los mosquitos. Sï, por los mosquitos. Tengo que meterme debajo del mosquitero con Srila Prabhupada. Es algo muy íntimo para mí. Srila Prabhupada acostado y yo sentado en la cama, al lado de sus pies. Me sentía como yendo de campamento con mi maestro espiritual, como dos jóvenes en las colinas. Esta noche, Srila Prabhupada colaboró en mi fantasía.

Mientras estaba restregando suavemente su cuerpo, el dijo, "Una de mis cosas favoritas cuando era joven, eran mis zapatos. Una vez, mi padre me compró un par de zapatos. Eran importados de Inglaterra. Tenían una suave capellada de cuero y suelas duras de cuero. En ese momento, quizás costarían seis rupias. Eso era una fortuna. En la India, 70 años atrás, 6 rupias era un montón de dinero. Me gustaban mucho mis zapatos. Recuerdo que los usaba para ir a la escuela".

En ese momento dejó de hablar por unos minutos. Fuí presa de la bienaventuranza de Srila Prabhupada. Traté de imaginármelo caminando por ahí con sus zapatos. Aún masajeando su cuerpo trascendental, sonreí y dije, "Prabhupada, cuando Ud. iba a la escuela, ¿se miraba los zapatos mientras caminaba?". "Sí, solía mirar abajo, a mis zapatos. Me gustaban muchísimo".

Esa noche habló de otros recuerdos infantiles. Algunos ya los he mencionado y otros los contaré más adelante. Esa fué una noche "sumamente maravillosa" para mí. Podía haberme quedado allí para siempre, dándole masajes y escuchando esas historias. Era como oír las historias del libro de Krishna por primera vez. Su memoria era increíble. Cuando hablaba de su niñez parecía que se encontraba allí. Ahora puedo entender que describía esos pasatiempos solo para mi placer. Me lo contaba para que yo pudiera describirlo a todos sus seguidores. Espero poder relatarlos con al menos una pizca del néctar que sentí cuando él me relataba tales sublimes pasatiempos.

Gracias Srila Prabhupada por compartir sus recuerdos conmigo. No estoy cualificado para oírlos de ninguna fuente y de alguna manera pude oírlos de su ser Divino. No estoy cualificado para describirlos, pero debo hacerlo, porque Ud. me los contó y es mi placentero deber difundir sus glorias por los tres mundos. Nunca lo entenderé.


Srila Prabhupada Uvaca 57

Marzo de 1973, ISKCON Mayapur

Este fue mi primer viaje a Mayapur con Srila Prabhupada. Fué antes que se construyera la Casa de Invitados. Las instalaciones donde permanecimos eran muy austeras. Básicamente, consistía en un gosala, una choza de paja, que se había preparado para su estadía. Srila Prabhupada estaba en una habitación y el resto de nosotros en el otro lado, división de por medio.

Nunca he visto tantos mosquitos en mi vida. Era tan malo que para el momento en que colocaba yo la red, ya había mosquitos dentro. Una noche, luego que ambos nos colocáramos bajo la red y yo estaba masajeando sus piernas, dije, "Hay demasiados mosquitos. ¿Los mato, Srila Prabhupada?". El dijo, "¡Sí! Están atacando. Conforme al Sastra, si se es atacado, tienes el derecho de defenderte. Y ellos están atacando.". De modo que masajeaba y observaba, toda vez que veía uno en el aire, cerraba las palmas de mis manos en ellos. A veces rozaba suavemente el cuerpo de Srila Prabhupada cuando uno aterrizaba en su espalda. Era el servicio más inusual que jamás hubiera hecho, pero lo disfruté inmensamente. Nunca me consideré como un guerrero, pero este enemigo no era adversario para mí. Finalmente había brindado un servicio, era bueno para matar insectos. Srila Prabhupada era muy amable.

También tenía él la mejor descripción de esta plaga de insectos. Una mañana, hizo sonar su campanilla muy temprano y dijo, "Un mosquito anoche me picó en la frente. Me causó mucho problema. Se me hizo difícil traducir". Era increíble. Sin importar lo que sucediera, Srila Prabhupada lo relacionaba todo con Krishna y Su servicio. Nunca importaban las incomodidades del cuerpo. Sólo se quejaba de lo que interfería con el servicio. Por supuesto, en los dos años que estuve con él, eso es todo lo que vi, a Srila Prabhupada ocupado en el servicio a su Guru Maharaja y Srila Prabhupada en estado de bienaventuranza. Esto sucedía simultáneamente.

En la noche estaba muy fresco, pero Srila Prabhupada no se quejaba. Sí se quejaba de la charla innecesaria entre sus discípulos. Dado que todos estábamos en la misma habitación, toda charla podía ser oída por él. El dijo, "Diles que se queden tranquilos. Toda esa charla no es buena. Simplemente están chismorreando, diles que lo terminen".

Eso no era fácil para mí, pues los devotos eran por lo habitual mis hermanos espirituales mayores. Tendría que decirles que Srila Prabhupada había pedido silencio. Esa misma situación ocurrió aquí meses después, cuando el se quedó en la Casa de Invitados. Toda vez que Srila Prabhupada estaba en un templo, se reunían muchos de sus discípulos. Era una situación perfecta para que los devotos intercambiaran relatos sobre esta persona, aquélla persona, etc. Srila Prabhupada dijo, "Porqué ha de deteriorarse todo con esta charla ociosa, discusión ociosa. Eso es perder el tiempo, destruir la Conciencia de Krishna".

Yo siempre lo suavizaba antes de referirlo a mis hermanos espirituales. Simplemente no tenía el valor de decirlo como él me lo había referido. Nunca se lo había oído decir a nadie mientras estaban en su habitación, pero es seguro que a mí me lo decía.

Era una de las cualidades de Srila Prabhupada. Era muy cuidadoso de no desanimar a nadie por las críticas. Si ellos eran capaces de asumirlo, entonces los reprendía. De otro modo, era el mayor de los diplomáticos trascendentales que jamás haya habido. Su único objetivo era contagiar a tanta gente como fuera posible con el amor de Krishna y si se tenía la oportunidad de asociarse con él personalmente, entonces cabía la fuerte posibilidad de apegarse profundamente a él, al margen de cuán duro fuera.


Srila Prabhupada Uvaca 58

25-31 de enero de 1973, ISKCON, Calcuta

Esta era definitivamente la ciudad natal de Srila Prabhupada. Había una atmósfera muy tranquila en ella. El templo estaba situado en el segundo piso. Era un templo de tamaño modesto y la habitación de Srila Prabhupada se hallaba al fondo del inmueble. La parte más bella de la instalación, era el balcón abierto de mármol, que rodeaba el ancho del edificio. Daba a un lago que cruzaba la calle.

Tal parecía que la corriente de invitados en su habitación no se detendría nunca. Recuerdo que cuando él descansaba en la tarde, yo me tendía al frente de las puertas de su habitación, para que nadie pudiera entrar. Era uno de mis servicios favoritos, tener la oportunidad de ser su perro guardián. Esto es, cuán pequeño era el control sobre sus invitados. Srila Prabhupada sabía que el gentío que llenaba la casa era de la ciudad, y era especialmente gentil con los invitados. Siempre había unas cajas de dulces de leche en su habitación, que eran comprados en los comercios de dulces de la zona. El sandesha de muchas variedades, tenía el mejor sabor del mundo. Srila Prabhupada siempre remarcaba "Debe darse prasadam a todos los invitados".

Un día noté que una caja de dulces estaba cubierta por hormigas. Pensé que si se la mostraba a Srila Prabhupada, él me diría que la tirara. Luego, podría echar a las hormigas y guardar los dulces para mí. Entré lujuriosamente a su habitación y ofrecí reverencias. Le conté el dilema. El me sonrió, sin duda leyendo mi mente y dijo, "Está bien, puedes comer todo lo que quieras". Luego dijo, "Consigue un thali (una bandeja de 1" de borde) y coloca agua en ella. Luego, coloca un pote con los dulces dentro en la parte superior del costado. Eso creará un foso, de modo que las hormigas no se podrán acercar a los dulces". Una de las características trascendentales de Srila Prabhupada es que él nunca desperdiciaba nada. Esa cualidad se auto-manifestará en muchos pasatiempos.

Una tarde, mientras yacía tendido afuera de su habitación, lo oí quejarse. No sabía qué hacer. Unos minutos después, miré dentro y lo ví retorcerse y darse vuelta en la cama. No me llamó pero no lo pude soportar más. Finalmente, entré corriendo a la habitación y dije, "Srila Prabhupada ¿qué anda mal?". El dijo, "Mi estómago, me duele mucho. Debe ser algo que comí. Es muy, muy doloroso". No pidió ninguna ayuda. Me quedé en su habitación y le dí masajes suaves en el estómago.

Más tarde dijo, "Debe haber sido ese kachori de coco que mi hermana me hizo para el almuerzo. No estaba cocido, el coco es muy difícil de digerir. Me está doliendo mucho". Toda la noche los devotos se turnaron para masajear su estómago. El dolor continuó durante toda la noche. Con cada aliento, dejaba exhalar un quejido. A la mañana vino el viraja. Confirmó lo que Srila Prabhupada había dicho. Cuando fui a su habitación a las 4.00 a.m., el dijo, "Este kachori ha creado un caos. No he podido descansar en toda la noche. Ha creado un caos en mi vida".

Srila Prabhupada, por favor perdóneme. Ud. ha tenido que sufrir por aceptar voluntariamente las reacciones por mis actividades pecaminosas. He visto como lo soportaba tranquilo, sin quejarse nunca. Estoy endeudado eternamente por lo que ha hecho conmigo.


Srila Prabhupada Uvaca 59

7-8 de julio de 1973, Festival de Rathayatra en Londres

La segunda parte de la historia de ayer sobre el kachori, ocurrió en Calcuta durante la primera semana de Julio. Es importante porque después de este episodio, Srila Prabhupada decidiría a qué lugar viajar después, lo cual era siempre una aventura excitante. En esta ocasión, los devotos mayores sugirieron que Srila Prabhupada fuera a Hawai o a Los Angeles, para descansar. Sin embargo, había una invitación de los devotos de Londres para asistir al festival de Ratha Yatra.

Srila Prabhupada era muy experto en ocupar a sus discípulos, para que ellos desarrollaran amor y apego por él. El proceso de decidir dónde viajar, ocurría una y otra vez, dondequiera estuviera quedándose Srila Prabhupada. El permitía a sus discípulos brindar sugerencias y razones al respecto. Hawai fue mencionada debido al buen clima y la buena fruta. El escuchaba las opiniones de sus discípulos y luego hacía lo que quería. Era muy divertido, una vez que uno se familiarizaba con el proceso.

A veces, solía viajar a las ciudades de todo el mundo sin siquiera haber salido de su sala de estar. Lo más importante para su secretario era saber que hasta que él dijera, "envía un telegrama" o "diles que nos envíen los boletos", era tan solo una sugerencia. Mantenía ocupados a sus discípulos de todo el mundo en pintar los templos de azul y blanco, considerados los colores favoritos de Srila Prabhupada. No estoy seguro, pero a veces Srila Prabhupada consideraba que todos los templos fuera de la India, tenían la fragancia de una ferretería-pinturería M.A.B.

En esta ocasión me dijo, "Srutakirti, ¿qué opinas? ¿Debo ir a Londres y asistir al festival de Ratha Yatra o debo ir a descansar a Hawai?". Había estado con Srila Prabhupada por casi un año y sabía que él haría lo que quisiera. Me asombraba que me preguntara mi opinión. Ese mero reconocimiento por parte suya me duraría toda la vida. Respondí rápidamente, "Srila Prabhupada, si va al festival de Ratha Yatra en Londres, muchas personas se beneficiarán por su asociación". El sonrió ampliamente y dijo, "Gracias por el consejo. Iré a Londres para el Ratha Yatra".

Fue un festival sorprendente. Mi perspectiva era limitada puesto que me hallaba al lado de Srila Prabhupada, pero llena de aventura. Srila Prabhupada estaba muy entusiasmado. Su vyasasana estuvo disponible en la carroza Ratha, pero él decidió caminar con los devotos. Caminaba adelante de la carroza, aplaudiendo con sus manos, al ritmo del kirtana. Alzaba sus manos en el aire, animando a todos a bailar. Parecía el titiritero supremo. Al alzar sus manos, todos saltaban extáticos en el aire. No requería de ninguna purificación. Si estabas cerca suyo, eras bienaventurado. Excepto por los policías. Ellos vigilaban al que los mandaba. Querían apaciguar a todos. Sabían que si podían controlar a Srila Prabhupada, podrían controlar al "desbandado" gentío.

De un modo u otro, ellos pensaron que yo era un 'asociado' de Su Divina Gracia. Uno de los policías dijo, "Tienes que decir a tu líder que se siente. Está causando demasiado alboroto. Todos están enloqueciendo y no podemos controlar a la multitud". Yo dije, "Está bien" y no hice nada. Era evidente que Srila Prabhupada estaba a cargo del festival. Yo no tenía idea quiénes asistían a él, pero Srila Prabhupada estaba visiblemente extático. Ellos se acercaron nuevamente a mí, con más firmeza, diciendo, "Debes decirle que se siente". Accedí nuevamente. Por temor a ser reprendido, toqué suavemente el hombro de Srila Prabhupada y dije, "Prabhupada, los policías quieren que se siente. Dicen que está generando un caos aquí en el desfile". Srila Prabhupada me miró por un instante. Se dio vuelta rápidamente, con sus brazos aún alzados. Sonriendo majestuosamente, continuó caminando, con paso audaz. Permitió que todos entraran a su mundo de bienaventuranza. Nunca se detuvo. Caminó por todo el desfile. Los policías abandonaron su ataque. No eran adversarios dignos del devoto puro del Señor del Universo.

Srila Prabhupada, cuando dije que mucha gente se beneficiaría con su asociación, no tenía idea de los planes que tenía Ud. Ud. era un océano de misericordia, que se entregaba libremente a todos los asistentes. Por favor perdóneme por palmear su hombro ese día. Debido a mi torpeza, intenté distraerlo de su misión. Gracias por ignorar mis incontables limitaciones.


Srila Prabhupada Uvaca 60

16-18 de marzo de 1973, ISKCON Mayapur

Mientras permaneció en la pequeña instalación al frente de la propiedad, Srila Prabhupada a veces salía a caminar y observaba a sus discípulos tomando prasadam. En ese momento, el área donde ellos tomaban prasadam estaba justo detrás de las habitaciones de Srila Prabhupada. En estas condiciones, él consideraba a sus discípulos como pioneros, que sobrellevaban grandes austeridades para ayudarlo en su misión. En muchos sitios de la India, las condiciones en el mejor de los casos, eran favorables. Srila Prabhupada estaba ansioso por tener construidas las sedes para los invitados, de modo que sus discípulos tuvieran viviendas adecuadas.

Los devotos usaban una pequeña estufa a querosene para cocinar los puris. No había una cocina instalada permanente. Cocinaban afuera, cerca del área donde tomaban prasadam. La cocción proseguía mientras los devotos comían, de modo que les llevaban puris continuamente. En ese momento particular del día, los árboles datileros eran golpeados para extraer la savia, y se cocinaba con un increíble sabor. Un día Srila Prabhupada salió de su habitación para usar la rudimentaria instalación sanitaria. Como ya mencioné, el siempre se complacía en observar a sus discípulos honrando el prasadam. El proceso era muy maravilloso. El salía y por supuesto todos ofrecían sus reverencias. El diría, "Sigan, tomen prasadam". El intercambio entre Srila Prabhupada y sus discípulos era muy dulce. El miraba hacia abajo y observaba la combinación de puris calientes y jugo datilero, diciendo, "Oh, muy buena combinación".

Más tarde, en su habitación, me diría, "Esa no es una práctica muy buena... que los devotos tengan los puris hechos en el sitio, calientes, así. Este no es nuestro sistema. Ustedes limítense a tomar prasadam. Somos acaso tan elevados, tan eminentes. Esos devotos han estado tomando puris calientes, uno tras otro, eso no es bueno, debe cesar". Más tarde, ese mismo día, le comuniqué el mensaje a uno de los administradores del templo, para que los deseos de Srila Prabhupada fueran cumplidos.

Septiembre de 1973
ISKCON Bombay -Playa Juhu

Esta mañana al llegar, Srila Prabhupada me informó que tomaría el maha de la Deidad en su almuerzo. Esa orden me puso feliz porque facilitaría las cosas, pues no había llegado nadie para preparar su almuerzo. Cuando llegó el maha del templo, comencé a calentarlo. Mientras estaba en la cocina, entró un devoto y dijo, 'Srila Prabhupada quiere el prasadam ahora'. Le dije que lo estaba calentando y que se lo llevaría enseguida. Volvieron en un soplo, "Srila Prabhupada está enojado, lo quiere ahora". Entré temblando en la habitación y ofrecí reverencias. Antes de poder levantar mi cabeza estaba gritando. "Porqué estás calentando el prasadam. El maha-prasadam no se calienta, lo quiero ahora. No lo quería calentado. Simplemente quería el prasadam. Tráelo ahora".

Estar con Srila Prabhupada nunca era aburrido. Muy a menudo los devotos me han dicho que debió haber sido muy difícil ser el sirviente personal de Srila Prabhupada. Ciertamente que lo era. Pienso que debe haber sido mucho más difícil para Srila Prabhupada el tenerme como su sirviente personal. Aún no tengo idea de cuántas tonterías habrá tenido que tolerar debido a mis malos hábitos. Tenía mucha paciencia y tolerancia. Había tantas cosas que aprender de él. A menudo decía, "La conciencia de Krishna es sentido común". Srila Prabhupada, por favor bendígame con sentido común, para que pueda comenzar a servirlo conforme a sus deseos.


Srila Prabhupada Uvaca 61

Mayo de 1973, Los Angeles, Ca.,

ISKCON, Nueva Dwarka

Eran alrededor de las 5.00 a.m. Yo estaba tirado en mi estera en los cuartos de los sirvientes, medio dormido, cuando oí sonar la campanilla. Me dirigí hacia la sala de estar de Srila Prabhupada. Traté de componerme; realizaba que aún estaba afectado por la modalidad de la ignorancia. Fuí a la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Me incorporé con la esperanza que no notara mi estado. Luego realicé que tenía un aspecto peor. El era más consciente de mi ilusión que yo mismo. La declaración quizás parezca elemental, pero yo siempre había pensado que Srila Prabhupada tenía muchas otras cosas en que interesarse antes que en mi Conciencia de Krishna.-

Me miró con interés y dijo, "¿Porqué no estás cantando?". ¡Guau! Me tomó por sorpresa. Srila Prabhupada era muy experto en intimar a una persona cuando ésta no se lo esperaba. No sabía qué decir, de modo que dije algo estúpido, pero honesto. "Srila Prabhupada, no estoy en un buen momento. Me resulta duro estar sentado en mi habitación todo el día cantando y leyendo". Su respuesta fue extraordinaria. Dijo, "Yo estoy sentado aquí todo el día también. Simplemente salgo una vez al día a caminar. El resto del día me limito a sentarme aquí y no tengo ningún problema". Srila Prabhupada lo dijo con el rostro tenso. Respondí rápidamente, "Yo no soy como Ud., Srila Prabhupada. Ud. es como Haridasa Thakura. Yo no soy muy trascendental. Tengo que mantenerme ocupado. Quizás podría tipear algo para Ud." Aún mirándome con seriedad, dijo, "¿Qué vamos a hacer?". Yo contesté, "No lo sé, Srila Prabhupada". El dijo, "Llama a Karandhara".

Como mencionara en relatos anteriores, Srila Prabhupada solía decir estas palabras a menudo cuando estaba en Los Angeles, porque Karandhara era muy activo, siempre estaba serio. Entramos juntos a la habitación de Srila Prabhupada y ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada dijo a Karandhara, "Srutakirti está teniendo problemas. No está cantando. Dice que necesita hacer algo para mantenerse ocupado. ¿Qué hacemos?". Karandhara, con la mirada intensa como siempre, dijo, "Tenemos que conseguirle alguna ocupación, de alguna manera".

Srila Prabhupada dijo, "¡Sí! Tengo una idea. Yo estoy traduciendo el 'Srimad-Bhagavatam' aquí en esta habitación. De modo que comenzaré a traducir el 'Caitanya-caritamrta' en el estudio. En esta sala tengo mi dictáfono y haré el 'Srimad-Bhagavatam', y en mi estudio pueden poner otra máquina de dictáfono y puedo empezar a traducir el 'Caitanya-caritamrta'. Mirándome, me dijo, "Y tú puedes tipearlo. Puedes preparar todo para la edición. De esa forma te mantendré ocupado a tí y a Pradyumna con la edición. ¿De acuerdo?". Respondí con entusiasmo, "Sí, Srila Prabhupada. Gracias". Karandhara y yo dispusimos el estudio para que Srila Prabhupada pudiera iniciar su obra del 'Caitanya-caritamrta'-.

A la mañana siguiente, temprano, cuando Srila Prabhupada fue al cuarto de baño para aprestarse para su paseo matinal, fuí a su estudio y saqué la cinta de la máquina. Había traducido un poco. Ese día canté mis rondas con entusiasmo, sabiendo que mi Maestro Espiritual me amaba más de lo que podía imaginar. Posteriormente, transcribí la cinta en el día. No había mucho en ella, mas él seguía aún haciendo el Srimad-Bhagavatam en la otra habitación, de modo que era comprensible.

Al día siguiente, cuando entré al estudio para tomar la cinta, observé que no había sido usada. No tradujo nada más del Caitanya-caritamrta durante todo el tiempo que nos quedamos en Los Angeles, pero eso no me importó. Había encendido en mí una chispita por preocuparse tanto.

Seis meses después, en el estudio en Los Angeles, donde hizo la primera hora de traducción del 'Sri Caitanya-caritamrta', me dijo, "Debes volverte experto en el 'Caitanya-caritamrta' y dar clases sobre él. Yo asentí y sonreí, ignorando de qué manera podría eso suceder. Srila Prabhupada, sé que por su misericordia sin causa todas las cosas son posibles. Si yo pudiera desarrollar por Ud. una pizca del amor que Ud. me demostró, mi vida sería un éxito. Ruego por que en alguna vida distante yo sea capaz de entender mi relación con Ud.


Srila Prabhupada Uvaca 62

Srila Prabhupada hablando sobre cantar japa

Es fácil entender que Srila Prabhupada disfrutaba cantando la japa. El siempre nos señalaba la importancia de cantar nuestras 16 rondas. Me contó que como jefe de familia, él empleaba un proceso simple para completar las 16 rondas, el cual nosotros podíamos aplicar. El expresó, "Cuando yo era un jefe de familia, solía cantar 4 rondas antes de cada comida y cuatro rondas antes de retirarme a la noche. De esta forma podían cantarse 16 rondas sin dificultad". Se rió al decir, "Si no toman prasadam antes de cantar sus 4 rondas, entonces es seguro que las cantarán".

En Nueva Dvarka me dijo, "A la noche, si estoy cansado, camino y canto". Mirándome, agregó, "Si estás cansado, entonces camina y canta como lo hago yo. A veces, si estoy cansado, camino por la habitación en ambos sentidos. Simplemente en una habitación puedes hacer todo. Si estás cansado, puedes pararte y cantar, como yo". Era muy común ver a Srila Prabhupada caminando en sus instalaciones o sentado en su mecedora, cantando rondas. A veces, cantaba rondas a la noche, en su cama, mientras yo le daba el masaje. Otras veces decía, "Listo, terminé". En una ocasión, en Nueva Dvarka, yo estaba en su sala de estar, limpiando alrededor de su escritorio. El estaba sentado, cantando la japa. Mientras bajaba una cuenta del contador, me miró y dijo con humor y una hermosa sonrisa, "Ya está, terminé mis 16 rondas. Ahora puedo hacer cualquier cosa que quiera".

A veces los devotos le preguntaban a Srila Prabhupada sobre ciertas reglas en relación con Ekadasi o con seguir Catur masya. Srila Prabhupada respondía, "Mis discípulos no pueden cantar siquiera 16 rondas y seguir los principios. De qué sirven las demás reglas y regulaciones.

Primero, deben hacerse esas cosas. Hacer las cosas simples que yo les pido que hagan. No se preocupen por todos esos rituales. Primero canten sus 16 rondas y sigan los principios".

Un día entró un brahmacari a la habitación de Srila Prabhupada y le dijo que se había caído por una mujer. Le refirió a Srila Prabhupada que quizás debía casarse. Srila Prabhupada respondió, "Matrimonio. ¿Porqué piensas que el matrimonio va a resolver tus problemas? Tú debes cantar. Tan solo canta Hare Krishna. Canta tus 16 rondas". Hubo muchísimas ocasiones en que los devotos entraron a la habitación de Srila Prabhupada con un problema que esperaban él resolviera con algún arreglo en particular. Su solución era siempre la misma, "Canta Hare Krishna, canta tus 16 rondas". El popularizó la frase, "Tan sólo hazlo" mucho antes que Nike.

En una ocasión le dijo a un discípulo, "Si hay algún problema, debes cantar sonoramente. Si hay alguna agitación, canta muy audiblemente". Una vez se le informó que un devoto mayor no estaba asistiendo al Mangala Arati o cantando rondas, al menos con los otros devotos. Srila Prabhupada dijo, "Hazlo para sentar el ejemplo con los otros devotos. Tú personalmente eres muy avanzado, no necesitas asistir al Mangala Arati, pero debes sentar el ejemplo para quienes lo necesitan".

Gracias Srila Prabhupada por ser el Acarya. Ud. siempre enseñó por el ejemplo. Ud. cantaba rondas. Ud. dijo tres mantras Gayatri diarios, Ud. se levantaba temprano a la mañana y se colocaba tilaka en su cuerpo trascendental. Ud. nunca le pidió a un discípulo que hiciera algo que Ud. mismo no hiciera. Siempre practicaba lo que predicaba. Nos mostró en la práctica la forma en que un devoto puro se conduce a sí mismo. He estado en ilusión desde tiempo inmemorial, mas ruego por que nunca tenga yo la ilusión de pensar que este proceso del servicio devocional es solo para los neófitos.


Srila Prabhupada Uvaca 63

Septiembre de 1972, Los Angeles, California

ISKCON, Nueva Dwarka

Srila Prabhupada se complacía mucho al oír a sus discípulos cantar el Maha "Manta" pero a veces él quería que lo hicieran en cualquier otra parte. La sala del templo en Nueva Dvarka de 1972, es hoy un museo. Se hallaba enfrente de las habitaciones de Srila Prabhupada. Eran alrededor de las 2.00 de la tarde. Había un devoto en el templo, cantando sus rondas muy sonoramente. Srila Prabhupada estaba descansando, y asimismo Sri Sri Rukmini Dvarkadisa. Srila Prabhupada ni siquiera hizo sonar su campanilla para llamarme. Abrió la puerta de su habitación y gritó escaleras abajo. "Dile a ese devoto que las Deidades están descansando, y que debe quedarse silencioso. Diles que se callen". Srila Prabhupada era muy humilde. El podía haber dicho que él estaba descansando y no quería ser perturbado, mas no fué esa la forma en que lo presentó.

Junio de 1973 -Mayapur -India
Sede: ISKCON -Mayapur Candrodaya Mandira

Srila Prabhupada y sus acompañantes tenían habitaciones en medio segundo piso de la Casa de Invitados. La otra mitad del piso estaba abierta para los devotos invitados. Hay una hermoso balcón- terraza que rodea todo el inmueble. A veces Srila Prabhupada caminaba por allí cantando la japa. Los devotos se agrupaban en el otro extremo de la terraza con la esperanza de poder atisbar a Su Divina Gracia. Una mañana, un hermano espiritual mío, mayor, estaba caminando en ambos sentidos, cantando la japa en la terraza de mármol. Mi instinto me avisó que él estaba cantando demasiado alto, y que Srila Prabhupada podía ser perturbado. Tenía cierta experiencia al respecto. Srila Prabhupada saboreaba su tranquilo éxtasis. Le dije, "Prabhu, quizás podría cantar un poquito más suave, a Srila Prabhupada podría no gustarle". Me miró como si yo estuviera loco. Pienso que creía que Srila Prabhupada estaría complacido por su devoción. Me dejó y continuó caminando.

En unos minutos sonó la campanilla. Yo ya sabía lo que iba a suceder y tuve que admitir que estaba bendecido. Corrí a la sala de estar de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Srila Prabhupada dijo enojado, "¿Quién es el que está cantando ahí afuera?. Si quieren cantar tan alto, diles que vayan a la sala del templo y canten delante de las Deidades". Expuse feliz al culpable y corrí de vuelta afuera. Esta vez mi mirada era un tanto dura. Al fin y al cabo, iba armado con el arma Cakra de Srila Prabhupada. Era indestructible. No hace falta decir que tras transmitir el mensaje de Srila Prabhupada, él siguió su camino con una actitud diferente.

Srila Prabhupada, Ud. me dijo, "El sirviente de primera clase sabe lo que su amo desea, y lo hace sin que se lo pidan". Hubo muchas ocasiones en que supe a partir de la experiencia lo que Ud. deseaba, pero debido a mi debilidad de carácter, no fuí capaz de hacerlo. Siempre he tratado de ser tranquilo. Ud. dijo, "En relación a uno mismo, el devoto es manso y humilde, mas por Krishna y Su devoto puro, el devoto se convierte en un león". Gracias por mostrar siempre esas características.


Srila Prabhupada Uvaca 64

Diciembre de 1973; Los Angeles, CA; E.U.A.

ISKCON Nueva Dwarka

Mientras Srila Prabhupada estuvo en Delhi, recibió un jarrón de plata de un miembro vitalicio. Originalmente estaba destinado para Indira Gandhi, y tenía su nombre grabado en él. Srila Prabhupada estuvo muy complacido con el regalo, y me hizo ponerlo en el equipaje hasta que llegáramos a Los Angeles. Al entrar a sus habitaciones, señalando su escritorio, dijo, "Lo pondré aquí". Se lo mostré a los devotos que limpiaban las habitaciones de Srila Prabhupada mientras él salió a caminar a la mañana. Dije, "A Srila Prabhupada le encanta este jarrón, deben colocar bellas flores en él".

Ellos hacían un arreglo floral diario para el jarrón. Era de buen tamaño y podía sostener una enorme cantidad de flores. Un día, regresamos del paseo matutino un poco más temprano de lo habitual. En cuanto Srila Prabhupada entró a la habitación observó que el jarrón no estaba en su escritorio. Me miró y preguntó, "¿Dónde está el jarrón?". Yo dije, "Probablemente lo llevaron a la cocina para poner flores frescas en él". Ahora se había empezado a enojar, y se enojaba más con cada oración. "¿Porqué? -dijo. "Las flores que estaban eran bonitas, ¿Porqué las cambian todos los días? ¿Porqué derrochan tanto? ¿Quién es el responsable de esto? Diles que las cambien solo cuando se ponen malas. Nunca deben llevarse las flores de esta habitación a menos que se estén marchitando. No es necesario. Es un derroche. ¿Dónde está el jarrón? ¡Ve a buscarlo de inmediato!

Salí a toda prisa de su habitación. En realidad, estaba deseando irme. No era divertido quedarme cuando Srila Prabhupada gritaba, aunque yo no fuera el destinatario . Por fortuna el jarrón estaba en la cocina del templo. Le dije a los devotos, "Mejor dejan de cambiar las flores todos los días. Srila Prabhupada dijo que está muy mal. Asegúrense que este jarrón nunca salga de su habitación". Llegar a su sala de estar con un hermoso arreglo nuevo, no pareció apaciguarlo. Coloqué el jarrón sobre su escritorio y ofrecí reverencias, deseando poder mantener mi cabeza en el piso. "Háganlo solo cuando sea necesario" -gritó. "No deben desperdiciar tanta cantidad de flores. No deberían estar gastando tanto dinero, cada día, cambios. Esa es la costumbre de ustedes en América, simplemente derrochar". Brindó el siguiente ejemplo que debido al condicionamiento de sus discípulos, es uno que dió muchas veces. "En su país si tienen alguna ropa, si sobra algo, en vez de limitarse a doblarlo, lo rompen y lo tiran. Ese es su proceso aquí en América. En la India, si sobra algo, lo doblan y cosen. Lo que sea que ande mal, uds. lo solucionan con dinero. De esta forma parece bueno. Tienen algún accidente, entonces dado que tienen dinero lo pueden tapar muy rápidamente. No se trata de que uds. sean capaces de hacer cualquier cosa, mas como hay dinero, entonces hacen aparecer todo como bueno. Con el dinero uds. cubren todas sus deficiencias".

Srila Prabhupada dijo, "Krishna les ha dado a uds. chicos y chicas americanos, muchísima facilidad". Lo que no era evidente para mí en ese momento, fue que el motivo de "muchísima" estaba incluido debido a su potencia, no en mérito a algo que nosotros hiciéramos. Srila Prabhupada veía a Krishna en todo, en todas partes. Por eso nos reprendía a veces cuando derrochábamos. El era muy tolerante con nuestra inmadurez espiritual y material.

Srila Prabhupada, por favor perdóneme por mis hábitos derrochones. Sobre todo, perdóneme por perder tanto tiempo en el servicio de la energía ilusoria. A veces, en una clase, Ud. miraba su reloj y decía que era imposible recuperar ese momento en el tiempo, nunca más, sin importar cuánto dinero se tuviera. Yo pensaba tontamente, "Porqué será tan malo. Somos eternos. ¿Qué se pierde?". Ahora, sentado aquí, con el corazón vacío debido a su ausencia, tengo una pequeña idea de cuán valioso fue cada segundo pasado en su presencia. Ninguna cantidad de dinero puede traerlo a Ud. de regreso a esta muy desafortunada alma. Nuevamente estoy sintiendo el sabor agridulce de la separación de Su Divina Gracia.


Srila Prabhupada Uvaca 65

Inglés magistral de Srila Prabhupada

Hay muchas ocasiones en que Srila Prabhupada tomaba el idioma inglés y lo adaptaba para adecuarlo a sus necesidades, usualmente con resultados cómicos. Algunas las he mencionado anteriormente. Cuando estuvo en Hawai, en el paseo matinal, solía mirar al mar y por un momento a los surfistas. El los llamaba "sufrientes". (Juego de palabras -"surfer" -"sufferer" -N. de la T.)

En los EE.UU, cuando hablaba de la forma de gobierno democrático, en vez de llamarla democracia, usaba la palabra "demon-cracia". Estando los primeros tiempos con Srila Prabhupada, a veces sonaba su campanilla y al entrar yo en su habitación, diría, "¿Dónde está punditji?". Era un término cariñoso para su editor en sánscrito. Con el transcurso de los meses, su editor en sánscrito no estuvo siempre disponible. Srila Prabhupada me llamaba a su habitación, diciendo, "¿Dónde está banditji?".

En Delhi, Brahmananda dasa y yo, estábamos sentados en las habitaciones de Srila Prabhupada. Yo secaba el piso al lado de su pote de arcilla porque el agua se estaba derramando y lo mojaba. Brahmananda dijo, "Srila Prabhupada, el agua se está derramando un poquito". Srila Prabhupada dijo, "Sí, creo que le dicen filtración, ¿es correcto, Brahmananda?". El dijo, "En realidad no lo sé, Srila Prabhupada". Pensé que esa descripción se aproximaba pero que no era exacta. Habíamos sido criados oyendo el término a diario, porque nuestros padres bebían café que era colado en un filtro. Brahmananda, un especializado en inglés, buscó la palabra en el diccionario y descubrió que la descripción de Srila Prabhupada había sido exacta.

Uno de mis términos particulares favoritos ocurrió durante un masaje nocturno en Nueva Dvarka. El estaba yaciendo de espaldas sobre su cama. Yo me hallaba arrodillado en el piso, cerca de su cama, masajeando sus piernas. En un momento dado me miró y sonriendo señaló sus pies, diciendo, "Mis dedos". Me confundí y me arrodillé allí, sin moverme por unos segundos. Volvió a señalar los dedos de sus pies. Había una gran sonrisa en su cara y dijo, "Mis dedos, masajea mis dedos". Finalmente entendí lo que quería decir y dije, "¡Oh! Sus dedos. Quiere que dé masajes a sus dedos". Aún sonriendo ampliamente, dijo, "¡Sí! Mis dedos. Hazlo en mis dedos". Esta misma conversación ocurrió tres veces más en el futuro, durante el masaje nocturno. Cada vez que Srila Prabhupada lo propuso, fuí tomado de sorpresa y me confundía por un instante. Fue increíblemente dulce.

A veces, durante el masaje nocturno, Srila Prabhupada entraba en samadhi. Me asustaba un poco porque una vez me había ordenado, "Tú masajea hasta que yo me canse, no hasta que tú te canses". Esto sucedió durante el masaje de la mañana. Comencé a trasladarme de una a otra parte de su cuerpo, sin que él me lo tuviera que indicar. Dejó que sucediera durante unos días antes de reprenderme por mi pereza. De todos modos, a la noche era posible darle masajes por horas, sin que él dijera nada. Cerraba sus ojos. Tras un tiempo yo restregaba un poco más fuerte con la esperanza de que él lo notara, que yo aún estaba allí. Otras veces me decía, "¿Estás cansado?". Yo siempre decía, "Oh, no, Prabhupada". Hubo ocasiones en que dí cabezazos mientras lo masajeaba.

A veces Srila Prabhupada cerraba sus ojos mientras yo le daba masajes a sus pies. Cuando esto sucedía, yo colocaba mi cabeza en la base de esos hermosos pies de loto. Siempre ansiaba hacerlo. No me bastaba con dar masajes a sus pies todos los días. Necesitaba más. El masaje solía terminar con la dulce voz de Srila Prabhupada diciendo, "Está bien, es suficiente". Ahora había más néctar. Yo observaba mientras él se sentaba asiendo sus cobertores y colocaba su cabeza con un solo movimiento en la almohada, a la vez que se tapaba la cabeza con las cobijas. No puedo hacerle justicia tratando de describirlo, pero era algo muy querido de observar. Otras veces decía, "Odio descansar, es una completa pérdida de tiempo. Quisiera nunca tener que descansar. Simplemente estoy desperdiciando mi tiempo".

Srila Prabhupada, perdone mi conducta ofensiva al pensar que había algo que Ud. no sabía o entendía. Finalmente he realizado que Ud. me estaba enseñando, con sus amables lecciones. Si Ud. dice que los dedos de sus pies son dedos (como los de las manos), lo son. Gracias por permitirme masajear sus 20 dedos.

Nota del traductor: En inglés, los dedos del pié son llamados "toes", y los de la mano, "fingers".


Srila Prabhupada Uvaca 66

Enero de 1973; Bombay, India

Srila Prabhupada se quedó por seis semanas en el piso de Kartikeya Mahadevia. Había en la planta baja un pequeño ascensor que llevaba a sus habitaciones. Una mañana, Srila Prabhupada, Tamala Krishna Gosvami y yo, nos dirigimos hacia el ascensor para efectuar nuestra caminata matinal. Como sirviente de Srila Prabhupada, yo esperaba entrar al elevador con él, pero Tamala Krishna Gosvami entró primero, de modo que no había sitio para mí. Al cerrarse las puertas, giré rápidamente y bajé corriendo los dos pisos por escalera. Llegué a las puertas del ascensor justo a tiempo para abrirlas para Srila Prabhupada y ayudarlo a salir. Mientras caminábamos, Tamala Krishna Maharaja me miró y comenzó a reír. Dijo, "Srila Prabhupada, Srutakirti es realmente experto". Srila Prabhupada replicó con una sonrisa, "Sí, 'kirti' significa experto". Continuó en dirección al automóvil sin hacer más comentarios.

Ser el sirviente de Srila Prabhupada estaba colmado de aventura y suspenso. Lo que fuera que sucediera estaba cargado de una cierta electricidad. Todos los meses, yo tenía la oportunidad de afeitar su cabeza con la maquinilla eléctrica. Srila Prabhupada no era un receptor pasivo durante el proceso. Se movía todo el tiempo y eso me atemorizaba. El me ayudaba muy amablemente a ser 'Consciente de Prabhupada'. La primera vez que lo hice, luego de hacer una repasada por su cabeza, dijo, "Apaga la afeitadora entre cada parte, para que no se caliente". Eso no era tan difícil. Luego vino la parte de real habilidad, al afeitarlo alrededor de las orejas. Parecía que cada vez que yo me acercaba a sus hermosos oídos, él decía, "Ten cuidado con mis oídos". Yo era sumamente cuidadoso. Por la gracia de Krishna nunca ocurrió ningún incidente durante este servicio. Además, tenía la oportunidad de poner a muchos devotos en éxtasis, distribuyendo el cabello de Srila Prabhupada.

Especialmente en la India, el arreglo más simple podía ser causa de ansiedad. En Mayapur en 1973, yo debía poner un calentador sumergible en un balde metálico lleno de agua para calentar su baño. Naturalmente, no siempre funcionaba. Los calentadores se quemaban o no había electricidad. Srila Prabhupada estaba listo para el baño, sin agua tibia. Gritó, "¿Porqué no tengo agua caliente para el baño?". En Vrndavana, en el templo de Radha Damodara donde él habitaba en el segundo piso, dijo, "Puedes colocar un balde con agua afuera, en el techo y el calor del Sol será suficiente para bañarse". Eso por lo general funcionaba, excepto cuando los monos decidían beber de allí y tiraban el balde.

Luego estaban las incontables mañanas en que Srila Prabhupada pasaba a mi lado, al dirigirse al cuarto de baño, y decía, "¿Hay 'datong'?". Cuando decía eso, yo entendía que había olvidado colocar su palillo en el baño para que se lavara los dientes. Cuando estaba con él, Srila Prabhupada empleaba un palillo para cepillarse los dientes, no un cepillo de dientes. El mejor era el del árbol nim. Era fácil de conseguir en la India. Se podía ir a un comercio y comprarlos por manojo. Sin embargo, en la ciudad de Nueva York no era tan sencillo conseguir ninguna clase de ramita, en ninguna parte. Debía arreglarme como fuera para obtener alguna. La cualidad más importante es que la madera tenía que ponerse tiesa si se mordía su extremo. Se suponía que su sirviente personal debía asegurarse que en cualquier parte del mundo Srila Prabhupada tuviera la facilidad para continuar con su programa. Era asombroso que viajara tanto y mantuviera su regulación, como si el término 'jet lag' (enseres de viaje en jet) fuera solo una imaginación. En el mejor de los casos yo era mediocre en la ejecución de mis deberes. Gracias Srila Prabhupada por tolerar los tropiezos de mi servicio.


Srila Prabhupada Uvaca 67

Noviembre de 1973; Bombay, India;

ISKCON, Juhu

Esta noche, Srila Prabhupada me llamó a su habitación. Al entrar, dijo, "Para esta noche puedes hacer algo de arroz inflado y maníes. Me llenará, pero no es pesado. Lo que comí anoche hizo que me costara levantarme para traducir. Con el arroz inflado no hay indigestión". Salí de su habitación y comencé a preparar lo que me pedía. Me pidió que lo sirviera con rodajas de pepinos y raíz de jengibre al costado. Primero se hizo el chaunce, luego el arroz y los maníes fueron colocados en la olla y cocinados hasta que todos los granos se tostaron. Lo llevé a su habitación junto con leche caliente, endulzada con azúcar. Poco después de terminar su comida, me llamó para decirme que era la hora del masaje.

Para el masaje nocturno, él se sentaba o yacía de espaldas, y en su piso de Juhu yo solía sentarme en su cama, a su lado, porque el mosquitero la cubría por completo. La habitación era muy tranquila. Mientras masajeaba sus piernas, él dijo, "Mi madre cocinaba un arroz inflado de primera clase. Ella tenía una olla especial, muy gruesa, de modo que se podía calentar mucho. Ponías arena y el fuego muy caliente. Colocabas dentro el arroz y lo mezclabas. Se inflaba en la arena caliente. Luego, se colaba. Al colarlo, había que hacerlo con firmeza, y limpiarlo muy bien para retirar toda la arena".

Se detuvo un momento y continuó, "Nos lo daba a menudo. El arroz inflado es muy bueno. Ella era una cocinera de primera clase. Todo lo que hacía, lo hacía muy bien. Era algo natural. Mi hermana también, ella era muy buena cocinera, aprendió observando a mi mamá. En la sociedad Védica era el deber de la mujer. Las mujeres se ocupaban todo el día en cocinar. El esposo y los hijos tomaban buen prasadam y todos estaban felices. La mujer pasaba el día cocinando alimentos, almacenando y preparando diferentes clases de comidas y cocinando con leche y haciendo ghi. Así pues, ellas eran todas muy expertas. En la cultura Védica, toda vez que había una reunión, se reunían todas las mujeres. Cualesquiera fiesta hubiera, todas llevaban algo. De esa forma tenían grandes festivales".

Aún absorto en sus pasatiempos infantiles, continuó, "Cuando nosotros éramos jóvenes, no había escasez de comida. Siempre teníamos mucha comida. En la estación del mango, solíamos tener un cesto de mangos en la casa. Cuando éramos niños, corríamos por la casa jugando. Tomábamos los mangos mientras corríamos. Comíamos mangos durante todo el día. Ni tenías que pensar, "Oh, ¿puedo tener un mango?' Había un montón de comida. Así pues, la vida era muy simple. Mi padre no hablaba mucho, pero siempre traía comida suficiente. No había ningún problema".


Srila Prabhupada Uvaca 68

Misericordia Personal

Como sirviente de Srila Prabhupada, hubo muy pocas veces en que debiera preguntar por alguna orden recibida. En realidad, sólo recuerdo una vez. Srila Prabhupada recibió una carta de un devoto pidiendo permiso para divorciarse de su esposa y para casarse con otra. Estando presente cuando Srila Prabhupada contestó la carta, me conmocioné cuando él concedió el permiso. Me molestó durante todo el día. Comprendía que en nuestra filosofía no se permitía el divorcio. Muchas veces le había oído hablar en contra del divorcio, sabía que sucedía, pero no pensaba que Srila Prabhupada lo auspiciaría. Seguía pensando, 'Esto no es lo que Srila Prabhupada haría'.

No lo pude sobrellevar demasiado. Era la hora del masaje nocturno, al cabo de una media hora, exploté, "Prabhupada, quiero preguntarle algo. Este devoto que le está pidiendo el divorcio..." . El interrumpió, "Oh, sí, le dije que podía hacerlo". Yo continué, "Sí, ya lo sé. Me estaba preguntando, Ud. siempre dijo que el divorcio va en contra de los principios Védicos. Nunca debe ocurrir un divorcio". El dijo, "Sí, pero en esta sociedad esas cosas se aceptan. De modo que podemos permitirlo".

Aún no me sentía satisfecho. Srila Prabhupada parecía indiferente al respecto. Era una cualidad suya que yo no había observado en relación a ese tema. Dije, "Sí, pero en esta sociedad se acepta comer carne y la intoxicación, todas esas cosas se aceptan. ¿Porqué ninguna de ellas está permitida?". Mi muy misericordioso maestro espiritual replicó con voz compasiva, "Bueno, en realidad, ya sea que yo le diera permiso o no, él va a conseguir el divorcio. De modo que si le digo, 'No, no puedes', y él lo hace, será una ofensa grave. Si le digo, 'Sí, puedes hacerlo', -porque él lo va a hacer de todos modos-, entonces la ofensa no es tan grave". Me sentí aliviado. Yo había pensado que ese era el motivo, pero necesitaba que me lo confirmara, el hecho de ser tan increíblemente compasivo con nosotros.

Febrero de 1973
Jakarta, Indonesia

Mientras estábamos en la casa de unos miembros vitalicios, vinieron unos invitados indios a visitar a Srila Prabhupada. Uno de ellos dijo, "Swamiji, queremos que nos pida que construyamos un templo. Queremos construir un templo para Ud., pero queremos sus bendiciones. Queremos que nos lo pida". Srila Prabhupada comenzó a reír y dijo, "No, no. Si uds. quieren construir un templo, está bien. Construyan un templo. Lo tripularemos para uds". El caballero dijo, "Swamiji, queremos que nos dé sus bendiciones, que nos pida que hagamos un templo. Estamos deseando la bendición". Srila Prabhupada, aún sonriente y riendo dijo, "No,no. Si yo les pido que lo hagan y uds. no lo hacen, será ofensivo. Si no cumplen, será vuestra caída. Eso es muy malo. Si lo hacen por su cuenta, eso es bueno mas si no lo hacen, entonces no pasó nada malo, porque yo no se los he pedido".

Srila Prabhupada, Ud. nos mostró lo que significa ser un líder y la forma de dar órdenes sin ego falso. Siempre me asombraba cuando Ud. me llamaba a su habitación y tras ofrecer reverencias, Ud. me miraba y decía con inocencia, aunque formalmente, "¿Puedes darme el masaje ahora?". Incrédulo, yo solo podía articular, "Prabhupada, es por eso que estoy aquí. Estoy deseando servirlo". Ud. simplificaba tanto el deseo de servirlo. Por favor, permita que los recuerdos de estar con Ud. fluyan en mi denso cerebro. Ud. me ha estropeado. Soy muy arrogante. Aunque estoy lleno de defectos, lo comparo con todos y no puedo servir a los demás. Debo sentarme aquí y difundir sus glorias, para no secarme y esfumarme. Su inútil sirviente, Srutakirti dasa.


Srila Prabhupada Uvaca 69

Junio de 1975; Honolulu, Hawai;

Nueva Navadvipa

Esta mañana, Srila Prabhupada hizo algo diría, inusual. Me llamó a su habitación a eso de la 1.30 a.m. Normalmente, Srila Prabhupada hacía otro camino para no molestarme mientras descanso. En algunos sitios, como el Krsna Balarama Mandira, tenía que pasar por las habitaciones de los sirvientes para usar el cuarto de baño. Yo siempre me despertaba al oír sus pies deslizándose al pasar al lado de mi cabeza y ofrecía instintivamente mis respetos. El se molestaba conmigo y decía, "No, no, descansa".

Fuí a su habitación, medio dormido y ofrecí reverencias. Alcé mi cabeza para ver a un Srila Prabhupada con la sonrisa de un hermoso niño. También visualicé una pila de cintas grabadas sobre su escritorio. El había estado traduciendo y por algún motivo la máquina no funcionaba. No sé qué había pasado, pero había cintas por todas partes. No brindó ninguna explicación. Con una sonrisa trascendental, dijo, "Mira lo que ha hecho la máquina. ¿Puedes arreglarla?". Pasé la siguiente media hora enrollando la cinta de vuelta en el carretel y cargándola en la máquina del dictáfono Uher. Al término de esa tediosa tarea trascendental, replicó amorosamente, "OK, vé a descansar".

Nueva Navadvipa fué el escenario de un pasatiempo muy peculiar. Al llegar aquí por primera vez, Srila Prabhupada fué a usar el cuarto de baño. El toilet no fluía con propiedad. Vino un devoto con cierta experiencia de plomero y lo arregló. Le explicó a Srila Prabhupada que debido a que los caños no se habían usado por algún tiempo, no fluía con propiedad. Srila Prabhupada dijo, "Bueno, ¿ahora funciona?". El brahmacari respondió, "Oh, sí, Prabhupada. Funciona bien". Srila Prabhupada no parecía convencido. Dijo, "¿Y cómo sabes que funciona?". El devoto contestó, "Lo oprimí y corrió el agua". Srila Prabhupada no estaba satisfecho. Dijo, "Vé a la cocina y consigue algo de pasta de capati. Haz algunas bolitas y colócalas en el toilet y si circulan bien, entonces sabremos con certeza que funciona". El joven brahmacari cumplió con las órdenes de Srila Prabhupada y todos estuvimos felices al ver que todo funcionaba como debía ser.

Srila Prabhupada, estar con Ud. nunca era aburrido. Ud. me enseñó la forma de no ser atrapado en las palabras de otro. Ud. lo dijo muchas veces, "La prueba del pastel, es el sabor". Ruego por que algún día pueda yo ejecutar algún servicio útil para Ud.


Srila Prabhupada Uvaca 70

Abril de 1973, Zurich, Suiza

Mientras estuvimos aquí por un par de días, en una tierra famosa por sus relojes de calidad, Syamasundara le presentó a Srila Prabhupada lo último en tecnología de relojes pulsera, uno de los primeros relojes digitales. Parecía muy moderno. Su cuadrante redondo era completamente negro, excepto por los breves segundos en que se presionaba un botoncillo al costado. En ese momento, el exhibidor digital rojo aparecía en la ventanita, y mostraba la hora exacta. Era toda una novedad. Srila Prabhupada se lo puso indiferente. Su secretario le enseñó como usarlo. Le explicó que para ver la hora se debía presionar el botón al costado del reloj con la mano derecha y luego se veía la hora en el cuadrante. A Srila Prabhupada no le llevó mucho tiempo hacer su evaluación de lo último en tecnología. Dijo, "De modo que ahora se necesitan dos manos para ver la hora, en vez de una".

Agosto de 1974; Vrndavana, India;
Sede: Krishna Balarama Mandira

Me reuní con Srila Prabhupada el 24 de Julio, luego de haber estado afuera por siete meses. En ese tiempo me casé y aumenté mis posesiones. Traje una de mis recientes adquisiciones a la India. Era una afeitadora eléctrica. Mientras daba la clase del Srimad Bhagavatam una mañana, Srila Prabhupada comenzó a hablar sobre el 'ugra karma'. El dijo, "Uno se puede afeitar muy simplemente con una navaja. No hay problema, pero ahora se ha vuelto complicado. Se debe usar electricidad. Hay ruido, y cuando se rompe, no se pueden afeitar. Por tratar de resolver un pequeño problema, se crean muchos otros problemas". El nunca me dijo nada directamente, pero sé que se refería al hecho que yo me había estado afeitando en mi habitación de sirviente hacía solo una hora antes, y eso lo había perturbado.

Noviembre de 1974; Bombay
Sede: ISKCON Juhu

Han pasado cuatro meses y he aprendido muy poco. Srila Prabhupada sonó su campanilla. Corrí desde la cocina donde estaba ocupado preparando jugo de vegetales frescos para mí con una juguera que Pallika devi me había conseguido. Dijo enojado, "¿Qué es todo ese ruido?" Yo respondí nervioso, "Es una juguera, Srila Prabhupada. Comencé a beber jugos frescos porque me ha costado un poco mantenerme sano en la India. Pensé que bebiendo jugo fresco estaría mejor". El no parecía muy simpático. Dijo, "Demasiado ruido. No me puedo concentrar. ¿Porqué hace falta crear semejante molestia?". Estuve de acuerdo en que era una tontería y que dejaría de usarla. Pasó otra hora hasta que Srila Prabhupada sonó su campanilla. Me dirigí a su sala de estar pensando en el incidente ocurrido. Me miró compasivamente y dijo, "Bueno, si estos jugos frescos te ayudan a mantenerte sano, entonces está bien que continúes. Es importante que estés sano para poder hacer tu servicio. No importa".

Una vez más me sentí abrumado de gozo, al saber cuánto se preocupaba por mí. Hoy me siento avergonzado. Es muy sabido que la manera de mantenerse sano en India es cocinar los propios vegetales y pelar las propias frutas antes de comer, para evitar todo tipo de microbios. Srila Prabhupada, Ud. toleró mi necedad. Más que eso, Ud. me mantuvo a su lado, aunque yo creaba molestias con mis máquinas. Por favor, perdóneme por mis tonterías.


Srila Prabhupada Uvaca 71

Diciembre de 1972; Ahmadabad, India

Hoy, en la clase de Srila Prabhupada, me sentí muy débil y febril. Mi cabeza se caía y cabeceaba. Srila Prabhupada detuvo su clase y me dijo, "¡Despierta! Si necesitas dormir, ve a dormir". Traté lo mejor que pude de mantener la espalda derecha y la cabeza en alto por el resto de la clase. No recuerdo haberme sentido jamás tan enfermo. Luego le dije a Srila Prabhupada, "No entiendo lo que pasó. Nunca me enfermo. No me he enfermado por años". Srila Prabhupada me miró sorprendido y dijo, "Realmente, eso es muy maravilloso. Estar enfermo y tener problemas, es la condición natural de la vida. Tú eres muy afortunado".

Dos semanas después, mientras caminábamos a la mañana por Bombay, y el sol brillaba, Syamasundara prabhu me miró a los ojos y comenzó a reír. Dijo, "Chico, tus ojos están amarillos. Tienes ictericia". Finalmente mi debilidad de las dos últimas semanas tenía sentido. Ahora, diagnosticado, me sentí peor. Me arrastré hasta la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Dije alarmado, "Srila Prabhupada, tengo ictericia". Me miró sorprendido y dijo, "Oh, ¿cuáles son los síntomas?". Dije con voz preocupada, "Mi orina es oscura, no tengo apetito y me siento muy débil". Me miró sonriendo levemente y dijo, "Hmm, quizás yo también tengo ictericia". Yo continué, "Tamala Krishna Maharaja y otros devotos sugirieron que quizás no debía cocinar para Ud. porque la ictericia es altamente contagiosa. Hasta tocar sus platos y preparar la comida sería peligroso". Srila Prabhupada dijo con leve emoción. "No, está bien. Ve a cocinar. No hay nada de que preocuparse". Debido a la bendición de Srila Prabhupada pude continuar con mis deberes, yendo al paseo de la mañana, dando masajes y cocinando durante toda mi enfermedad.

Noviembre de 1973
India; ISKCON Nueva Delhi

Ha pasado un año desde que tuve ictericia. Ahora era el secretario de Srila Prabhupada, Brahmananda Maharaja quien la tenía. Era una noticia digna de referirse de modo que decidí contárselo a Srila Prabhupada. Yendo a su habitación y ofreciendo reverencias, dije con inocencia, "Srila Prabhupada, Brahmananda tiene ictericia". Srila Prabhupada me miró sorprendido y dijo, "Oh, ¿cuáles son los síntomas?" . Sin recordar que ya había hecho eso antes, repetí la lista de síntomas. Lo han adivinado. Srila Prabhupada dijo, "Hmm, quizás yo también tengo ictericia".

Finalmente, luego que Srila Prabhupada repitiera esa expresión, lo comprendí. Solo me tomó un año. Srila Prabhupada era increíble. El recordaba todo lo que había pasado con sus discípulos y podía evocarlo en cualquier momento. Yo era tan duro que el chiste pasó por encima mío. La potencia Yogamaya era muy fuerte a su alrededor. Yo no tenía idea de con quién estaba. Qué buena fortuna, caso contrario, no hubiera podido hacer mi servicio debido al respeto y el temor. Especulé que Srila Prabhupada estaba diciendo que él había tenido todos los síntomas de la enfermedad que yo describía, pero al ser trascendental, el continuó con su vida devocional, pese a tantos problemas penosos.

Srila Prabhupada no tuvo ictericia, pero sí experimentó los síntomas. Me enseñó que cuando envejecemos, como estoy comenzando a experimentar, el cuerpo está lleno de dolores y achaques, y el nivel de energía disminuye. Srila Prabhupada explicó que no era muy sorprendente que nos sintiéramos débiles, enfermos o nos doliera algo. Sin embargo, lo asombroso era que no nos sintiéramos enfermos. El nos demostró la forma de no ser afectados por las limitaciones del cuerpo.

Cuando estuviste en cuarentena, debido a que no tuviste un ataque de fiebre amarilla, dijiste, "¿Qué opinan? ¿Será que tengo la fiebre amarilla?. Cualquiera que esté cien por ciento ocupado en el servicio de Krishna, no da cabida a la contaminación material. No puede ser infectado con ninguna enfermedad". Ruego por ser infectado con amor por Ud., Srila Prabhupada, para poder emplearme cien por ciento en su servicio devocional. Por favor, concédame un atisbo de su posición trascendental.


Srila Prabhupada Uvaca 72

25 de marzo de 1973, Air India

Los actos de Srila Prabhupada eran siempre frescos. Siendo su sirviente personal por ocho meses, pensaba que ya tenía una buena comprensión de la forma de actuar y qué decir en respuesta a las preguntas, de modo de no meterme en problemas. Consideraba que nuestra relación era estrictamente maestro espiritual-sirviente. Con el tiempo, se hizo evidente que Srila Prabhupada quería que hablara libre y honestamente al preguntarle algo. Era muy amable. Nunca me enjuició.

Cuando Srila Prabhupada y yo entrábamos al avión, por el intercom se oía una ejecución de música clásica. Caminamos hacia nuestros asientos. Srila Prabhupada se sentó al lado de la ventanilla, como siempre lo hacía y yo me senté a su lado. La música continuaba. Me miró sonriendo y dijo, "¿Te gusta esta música?"- Lo miré con una mirada vacía, pensando, "¿Cómo le digo que esta música me gusta. Seguro que suena lindo, pero no se cantan los nombres del Señor. Son solo instrumentos tocando. Eso no puede ser Conciencia de Krishna". Especulando con aprensión, perdí mi oportunidad de intimar con mi amado maestro espiritual, cuando el me respondió misericordiosamente, "Esta música es muy bella". Aliviado, asentí. "Sí, Srila Prabhupada, es bella". Me sentí como un engañador, incapaz de ser honesto. Estaba tan preocupado por la emisión de mi respuesta, que olvidé que Srila Prabhupada es una persona con gustos y desagrados. El estaba oyendo la música y recordando a Krishna. Yo estaba oyendo la música y calculando de qué forma era Maya, no sabiendo como responder de un modo consciente de Krishna.

Abril de 1973; Los Angeles, California
Sede: Nueva Dvarka

He hecho algunos amigos devotos aquí en el templo, y decidí ir al Mangala Aratika para verlos. Mientras estaba allí, vino Pradyumna a la sala del templo, diciendo, "Srila Prabhupada ha estado haciendo sonar su campanilla. Quiere verte ahora". Salí de inmediato de la sala del templo y corrí hasta su habitación, ofreciendo reverencias. Alzando mi cabeza, dije, "¿Me necesitaba, Srila Prabhupada?". Me miró enojado y dijo, "Tú no tienes nada que hacer yendo al Mangala Aratika. Tu servicio es estar conmigo las 24 horas. Tienes que estar disponible si te necesito". Me disculpé y dije que no lo volvería a hacer.

Es gracioso, incluso antes de ir, sabía que no era correcto que lo hiciera. Había estado inquieto y pensé que a nadie le parecería mal si asistía al Mangala Aratika.- Imaginaba que Srila Prabhupada nunca me llamaría tan temprano a la mañana. Por supuesto, debía haber recordado que el siempre sabía lo que estoy haciendo, por lo que si iba, él ciertamente iba a llamarme. Yo era la única persona en ISKCON que tenía un motivo para no ir al Mangala Aratika, y el haberlo hecho significa que estaba en Maya.

Junio de 1973; Londres
Sede: Bhaktivedanta Manor

Es una tarde muy hermosa. El sol brilla en la sala de estar de Srila Prabhupada, a través de los cristales de la ventana. El está caminando por la habitación, cantando la japa- Se detuvo enfrente de las ventanas y miró hacia el jardín. Me dijo, "Bien, ¿cuál es el animal más hermoso?". Pensé por unos segundos, y con voz poco convincente, balbuceé, "¿Una vaca?". "No" -dijo él rápidamente. "Un caballo. El caballo tiene una forma muy hermosa. La estructura muscular es muy buena". Nuevamente me hice un lío. Pensaba que el animal favorito de Krishna es una vaca. Debe ser una vaca. Si Srila Prabhupada no me lo hubiera aclarado, tendría un sentido perfecto.

Srila Prabhupada, le ruego que me diga otra vez que mi única función es estar con Ud. las 24 horas del día. Su inquieto sirviente, Srutakirti dasa.


Srila Prabhupada Uvaca 73

Mayo de 1972; Los Angeles, Ca. EUA.;

Nueva Dwarka

Kirtanananda Maharaja y yo estuvimos aquí en Nueva Dvarka por una semana durante la cual recibimos iniciación Brahmínica de Srila Prabhupada. Aunque yo no era aún el sirviente personal de Srila Prabhupada, observo retrospectivamente que fuí iniciado en ese temperamento. Durante toda la semana, toda vez que veía a Nanda Kumara prabhu, contemplaba su gran fortuna y lo miraba sin poder controlarme. El me devolvía la mirada y sonreía amablemente. Debe haber pensado que yo era muy extraño.

Una mañana, durante la clase de Srila Prabhupada, el notó que su sirviente no estaba al lado de su vyasasana y preguntó, "¿Dónde está Nanda Kumara?". Alguien dijo, "En la cocina". Su Divina Gracia continuó con la clase del Bhagavatam. Después de la clase de Srila Prabhupada, Kirtanananda Maharaja y yo estábamos en las habitaciones de Su Divina Gracia. La atmósfera era tensa. Srila Prabhupada se hallaba visiblemente descontento. Sabía que algo andaba mal. Cuando Nanda Kumara trajo el desayuno prasadam, Srila Prabhupada preguntó enojado, "¿Dónde estabas durante mi clase?". Su sirviente respondió, "Estaba preparando su desayuno". Srila Prabhupada alzó más la voz, "¿Porqué?. Cualquiera puede preparar el desayuno. Tú debes estar allí, en la clase". Nanda Kumara brindó otro motivo. Srila Prabhupada no se calmó y dijo, "Debes estar allí. No hay motivo para estar ausente".

Yo estaba sentado en la sala, conmovido. Era mi primera experiencia visual y auditiva de mi maestro espiritual en un humor enojado. Era duro observar la forma en que su sirviente trataba de defenderse. Me dije a mí mismo, "Le está retrucando a Srila Prabhupada. Eso no es bueno". Fue una buena lección para mí. Me hice el propósito de que nunca lo haría si Srila Prabhupada me retaba. Cuando Srila Prabhupada dejó Nueva Dvarka en Agosto de 1972, Nanda Kumara se quedó y se casó. Srila Prabhupada trató de conservarlo como su sirviente y dijo que Nanda Kumara era experto.

En Setiembre de 1973, yo era el sirviente personal de Srila Prabhupada en Nueva Dvarka.- Me dijo que preparara sus comidas en mis habitaciones, no en la cocina del templo porque allí había demasiadas mujeres. Dieciséis meses después, la historia se repitió. Srila Prabhupada partió de Nueva Dvarka y yo me quedé para casarme con una chica que conocí en la cocina del templo. Srila Prabhupada conocía todas las debilidades de sus discípulos y nos animaba misericordiosamente a elevarnos por encima de las mismas. Cuando fallábamos, Srila Prabhupada continuaba aceptando compasivamente nuestro servicio en el nivel en que podíamos ejecutarlo. En muchas ocasiones expresó que la causa de nuestro desasosiego era nuestra juventud.

Noviembre de 1974; Bombay
Sede: ISKCON Juhu

Cuando Srila Prabhupada salió de su piso en Juhu, para su paseo matinal, todos los devotos reunidos cantaron, "¡Jaya, Srila Prabhupada!" y ofrecieron reverencias. Todos, excepto un brahmacari que se quedó parado con las manos unidas. Srila Prabhupada comenzó a caminar con su bastón en la mano. Mirando hacia adelante, dijo, "Ese es el comienzo de su caída". Muchas veces expresó que este proceso era "el filo de la navaja". En ese momento explicó cuán afilada es esa navaja. El devoto no era consciente de sus acciones. No podemos ser Conscientes de Krishna si no somos conscientes. Srila Prabhupada, imploro su misericordia, para poder ser siempre consciente de Ud. y su servicio al Señor Supremo.


Srila Prabhupada Uvaca 74

Mayo de 1973: Los Angeles, Ca., E.U.A.;

ISKCON, Nueva Dwarka

Srila Prabhupada quería su almuerzo preparado en mi habitación, la cual estaba al lado de las suyas. Me agradó la forma en que lo presenté. La habitación de 8' x 10' tenía todo lo que se necesitaba,pese a ser la habitación en la que yo permanecía día y noche. Karandhara había instalado un refrigerador. Había un anafe a gas de dos hornallas, en el piso. Implementé un área de seguridad con dos bloques de carbón y un plano de 4' de largo x 1" x 10". No había agua corriente, de modo que guardé una provisión en un balde de plástico. Srila Prabhupada a menudo me había dicho que hiciera las cosas simples y eficientes. Esta implementación anduvo bien.

Luego que Srila Prabhupada terminara su desayuno, llevé las bandejas de plata a mi habitación y trasladé los remanentes en un contenedor . Puse las cáscaras de naranjas, etc., y distribuí feliz el maha a los devotos anhelantes que esperaban su 'misericordia'.

Srila Prabhupada a menudo caminaba cantando la japa después de tomar el desayuno. Salía y entraba de sus habitaciones, en uno y otro sentido del corredor, a veces deteniéndose por un momento enfrente de mi habitación, observándome mientras preparaba su almuerzo. Hoy miró mi habitación y entró en ella.

Mirando el contenedor , gritó, "¿Qué es esto? Qué tonto eres". Sorprendido por esa súbita reprimenda, dije, "Es de su plato del desayuno". No fué una buena respuesta. Srila Prabhupada se empezaba a encolerizar. "Se supone que eres un devoto" -gritó, "No tienes cerebro, ni tampoco inteligencia ninguna. No eres sino un mleccha. Tienes aquí todo tan prolijo y estás preparando comida para las Deidades en medio de la comida descartada. Cómo pudiste hacer cosa semejante. Qué mleccha eres".

Yo no sabía qué decir. Pensaba, "Estos son los remanentes de Prabhupada. No es basura". No dije nada. Meses después aprendí mi lección al verlo reprender a Nanda Kumara prabhu.- Finalmente, estuve de acuerdo con él, diciendo, "Sí, Srila Prabhupada, soy un tonto". El no se apaciguó con mi confesión insustancial. Todavía muy enojado, continuó, "¿En la cocina del templo hacen ésto? ¿Tienen un cachivache como éste?". Yo dije, "Bueno, ellos tienen un recipiente parecido en la cocina". El respondió rápidamente, "¿Pero le ponen basura adentro?". Agotado, dije, "No, Srila Prabhupada". Srila Prabhupada nunca se cansaba. Dijo, "¿Porqué hacen estas cosas? Qué mleccha eres. No tienes inteligencia". Parecía que iba a seguir largo rato. Finalmente, salió de mi habitación con su mano en la bolsita de cantar la japa.

Vacié el contenedor, aún considerando que sus remanentes eran lo más sagrado. Qué ironía, porque el primer trozo de maha bhagavata prasadam que me entregara Nanda Kumara prabhu en Nueva Dvarka, fué una cáscara de naranja. Me sentí muy afortunado y me comí todo. Cuando les daba los remanentes de las cáscaras a los otros devotos, ellos comían la parte blanca pero descartaban la corteza naranja. Yo estaba conmovido, pero comprendí que Srila Prabhupada deseaba enseñarme una lección. Tal parecía que cada vez que me envanecía con mi servicio, pensando que estaba haciendo un buen trabajo, Srila Prabhupada me hacía ver que estaba lejos de la marca de un Vaisnava brahmínico. Más tarde me dijo que había preparado un buen almuerzo. Nunca me hizo sentir que continuaba enojado. Toda vez que me reprendía, siempre solía decir algo muy bonito o contarme un pasatiempo de sus primeros años. Era un intercambio que bien valía la pena. Srila Prabhupada sabía que yo era muy sensible a las críticas y las profería compasivo, en su mínima expresión. Al mirar atrás, veo estas cosas como momentos benditos, pues son los que recuerdo más vívidamente y son puro néctar. Hubo muchas oportunidades en que Srila Prabhupada me corrigió; ojalá hubiera apreciado la crítica constructiva. Tendría muchos recuerdos más para saborear. Por favor, Srila Prabhupada, perdóneme por ser un pillo tan inflado. Estoy en deuda eterna con Ud., por saber exactamente la forma de tratar a un mleccha como yo.


Srila Prabhupada Uvaca 75

19 de Julio de 1971; Brooklyn, NY, E.U.A.;

ISKCON, Nueva York

Me mudé al Templo de Pittsburgh en Abril de 1971. En Julio, Kirtanananda Maharaja nos llevó a algunos de nosotros al templo de Brooklyn, para la primera iniciación. Sobra decir que todos estábamos muy excitados. Cuando entramos a la sala del templo como sirvientes de Maharaja, pude estar muy cerca de la vyasasana de Srila Prabhupada durante la clase. El 19 de Julio de 1971 es la fecha en que ví por primera vez a mi maestro espiritual eterno. Fué un momento que nunca olvidaré. Su refulgencia era extraordinaria.- Mis ojos seguían cada movimiento suyo. El kirtana fue extático. Para el momento en que el canto cesó, la temperatura de la sala del templo debió haber subido al menos a 100 ºF.

Centenares de devotos apretados en la sala del templo, todos tratando de acercarse lo más posible a Srila Prabhupada. Todos a una, nos hincamos sobre nuestras rodillas para ofrecer reverencias. Esto atestó aún más la sala de lo que ya estaba. Comencé a incorporarme antes que el devoto que estaba detrás mío, y accidentalmente coloqué mi trasero sobre su cabeza. Eso lo sorprendió mucho y se levantó muy rápidamente, lo cual me empujó hacia adelante con gran fuerza, justo al lado de la vyasasana de Srila Prabhupada. Mis manos y cabeza aterrizaron directamente en su costado derecho. El se dió vuelta y me miró sorprendido, y dijo, "¿Cuál es el problema?". Me encogí en el piso, incapaz de decir nada.

En una ocasión, Srila Prabhupada se hallaba en un vuelo corto, un 747, desde el JFK. Dado que era una máquina ancha, la mayor parte de los devotos compró boletos que los ubicaban en la misma hilera que Srila Prabhupada, quien estaba sentado al lado de la ventanilla, conmigo a su lado. Serían unos 10 devotos sentados en la misma hilera. Todos querían tener la oportunidad de sentarse tan cerca de su guru como fuera posible. A medida que el vuelo avanzó, lamentablemente, algunos de sus discípulos comenzaron a cabecear. Qué vista. Se podía ver la isla a través, y las cabezas rapadas moviéndose de arriba hacia abajo, parecido a los muñequitos que ponen en la ventanilla trasera de los automóviles.

Srila Prabhupada no estaba sorprendido por la exhibición y me lo hizo saber. Expresó, "Te das cuenta, hay cientos de personas en el avión y todos están bien despiertos, excepto los devotos. Ellos están en Maya, durmiendo. Todos los demás están despiertos. ¿Porqué no pueden quedarse despiertos?". Toda vez que Prabhupada se dirigía a mí de ese modo, yo me quedaba callado. Temía decir algo equivocado, algo que podría perturbarlo aún más. No podía pensar en ninguna buena razón, de modo que me quedé allí sentado, sin decir una palabra. El dijo, "Mis discípulos son peores que los karmis. Ellos no pueden quedarse despiertos, te das cuenta, todos los demás pueden". Luego, dijo la frase que me había dicho la primera vez que me conoció. "¿Cuál es el problema?" Yo solo pude responder con, "No lo sé, Srila Prabhupada". Una cosa es segura. Yo no dormí en ese vuelo.

Srila Prabhupada, le he oído decir tantas veces esas palabras, "¿Cuál es el problema?". Es una frase que Ud. sabía no podíamos replicar, porque Ud. había asumido misericordiosamente todos los problemas de este proceso. Ud. dió todas las respuestas diciendo, "Este proceso es muy simple. Tan solo cantar Hare Krishna y ser felices". Docenas de veces le oí a Ud. decir, "Si cantan dieciséis rondas y siguen los cuatro principios regulativos, al final de esta vida irán de vuelta a casa, de vuelta con Dios".

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!.

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