Srila Prabhupada Uvaca 101
Abril de 1973; Nueva York, NY, EUA;
ISKCON, Brooklyn
Por esta época, Bali Mardana hablaba de tener un nuevo templo en la
ciudad de Nueva York, e invitó a Srila Prabhupada a considerar la posible ubicación. El
sol brillaba radiante cuando Bali Mardana, Kirtiraja y yo seguimos a Srila Prabhupada
hacia un pequeño automóvil extranjero (un Toyota). Bali Mardana condujo por un rato
considerable, deteniéndose finalmente en una calle con una hermosa y gran catedral.
Bali Mardana le explicó a Srila Prabhupada. "Este es el posible templo del cual le
hablé, Srila Prabhupada. No podemos entrar porque quizás no sea oportuno, si se enteran
que somos Hare Krsnas. Podemos mirar desde aquí". Todos nos apeamos del auto y
contemplamos esa inmensa catedral que atravesaba la acera. La estructura era hermosa y
augusta. Por fortuna, los portones de entrada a la iglesia estaban abiertos y pudimos
mirar en su interior. Srila Prabhupada parecía muy impresionado con el edificio. Al mirar
en su interior, observó las enormes columnas de mármol, y dijo, "Esto sería un muy
bonito salón para ISKCON. Esto es hermoso".
Mientras nos hallábamos en el paso, Srila Prabhupada se dio vuelta y observó una
pequeña tienda de comestibles italiana. Le preguntó a Kirtiraja, "¿Tendrán
7-Up?". Con una mirada de shock en su cara, Kirtiraja prabhu dijo, "Bueno, puedo
ir a ver, Srila Prabhupada. ¿Quiere una?". Srila Prabhupada respondió, "Sí,
me gustaría una 7-Up". Kirtiraja fue al almacén, regresando rápidamente con un
envase de 7-Up.- Srila Prabhupada estaba parado regiamente, con el bastón en la mano y la
bolsa de japa alrededor de su cuello, con un aspecto especialmente trascendental.
Kirtiraja destapó el envase y Srila Prabhupada lo tomó con la mano derecha. Su bastón
estaba en la mano izquierda, bien plantado en la acera. Levantó el envase hasta sus
labios de loto, sorbiendo la 7-Up. Yo estaba en éxtasis, observando el siguiente episodio
del 7-Up saga. No podíamos contener nuestras alegres sonrisas al ver la sencillez
aristocrática de nuestro Guru Maharaja. Bebió la mitad y dijo, "Bueno,
vámonos". Luego que entráramos todos al auto, Srila Prabhupada le dio el envase a
Bali Mardana, diciendo, "Es suficiente para mí, beban uds.". Los tres nos
pasamos benditamente los remanentes del maha hasta terminar el envase. El viaje de regreso
al templo fue despreocupado y liviano.
Traté de no difundir mucho la noticia, realizando finalmente que crearía un frenesí de
7-Up. Una semana después, cuando llegamos a Los Angeles, fue evidente que las novedades
habían llegado a la comunidad de Nueva Dvarka. Karandhara le informó a Srila Prabhupada
que la 7-Up ayudaba a aliviar el malestar digestivo gastro-intestinal, de manera que Srila
Prabhupada bebía ocasionalmente un vasito para aliviarse.
Un día dijo, "Esto no es bueno. No deberíamos tomar tanta 7-Up. Unicamente para la
digestión, de otro modo, beber 7-Up no es necesario".
Posteriormente, cuando regresamos a la India, muchos de los devotos estaban bebiendo soda
ávidamente, pues se habían enterado que Srila Prabhupada permitía tales bebidas. Un
día, cuando Srila Prabhupada salió de su piso en Juhu, observó que en la escalera
estaban alineadas botellas de 7-Up y de Limca. Desaprobando los litros de juta
(contaminación), declaró, "¿Qué es esto? ¡Esto no debe hacerse!". Continuó
caminando hacia el templo y no volvió a mencionarlo.
Srila Prabhupada, nunca le vi hacer nada para su propia gratificación de los sentidos.
Siento que Ud. se ocupó en estos pasatiempos singulares, tan solo para aumentar el amor
de sus discípulos que eran lo bastante afortunados para estar con Ud. Ud. es siempre
constantemente renunciado y totalmente satisfecho por servir al Señor Supremo. El
recuerdo de Ud. en la acera, está grabado por siempre en mi corazón. Gracias por
enseñarnos la forma de usar todo en el servicio de Krsna.
Srila Prabhupada Uvaca 102
Enero de 1973; Los Angeles, CA., EUA;
ISKCON Nueva Dwarka
Srila Prabhupada me advirtió hace unos 16 meses atrás, que me
mantuviera apartado de la cocina. Ahora sus palabras han probado ser proféticas. Nanda
Kumara demostró lo que podía suceder por asociarse con las devotas, al realizar servicio
en la cocina, casándose y dejando el servicio personal de Srila Prabhupada.
Desafortunadamente, yo no aprendí a partir de su experiencia y ahora era mi turno de ser
abrumado por el deseo.
En Setiembre de 1972, Srila Prabhupada me ordenó que preparara sus comidas en las
habitaciones de servicio y mantenerme afuera de la cocina del templo. Debido a la
ilusión, yo gradualmente me fui descuidando, en relación a esa instrucción. La historia
se repite y ahora estoy parado enfrente de Srila Prabhupada preguntando si me puedo quedar
aquí en Nueva Dvarka para casarme. Todos mis hermanos espirituales mayores trataron de
persuadirme a continuar con Srila Prabhupada pero he ido demasiado lejos. Ellos también
trataron de casarme con alguna otra persona, pero mi mente estaba fija en una joven en
particular, y determinada en mi curso de acción.
Tan fácilmente como me convertí en el sirviente personal de Srila Prabhupada, ahora, por
servir a mis sentidos, he perdido mi más valioso tesoro. En unos pocos días abandoné el
servicio personal a mi Guru Maharaja. Srila Prabhupada me conocía completamente. El no
trató de convencerme para que me quedara con él ni trató de detenerme para que no me
casara.
Al cabo de unos días, mi siempre misericordioso maestro espiritual me llamó a su
habitación. Yo iba consumido por la culpa y la vergüenza, mientras me encaminaba a las
habitaciones de Su Divina Gracia. Mis sentidos giraban enloquecidos. Mi parte inteligente
realizaba que estaba anteponiendo mi gratificación personal de los sentidos antes que el
servicio íntimo de mi maestro espiritual, pero mi parte lujuriosa era intransigente sin
remedio. Dentro mío había un tumulto. Al llegar a los pies de loto de Srila Prabhupada,
ofrecí unas torpes reverencias semi humildes.
El disipó amablemente mi vergüenza, diciendo, "Tráeme la valija blanca". Esta
valija blanca viajó con Srila Prabhupada por todo el mundo. Allí guardaba todos sus
papeles importantes, libretas bancarias, etc. Entré a su dormitorio, abrí su caja fuerte
de metal y retiré su valija.
Al regresar a la sala de estar, la coloqué sobre el escritorio y me senté frente a él.
Me sentía desorientado y fuera de lugar al no haber estado en sus habitaciones por unos
días. Me sentía como un intruso, que no pertenecía a este lugar consagrado, este
santuario íntimo de la espiritualidad. No tenía idea lo que estaba pasando. Sabía que
había cometido un error muy grande al dejarlo, pero no podía detenerme.
Srila Prabhupada abrió la valija y sacó dos anillos. Me los dio y dijo, "Son para
ti y tu esposa". Decir que me sacudió no alcanza. Me sentía completamente caído
por haber dejado a mi Maestro Espiritual para satisfacer mis deseos, y ahora él me
presentaba regalos, expresando su gratitud por el servicio que había realizado. No era
algo inusual, viniendo de mi amado Gurudeva. Era el curso de actividades normal. Acepté
los regalos, pues hacía mucho que sabía que cuando Srila Prabhupada deseaba dar algo es
mejor aceptar su misericordia.
Unos días después, me llamó. Fui a su habitación y ofrecí reverencias. Me dijo con
una sonrisa, "De modo que Kirtanananda Maharaja quiere que vuelvas a Nueva Vrndavana
con tu nueva esposa". Repliqué, "Citsukananda prabhu me pidió que fuera al
templo de Caracas para ayudar en la adoración de la Deidad". El dijo,
"Kirtanananda está ansioso por que regreses a Nueva Vrndavana". Yo repliqué,
"Srila Prabhupada, en realidad no tengo ningún interés en volver". El sonrió
y asintió, comprendiendo mi determinación. Ofrecí reverencias y salí de la
habitación. Le envió una carta a Kirtanananda Maharaja el 7 de Enero de 1974, que
incluía lo siguiente:
"Respecto a Srutakirti, le propuse que fuera a Nueva Vrndavana, mas él dijo que no
le agradaba el trabajo agrícola, y quiere ir a Caracas a realizar la adoración de la
Deidad en el templo. Ya se lo he pedido, y se lo volveré a decir, cuánto lo necesitas en
Nueva Vrndavana, y que allí trabajará bien con las vacas, bajo tu guía".
Srila Prabhupada no me lo volvió a pedir, sabiendo cuán determinado estaba; no me
brindó la oportunidad de cometer otra ofensa a sus pies de loto. Ya no hubo más clases.
Nunca trató de manipularme de ninguna manera. Nunca me hizo sentir culpable. Mostraba
compasión y aprecio por el servicio que yo realizaba. La gracia sorprendente de Srila
Prabhupada no ha sido emulada.
Srila Prabhupada, si el nivel de pureza se evidencia por la aceptación de una situación
como la misericordia de Krsna, luego esa es la prueba que Ud. es el devoto más puro del
Señor. Ud. aceptó la inconveniencia causada por mí, con gracia y amabilidad. Por favor,
perdóneme por abandonarlo. Gracias por no dejarme nunca y permitirme regresar a sus
siempre misericordiosos y dulces pies de loto.
Su fatuo sirviente, Srutakirti dasa
Srila Prabhupada Uvaca 103
Agosto de 1973; Paris, Francia;
ISKCON Paris
Cuando Srila Prabhupada llegó por primera vez al templo de París, los
devotos esperaron ansiosamente en el balcón alto, por sobre la entrada principal. Al
igual que los semidioses, ellos derramaron pétalos de flores sobre Su Divina Gracia.
Srila Prabhupada respondió con una hermosa sonrisa, reciprocando el amor y afecto que sus
discípulos exhibían.
Uno de los eventos principales del recorrido de Srila Prabhupada por Francia, fue la
instalación de las Deidades de Radha Krsna. Los devotos estaban muy excitados por tener a
Srila Prabhupada presidiendo las festividades. Su Divina Gracia observó atentamente a su
editor en sánscrito, Pradyumna prabhu, que se preparaba para hacer el sacrificio de
fuego. Al comenzar Pradyumna, Srila Prabhupada se dirigió a él, diciendo, "Hazlo de
este modo, no así". Los devotos miraban extáticos a Srila Prabhupada orquestando
cada aspecto de la ceremonia, como un conductor trascendental. La asistencia de Srila
Prabhupada era inmaculada. El quería que todo fuera de primera clase, al fin y al cabo,
se instalaba a su adorable Radha Krsna. Abrumado de amor, Srila Prabhupada decidió
finalmente encargarse personalmente de la situación.
Descendió de la vyasasana, e implementó el fuego yajña. Todos los discípulos presentes
se llenaron de gozo observando a su Maestro Espiritual preparando la arena para este
evento sumamente auspicioso. Con Srila Prabhupada a cargo, todo sucedió a la perfección.
Las Deidades fueron bañadas con Pañcamrta (cinco clases de líquidos), enjuagadas con
agua tibia, secadas y envueltas en lujosas toallas nuevas. Al término, Sri Sri Radha
Krsna fueron llevadas a la habitación de la Deidad y vestidas con opulencia. Srila
Prabhupada personalmente ofreció a Sus Señorías el primer Aratika. Con sumo cuidado
ofreció cada artículo a Sri Sri Radha Krsna, mientras los devotos entonaban benditamente
los Santos Nombres del Señor y danzaban extáticos. Los ojos de todos los devotos estaban
fijos en el movimiento gracioso de Srila Prabhupada, mientras realizaba el aratika
extáticamente. Sus ojos brillantes con el ungüento del amor por Dios, estuvieron fijos
en las Deidades durante toda la ofrenda.
Tres meses después, en su habitación de Vrndavana, Srila Prabhupada recibió el último
ejemplar de la revista 'De Vuelta al Supremo'. Srila Prabhupada siempre se excitaba al
recibir nuevos números de DVS. El observaba con entusiasmo cada página, centrado en las
grandes y hermosas láminas a color de sus Deidades recientemente instaladas en el Yatra
de París. Su visión concentrada se detuvo al contemplar con amor una fotografía en
particular. Esta foto individual captó el momento en que Su Divina Gracia realizaba el
aratika. Su brazo se hallaba graciosamente alzado sobre la cabeza, ofreciendo la camara
(cola de yak) a Sus Señorías. Srila Prabhupada contempló la fotografía pensativamente,
tal como si entrara en ella por una fracción de segundo. Al instante siguiente, regresó
a nosotros con los ojos titilantes y una amplia sonrisa, revelando con inocencia,
"¡Miren! ¡Krsna me está mirando y yo Lo estoy mirando!",
Srila Prabhupada, no tengo idea de lo que será mirar al Señor Supremo y que El devuelva
esa mirada. He sido lo bastante afortunado como para tener su misericordiosa mirada sobre
este alma indigna y ruego por volver a verlo, por nunca perder la visión de sus
instrucciones, siguiendo de tal modo sus pasos.
Srila Prabhupada Uvaca 104
24 de julio de 1974; Moundsville, WV, EUA;
ISKCON, Nueva Vrindavana
A principios de Enero, dejé Nueva Dvarka con mi esposa y fui a Caracas,
Venezuela. Fue para mí una maravillosa experiencia. Mi esposa y yo éramos los únicos
Brahmanas iniciados del templo, y nos encargábamos especialmente de la adoración de la
Deidad. Dí muchas clases y las mismas usualmente se convertían en clases nectáreas de
Prabhupada. La clase tenía que ser traducida porque yo no hablaba español, y la mayoría
de los devotos no hablaban en inglés. Tras quedarme en Caracas por algunos meses, cambió
la administración del templo y me decidí a partir, para dirigirme de regreso a
Filadelfia, donde viví por unos meses ganando dinero para reintegrar a mi madre el dinero
por los boletos de avión. Mientras estuve allí, llamó Kuladri prabhu desde Nueva
Vrndavana y me pidió que fuera allí con mi esposa. Finalmente accedí y llegué a Nueva
Vrndavana a principios de Julio.
Ser un jefe de familia en Nueva Vrndavana era diferente de la vida de brahmacari que yo
había experimentado previamente. Tenía mis propias habitaciones y no realizaba ni por
aproximación tanto servicio como el que había efectuado dos años antes. Aún
experimentaba un descontento por la vida rural, pues había viajado por todo el mundo
experimentando de sobra el servicio devocional en los templos de cada continente.
Por fortuna, llegaron buenas noticias. Increíblemente, Srila Prabhupada llegaría para
quedarse en la semana de Janmastami, del 18 al 24 de Julio. Cuando dejé a Srila
Prabhupada en Diciembre de 1973, Satsvarupa Maharaja se convirtió en su sirviente
personal. Satsvarupa Maharaja sirvió personalmente a Srila Prabhupada por 7 meses y
medio, hasta que Su Divina Gracia partió de Nueva Dvarka el 15 de Julio de 1974. Cuando
Srila Prabhupada llegó a Nueva Vrndavana, no tenía un sirviente personal. Su secretario
personal era Brahmananda Maharaja.- Acepté con ansiedad la oportunidad de cocinar para
Srila Prabhupada y darle masajes, mientras él permaneció en Nueva Vrndavana. Mi vida
tenía nuevamente significado.
La víspera de la partida de Srila Prabhupada, Brahmananda Maharaja preguntó si yo
quería reasumir mis deberes como sirviente suyo. El problema es que Su Divina Gracia
regresaba a la India. Era una elección difícil. Lo atractivo era servir a Srila
Prabhupada. Lo adverso era vivir en la India por los próximos seis meses, dado que allí
siempre se resentía mi salud. La otra alternativa era permanecer con mi esposa, quien
estaba embarazada de 6 meses. Trabajaría en la granja de Nueva Vrndavana. Brahmananda
Maharaja le preguntó a Srila Prabhupada si él me quería como su sirviente personal.
Srila Prabhupada replicó, "Sí, está bien".
Srila Prabhupada nunca me preguntó lo que había hecho en los últimos 7 meses. Nunca me
preguntó nada sobre mi esposa. No me dijo que al fin había recuperado la cordura. No
dijo que me extrañaba o que había sido difícil sin mí. Me dijo montones de cosas, pero
nada de todo eso.
La opulenta renuncia y austeridad de Srila Prabhupada, se evidenciaba por su aceptación
de lo que Krsna brindaba o no brindaba. Si Su Divina Gracia tenía o no un sirviente, no
importaba. El no pedía nada para sí mismo. He oído decir a Srila Prabhupada que una
persona apegada pretende ser desapegada, pero un individuo desapegado actúa de una manera
considerada y amorosa. Vi a Srila Prabhupada demostrarlo en su vida diaria. Srila
Prabhupada nos trataba a todos con mucho amor, aunque él era completamente desapegado.
Comencé a ejecutar mis deberes como sirviente de Srila Prabhupada como si nunca me
hubiera detenido. El es mi amo y yo soy su sirviente. Es una relación eterna y dulce.
Pude entender que Srila Prabhupada me estaba permitiendo realizar servicio devocional por
su misericordia sin causa. Mi única calificación era el deseo de servir. Ruego por
continuar sirviéndolo como si nunca lo hubiera dejado, aunque soy siempre caído. Srila
Prabhupada, Ud. es una personalidad amorosa incondicionalmente. Es por eso que el Señor
Caitanya lo eligió para distribuir el Santo Nombre por todo el mundo, sin atender la
casta, el credo, color o sexo. Ud. es el avatara más liberal de todos.
Srila Prabhupada Uvaca 105
19-24 de febrero de 1973; Auckland, Nueva Zelandia
ISKCON Auckland
Muchos devotos sabían que Siddha Svarupa guardaba una relación singular
y peculiar con la Sociedad Internacional de Conciencia de Krsna, pues era el único guru
que se rindió a Srila Prabhupada con una considerable cantidad de discípulos.
Naturalmente, muchos devotos de ISKCON pasaron un momento difícil al tener que aceptar la
distinción concedida sobre Siddha Svarupa, pese a su aparente reserva. En consecuencia,
algunos de los miembros de ISKCON no se llevaron bien con Siddha, y tal parecía que el
sentimiento era mutuo.
Sin embargo, Siddha guardaba una considerable asociación con Srila Prabhupada y Su Divina
Gracia lo alentó a impulsar el movimiento. Srila Prabhupada le dijo a Siddha,
"Trabaja bajo la dirección del GBC si no puedes trabajar directamente conmigo".
Para mí fue evidente que Siddha amaba mucho a Srila Prabhupada y Su Divina Gracia
reciprocaba.
Una mañana, en Auckland, Siddha le presentó a Srila Prabhupada un botellón de aluminio
de aceite de madera de sándalo Mysore, justo antes que Srila Prabhupada tomara el masaje.
Deseando proporcionar placer a Su Divina Gracia, Siddha dijo, "Por favor, use este
aceite de sándalo para friccionar todo su cuerpo". Srila Prabhupada dijo, "No,
el aceite de madera de sándalo es bueno para refrescar la cabeza y el aceite de mostaza
es para el resto del cuerpo". No comprendiendo el significado Ayurvédico, Siddha
insistió generosamente, "Por favor, Srila Prabhupada, ¡tan sólo éste!".
Siddha quería que se usara el mejor aceite para dar masajes a Srila Prabhupada. Al ver la
determinación de Siddha por complacerlo, Srila Prabhupada asintió a regañadientes. Ese
día, friccioné todo el cuerpo de Srila Prabhupada con aceite de sándalo mientras Siddha
observaba feliz.
Como era habitual después del masaje, Srila Prabhupada se bañó, honró el almuerzo de
prasada, y tomó una siesta. Luego de la misma, me llamó. Corrí a su habitación y
ofrecí reverencias. El me miró serio y dijo, "No me siento bien. Creo que se debe
al masaje. El aceite de madera de sándalo me enfrió demasiado el cuerpo".
Yo estaba abrumado y desconcertado, porque no había cuidado bien a mi Guru-deva. Sabía
que la propiedad tibia natural del aceite de mostaza se empleaba siempre en el dorado
cuerpo de Srila Prabhupada. Comprendí el beneficioso efecto de conservar tibio a Su
Divina Gracia. Por lo general, Srila Prabhupada no permitía que los problemas de salud
interfirieran con su servicio devocional. Raramente se metía en cama cuando no se sentía
bien, a menos que su enfermedad continuara por semanas. Nunca tomó aspirinas para los
dolores de cabeza.
Durante una enfermedad eventual, los únicos cambios que observé en el esquema diario de
Srila Prabhupada eran ajustes dietéticos. Además, si Srila Prabhupada no se sentía lo
bastante bien como para bañarse, me pedía que le diera masajes sin aceite. En unas pocas
ocasiones en que tuvo un resfriado me pidió que pusiera un poco de alcanfor en el aceite
de mostaza y lo calentara. Dijo, "Calienta el aceite hasta el punto en que lo puedas
tocar".
Era notable cuánta dificultad aceptó Srila Prabhupada por el placer de su discípulo. El
sabía que el empleo del aceite de sándalo le causaría problemas, pero tan solo para
satisfacer a su discípulo, lo aceptó. Se entendía que Srila Prabhupada sobrellevara
rigores para satisfacer a su Guru Maharaja, pero el también ansiaba aceptar dificultades
para el placer de sus devotos. Anhelaba alentarnos en nuestro servicio devocional, aunque
lo pusiéramos en problemas.
Srila Prabhupada, oro por poder entender sus instrucciones. De ese modo podré servirlo de
acuerdo a su deseo, no de acuerdo a mis caprichos. Por favor, perdóneme por fracasar en
protegerlo. Yo sabía que no era una buena idea usar el aceite de madera de sándalo, y
debí habérselo explicado a Siddha. El hubiera comprendido, pues su único deseo era
complacerlo.
Srila Prabhupada Uvaca 106
Octubre de 1974, Mayapura, India;
ISKCON Candrodaya Mandir
En el mes de Octubre (Kartika) Srila Prabhupada bendijo a los devotos en
Mayapur con su asociación. Era una época agradable del año en la India. Srila
Prabhupada y sus acompañantes se alojaban en la parte del Mandira más alejada del
camino, en el segundo piso. Las instalaciones de Srila Prabhupada consistían en dos
habitaciones y sus acompañantes se alojaban en otras dos. Había un gran cuarto de baño
al final de cada vivienda. En cada baño había cuatro toalleros y cuatro toilets.
Una tarde, a última hora, Srila Prabhupada concedió darsana en su sala de estar. Yo
limpié un poco el cuarto de baño, luego Su Divina Gracia se duchara. Todo el cuarto de
baño era de su uso exclusivo durante toda la visita.
Al pasar por el primer toilet, una enorme cobra de seis pies de largo reptó a mi lado por
el excusado. Aterrorizado, salí corriendo del baño, tan rápido como mi convulsionado
cuerpo me lo permitió. No estaba seguro de qué clase de víbora era. No quería armar un
gran escándalo e interrumpir el darsana de Srila Prabhupada. Pese a mi inhibición, Krsna
ordenó que el primer devoto con el que me debía encontrar fuera Bhavananda Maharaja. Con
mi corazón latiendo locamente, dije, "Bhavananda, Bhavananda, hay una víbora en el
baño de Prabhupada. Pasó justo por mis pies, ¡y erró el blanco!".
Por supuesto, mi plan de mantener la calma y no generar un disturbio no era obviamente lo
que Krsna quería, El empleó a Bhavananda Maharaja en el drama. Bhavananda irrumpió
fragorosamente en la sala de estar de Srila Prabhupada,y con los brazos alzados
dramáticamente exclamó, ¡OOOHHH, Prabhupada! ¡Hay una víbora en su baño!
¡Necesitamos ayuda! ¡Llamemos a Rasaparayana!" Rasaparayana era el enorme ksatriya
del templo. "¡Vamos, llamemos a Rasaparayana!" Bhavananda gritaba mientras
salíamos de las habitaciones de Srila Prabhupada.
Por supuesto terminamos con el tranquilo darsana. Srila Prabhupada y sus discípulos
salieron de la habitación, moviéndose compactamente a lo largo del pórtico. Un par de
devotos entraron al cuarto de baño a buscar a la serpiente, mientras los demás se
quedaban en el porche. Srila Prabhupada cantaba tranquilo la japa, caminando en ambos
sentidos del porche, sin perturbarse.
Bhavananda comenzó a especular, "La debe haber dejado alguien de la Gaudiya Matha,
si no, cómo puede ser que una serpiente suba hasta el segundo piso". Otros estaban
de acuerdo, diciendo que era imposible que una serpiente apareciera en un piso superior de
no ser puesta allí. Otros teorizaron que quizás era un complot comunista. Puesto que yo
era un visitante de este sagrado Mayapur Dhama, no estaba familiarizado con el escenario
político local. Llegué a la conclusión que la serpiente simplemente apareció en el
baño de Srila Prabhupada.
Rasaparayana se presentó, cuchillo en mano, tratando de hallar a la serpiente. Nos
informó, "Viajan de a dos, entonces si hay una, es probable que la pareja ande
cerca". Finalmente, vio parte del cuerpo de la enorme serpiente emergiendo de la
cañería de uno de los excusados sanitarios. Informó la buena noticia a los devotos que
estaban en el pórtico. Con gran excitación, Bhavananda y los otros comenzaron a cantar,
"¡Mátala! ¡Mátala!". Srila Prabhupada estaba afuera; seguía cantando
suavemente en las cuentas. No brindó instrucciones en relación a este dilema.
Rasaparayana cortó en dos el cuerpo de la cobra, con su afilado cuchillo.
Con determinada resolución, dijo, "Estaremos alertas. Debe haber otra". Los
devotos comenzaron a realizar que las víboras probablemente habían subido por las
cañerías. Después de todo, no se trataba de un complot comunista. Pasaron varios
minutos ansiosos, buscando a la otra intrusa. Rasaparayana finalmente detectó a la
pareja, en la red de caños detrás de los toilets. Una vez descubierta, se escurrió
rápidamente, escapando, sin dejarse ver otra vez.
Luego que todos se apaciguaran, regresamos a la sala de estar de Srila Prabhupada. El
dijo, "A veces, la misión de estas serpientes es matar a determinada persona. Ellas
no se detienen hasta lograr el éxito. En particular, al final de la vida de la víbora, a
la serpiente le crecen alas; tiene una persona en particular a la que tiene que matar. La
víbora mata a esa persona y luego se retira a morir". Recuerdo unas cuantas veces en
Mayapur, en la quietud de la noche. Srila Prabhupada emitió un sonido, "Oigan ese
sonido. Es el silbido de la víbora. Es un sonido especial". Todos los devotos se
quedaron quietos por un momento, con la esperanza de volverlo a oír. Yo me asusté un
poco, preguntándome si era el siguiente.
Esa noche, en el dormitorio de Srila Prabhupada le Dí suaves masajes a sus piernas. La
habitación estaba quieta y oscura. El comenzó a reír entre dientes y dijo, "Bueno,
qué voy a hacer si estoy aquí y viene la víbora. Sólo se mató una de ellas. Quizás
la otra vuelva esta noche". Parecía disfrutar del recuerdo de la ansiedad colectiva
del día. Comprendí por su tono de voz que la víbora no le preocupaba en absoluto.
Animé su charla, diciendo, "No sé, Srila Prabhupada". El replicó,
"Bueno, no nos asusta la picadura de una víbora. No nos preocuparemos por eso. Si
viene, viene. Simplemente cantaremos Hare Krsna". Terminé de dar el masaje a mi
amado maestro espiritual. El descansó pacíficamente, con su mente sin temor fija en el
Señor Supremo. Yo, por el contrario, volví a mi habitación ansioso, preguntándome
dónde estaba la otra víbora.
Srila Prabhupada, Ud. es mi héroe. Ud. es el devoto puro más audaz del Señor. Una vez,
en una caminata matutina por Mayapur, cuando todos estaban discutiendo sus temores sobre
una amenaza nuclear, Ud. dijo, "Si viene la bomba, miraremos alto al cielo y diremos,
"Aquí viene Krsna". Por favor, bendígame con fe inquebrantable en Ud., para no
temer a este mundo material. Quiero poder cantar los Santos Nombres mientras la víbora
alada vuela, preparada para picar por última vez.
Srila Prabhupada Uvaca 107
Octubre de 1974; Mayapura, India;
ISKCON Mayapura Candrodaya Mandir
Cuando cayó la noche sobre nosotros, mis hermanos espirituales
continuaban zumbando por ahí, discutiendo el incidente de la víbora que había ocurrido
durante el día. Todos estaban preocupados por el paradero y las intenciones de la cobra
escapada, cuya pareja había sido ejecutada. Todos sabíamos de la habilidad de una
víbora para tomar venganza, en especial si alguien había asesinado a su esposo.
Finalmente, salí de la habitación de Srila Prabhupada y me dirigí a los cuartos de
servicio, para descansar. Nitai prabhu y yo tendimos nuestras esteras en el piso. Nos
preocupaba la víbora fugitiva, pero no lo bastante como para perder el sueño. Agotados
por la excitación del día, apagamos nuestras luces, listos para la nesciencia. La
habitación no era muy grande, y con nosotros dos en el piso, no quedaba mucho espacio
entre nosotros, lo cual no impidió que Pradyumna prabhu deslizara su parafernalia de
dormir entre nosotros dos. Opinaba que si andaba una víbora por ahí, al menos él
estaría a salvo, emparedado entre los dos. Demasiado cansados para preocuparnos por eso,
Nitai y yo dormimos cómodamente esa noche, pese al gentío. A la mañana siguiente,
estábamos vivos; nadie había sido picado por la víbora.
Nuestras actividades diarias transcurrieron como era habitual. Esa noche, fui al
dormitorio de Srila Prabhupada para darle su masaje. Ofrecí reverencias y comencé a
friccionar suavemente sus pies de loto. Siempre había mucha tranquilidad y paz en
Mayapur, a la noche. Era un sitio excelente para que Srila Prabhupada se recuperara de su
reciente enfermedad en Vrndavana. Me senté allí, embriagado por mi entorno, contemplando
a Srila Prabhupada como el centro del universo. Me sentía completamente relajado como si
me estuvieran dando masajes a mí, en vez de estar haciéndolo yo. No podía dejar de
referirle a mi glorioso maestro espiritual, la noche asombrosa que había pasado.
Comencé, "Srila Prabhupada, anoche, cuando fuimos a descansar, Pradyumna se deslizó
entre Nitai y yo, para que la víbora no lo mordiera". Srila Prabhupada comenzó a
reírse y dijo, "Sí, esto está muy bien. En realidad, hay una historia que me
contó mi hermano espiritual Damodara Maharaja. Ocurrió en una villa, cerca de aquí. El
dijo que había un niño y que ese niño había sido condenado por alguien a ser mordido
por una víbora. Eran cinco los miembros de la familia, y cuando se fueron a descansar,
rodearon al infante para protegerlo de cualquier víbora potencial. El niño yacía en el
medio del lecho, rodeado por toda la familia. Una noche, la víbora entró en su
habitación y reptó sigilosamente alrededor de cada uno de los miembros de la familia y
mordió a la criatura, y la mató".
Srila Prabhupada continuó, "Así pues, así actúa la víbora. Si estás destinado a
ser matado por una víbora, no importa qué clase de protecciones trates de implementar.
La víbora te matará. Pero a nosotros no nos preocupan esas cosas. Si Krsna quiere
protegerte, nadie podrá dañarte y si El quiere matarte, nadie podrá salvarte".
Continué masajeando a Srila Prabhupada hasta que me ordenó, "Está bien, ve a
descansar". Ofrecí reverencias y salí de su dormitorio, sintiéndome completamente
a salvo. Colgado de esos dorados pies de loto, fragantes como el árbol de madera de
sándalo, situado en el centro del universo, hallé el refugio de todo peligro.
Srila Prabhupada, oro porque siempre me permita permanecer en contacto con sus valientes
pies de loto. Este mundo es un sitio peligroso, pues las cobras de la duda y la tentación
pasan por mi conciencia a diario. Ud. las mata fácilmente. Por favor, sea misericordioso
conmigo, escúdeme contra las serpientes que constantemente invaden mi corazón. Tomo
refugio en sus heroicos pies de loto.
Srila Prabhupada Uvaca 108
Febrero de 1975; Honolulu, Hawai, EUA;
ISKCON, Nueva Navadvipa
Luego de seis meses en la India, Srila Prabhupada volvió a Occidente,
vía Hawai. Se alojó en Oahu, en Nueva Navadvipa, por una semana. Fue una estadía
memorable. En ese centro había mucha agitación debido a las diferencias de las
autoridades locales con las de Siddhasvarupa Ananda Gosvami. Se quejaban que Siddha no
acataba la autoridad de ISKCON. Las objeciones fueron presentadas al secretario de Srila
Prabhupada, Paramahamsa Swami. El recurrió a Srila Prabhupada y explicó algunos de los
problemas que estaban ocurriendo. Srila Prabhupada dijo, "Traigan a Sidhasvarupa y
tendremos una reunión".
A la reunión asistieron Srila Prabhupada, Siddhasvarupa Maharaja, Paramahamsa Maharaja,
Nitai prabhu, el presidente del templo y mi persona. Se efectuó en las habitaciones de
Srila Prabhupada. A través de las numerosas ventanas abiertas entraba una brisa
placentera que refrescaba la encantadora habitación llena de sol de Srila Prabhupada. La
luz del cielo daba de lleno en el escritorio de Srila Prabhupada. El siempre disfrutaba de
su visita a Nueva Navadvipa, y esta vez no fue una excepción.
Srila Prabhupada no perdía el tiempo con formalidades. Luego que todos se sentaran en el
suelo, miró sin emoción a Siddha y declaró muy objetivamente, "De modo que los
devotos tienen algunas quejas sobre ti".- Siddha sonrió y replicó, "¿Qué
quiere decir, Srila Prabhupada?". Este continuó, "Una cosa, ¿porqué no te
rapas la cabeza?". Siddha respondió, "Si me afeito la cabeza, a veces me
resfrío". Srila Prabhupada rió entre dientes y dijo, "¿En Hawai te
resfrías?". Siddha replicó, "En ocasiones, Srila Prabhupada". Srila
Prabhupada sugirió, "Podrías usar un gorro, así no te resfriarías. Tú eres un
sannyasi, las personas te miran. Es importante que sientes un buen ejemplo".
Srila Prabhupada continuó con otra queja, "Además,¿porqué no llevas tu
danda?", Siddha replicó, "Bueno, por lo general no me dejan llevarla en los
aviones, y me resulta problemático viajar con ella". Srila Prabhupada opuso,
"Tenemos muchos sannyasis, y todos llevan su danda, Paramahamsa lleva su danda, y la
lleva en el avión". Siddha respondió, "Bueno, he tenido muchos problemas
tratando de llevar mi danda en el avión".
Srila Prabhupada pausadamente pasó al siguiente punto contencioso. Cada tema era más
serio que el anterior. Srila Prabhupada dijo, "Ellos dicen que tus seguidores no
vienen a verme aquí, que sólo te ven a ti. Sólo te oyen a ti y tratan contigo. ¿No
vendrán aquí?". Siddha replicó, "Si quieren venir, pueden hacerlo".
Srila Prabhupada respondió prestamente con un tono de voz más autoritario, "Pero es
tu deber traerlos aquí. Tú eres mi discípulo. El deber del discípulo es llevar a los
devotos a su maestro espiritual. Esa es tu función. Así debe ser tu prédica. Si tu
prédica no los trae a ese punto, entonces es inútil".
Siddha replicó, "Probablemente sea un defecto mío, el que mi prédica no sea tan
buena. Por eso no vienen. Pero qué puedo hacer, además de tratar de predicarles".
Srila Prabhupada expresó, "Bien, si tu prédica es insuficiente, entonces mejor no
prediques".
Dado que las cosas se estaban aquietando, una ola de coraje me inundó. Para mantener la
conversación activa, dije, "Srila Prabhupada, tengo un comentario". Srila
Prabhupada asintió con la cabeza en señal de aprobación y dijo, "Sí,
continúa". Dije, "Por ejemplo, esta mañana, en la sala del templo,
Siddhasvarupa Maharaja estaba dando la clase. Estaba sentado al lado de su vyasasana y una
persona vino con una guirnalda fresca y se la colocó. Al verlo, mi mente se perturbó. En
mi opinión, la guirnalda debió haber sido puesta sobre Ud., dado que no había ninguna
en el cuadro de la vyasasana. Pienso que la guirnalda debió ser colocada primero sobre la
vyasasana". Srila Prabhupada se volvió hacia Siddha y dijo, "Es un buen punto,
es correcto. Está bien si ellos quieren colocártela, pero tú debías haberlos orientado
hacia el cuadro".
Srila Prabhupada dio por terminada la discusión sin elaborar ningún punto. Directamente
abordó el tema de seguir las instrucciones del maestro espiritual y la relación entre el
Guru y su discípulo. Este punto final terminó con la reunión. Todos ofrecimos
reverencias y salimos de la habitación de nuestro guía divino y amante Gurudeva. Al día
siguiente, Siddhasvarupa Maharaja visitó a Srila Prabhupada y le entregó una donación
de $ 10.000 que uno de sus seguidores le había hecho. Eso demostró su comprensión de la
instrucción de Srila Prabhupada.
Ud. es el medio transparente perfecto de su Guru Maharaja. Ud. siempre acepta servicio en
su nombre. Dado que Ud. era el discípulo perfecto está completamente calificado como el
maestro espiritual perfecto. Ud. transfiere la devoción y adoración de sus discípulos a
los pies de loto de su Guru Maharaja. Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Maharaja transfiere
los frutos de su devoción a los pies de loto de su Guru Maharaja. De esa forma prosigue,
de Guru en Guru dentro del Guru parampara hasta los pies de loto del Señor Sri Krsna.
Ruego humildemente el permanecer conectado siempre con sus pies de loto, siempre
recordando que Ud. es mi Señor y amo eterno. Excepto por su misericordia sin causa, mi
vida carece de valor o cualificación. Ruego que me permita difundir sus glorias
eternamente. Oro por nadar en el océano de bienaventuranza, disponible por recordar su
lila eterno.
Su bajo sirviente, Srutakirti dasa
Srila Prabhupada Uvaca 109
10 de junio de 1975, Honolulu, Hawai, EUA;
ISKCON, Nueva Navadvipa
Días atrás, Srila Prabhupada hizo cierta declaración respecto a nacer
en la India. Interesó a mis hermanos espirituales, de modo que tenía mucho que
preguntarle en el paseo matinal. Le pregunté, "Srila Prabhupada, el otro día Ud.
dijo que Govinda dasi le había preguntado si, genéricamente, debíamos tomar nacimiento
en la India, antes de regresar al hogar, y Ud. dijo que sí. De modo que pensamos (en ese
momento mis hermanos espirituales comenzaron a reír, conocedores de mi gran desagrado por
la India), cómo era posible que tuviéramos que tomar nacimiento en la India, porque
allí no hemos visto a muchos Vaisnavas estrictos".
Srila Prabhupada, conociendo mi corazón, replicó compasivo, "La tierra está allí,
tal como esta tierra. Los Vaisnavas están allí. Esta tierra no está destinada a la
cultura espiritual, pero de todos modos, aquí hay Vaisnavas. Asimismo, en India no. Allí
hay muchos Vaisnavas. La masa popular de India es toda Vaisnava".
Aún necesitábamos aclaraciones, de modo que Paramahamsa preguntó, "¿Entonces por
unirnos a este movimiento llegamos al nivel donde podemos tomar nacimiento en la India, en
una buena familia brahmana?". Srila Prabhupada replicó, "No, pueden ir allí
directamente también, si quieren terminar con este asunto. 'Sucinam srimatam gehe'. Esta
es una consideración para quien fracasa en su ejecución. Mas si tienen éxito, entonces
van directamente donde está Krsna. Krsna está allí, en algún universo. De modo que
quienes estén completamente liberados, ellos van a ese universo. Tal como cuando Krsna
viene aquí, en todos y cada uno de los universos hay una Vrndavana. De modo que uno toma
nacimiento en esa Vrndavana, luego va a la Vrndavana original".
Aún interesado respecto a nacer en la India, Paramahamsa continuó, "Quienes no son
capaces de mantener el principio de conciencia de Krsna, ¿entonces quizás deban ir a la
India en la siguiente vida?". Srila Prabhupada respondió misericordiosamente,
"Sí, 'srimatama, srimatam sucinam'. Srimatam, se puede obtener aquí. Srimatam
significa rica, familia rica. Aquí hay muchas familias, la familia Ford...Pero srimatam y
sucinam. Entonces, si se crean muchos brahmanas, este culto es permanente, y habrá muchas
familias brahmanas también aquí, en Occidente". Srila Prabhupada satisfizo
generosamente nuestras mentes inquietas y la conversación cambió rápidamente a otro
tema.
Srila Prabhupada, perdido sin su guía, sigo sus pasos. Me colmo de turbación al recordar
mi mentalidad ofensiva y mi falta de Conciencia de Krsna. ¿Cómo oso no reconocer a los
Vaisnavas en la tierra de los Vaisnavas? Ud. corrigió gentilmente mi manera irrespetuosa
de pensar, sin reprenderme. Describió que es posible tomar nacimiento en este país, si
el culto Consciente de Krsna permanece. Su optimismo en nuestra habilidad para volvernos
conscientes de Krsna en esta vida, me da esperanza, pese a mis vaivenes a lo largo de los
años. Oro porque algún día contemple a todas las entidades vivientes como devotos, como
Ud. lo enseñó con su ejemplo.
Srila Prabhupada Uvaca 110
Abril de 1975; Vrndavana, India;
ISKCON, Krsna Balarama Mandir
Srila Prabhupada fue siempre muy amable con sus discípulos. El
solía cumplir nuestros deseos distribuyendo artículos de ropa-prasadam que había usado,
cuando recibía cosas nuevas. Srila Prabhupada nunca acumuló muchas pertenencias, pues
siempre estaba dando cosas a sus discípulos. Una de las cosas especialmente codiciables,
era el chaddar de lana gris muy gastado de Srila Prabhupada. Yo meditaba en ese chaddar,
imaginando que Srila Prabhupada lo había usado en el Jaladutta, durante su viaje en
transatlántico. Imaginaba que lo había usado por años y años. El valor mágico de ese
chaddar, aumentaba cada vez que él lo usaba. Vi a Su Divina Gracia usarlo para envolver
cálidamente su forma trascendental durante los paseos matutinos, por muchos años. Este
chaddar tenía puntitos de agua dispersos en varios lugares. Era el chaddar que Srila
Prabhupada me había enseñado a doblar durante mi primera caminata por la mañana como su
sirviente personal en Dallas, hacía 2 años y medio.
En Mayapur, los sannyasis juntaron dinero y compraron un hermoso chaddar de cachemira para
Srila Prabhupada. Costó varios miles de rupias. Era marrón, con un borde muy trabajado.
Provenía de una zona muy particular, conocida por su muy fina cachemira. Creo que era
lana pasima, famosa por su suavidad, finura y calidad de abrigo. La evidencia especial de
su fama era que un chaddar tamaño grande podía ser pasado a través de un aro, para
demostrar así su cualidad de liviandad. La lana provenía del barbijo de la cabra que
vive en las mayores alturas de los montes Himalayas. Esta prenda de regalo era muy fina,
liviana y mantenía a la persona muy abrigada. El grupo de sannyasis se lo presentó a
Srila Prabhupada con gran orgullo, en su sala de estar. Uno de los sannyasis ya había
decidido que cuando Srila Prabhupada tomara éste y regalara su viejo chaddar, él sería
el afortunado que lo tendría.
Cuando Srila Prabhupada recibió el chaddar, sonrió y admitió, "Cuando era joven,
me daban uno de éstos cada año. Un caballero, un amigo de mi padre, iba y venía todo el
tiempo de Kashmira. Comerciaba con estos chaddars. Yo tenía uno cada año". Srila
Prabhupada aceptó el chaddar, pero nunca ofreció el viejo a ninguno de los sannyasis
presentes. Sus discípulos salieron de la habitación, comprendiendo un poco más la
posición de su Maestro Espiritual. El no usó el nuevo chaddar con mucha frecuencia, sino
que continuó usando el antiguo en sus paseos matinales.
Una semana después, Srila Prabhupada se hallaba en el Krsna Balarama Mandira. El hecho de
que todos quisieran el chaddar de Srila Prabhupada, aumentaba mi deseo. Yo era un jefe de
familia y tenía cien rupias en mi bolsillo, de modo que contemplaba su chaddar,
decidiendo comprarme uno como ese. Confiaba en que si le conseguía la réplica exacta a
Su Divina Gracia, el de inmediato me bendeciría con el viejo. Arreglé que un devoto
fuera a Delhi a comprar uno, pues yo nunca salía de mis habitaciones de servicio.
Regresaron con uno nuevo, gris, marcha Lohi. Me costó Rs. 150, unos $ 7,00 de aquélla
época.

Srila Prabhupada con su chaddar de lana gris
La tarde siguiente, consciente de mi motivación egoísta, entré mansamente a
la habitación de Srila Prabhupada, con su regalo condicionante prolijamente aferrado en
mi mano y ofrecí reverencias. Mi Guru Maharaja estaba sentado tranquilo detrás de su
escritorio, tan refulgente como siempre. Dije, "Srila Prabhupada, acabo de comprar
este chaddar para mí, pero decidí que Ud. debía tenerlo, porque es nuevo. Su chaddar es
muy viejo". Srila Prabhupada, como siempre, conocía mi mentalidad infantil. Me
traspasó con la mirada y dijo, "¿Necesitas un chaddar?". Respondí,
"Bien, sí, necesito uno". El dijo, "Entonces quédatelo, está bien".
Srila Prabhupada me dificultaba la cosa, y no me permitía una pizca de decepción.
Insistí, "Pero, Srila Prabhupada. Yo sería realmente feliz si Ud. tomara este
chaddar nuevo. Quisiera que Ud. lo tuviera. Ud. es mi maestro espiritual". Srila
Prabhupada disfrutó de mis expresiones, repitiendo modestamente, "No, está bien, el
mío sirve. No necesito uno nuevo". Pude comprender que no me estaba permitiendo ni
un hilo de engaño. Srila Prabhupada, conociendo mi corazón, jugaba conmigo. Me rendí,
finalmente, limpiándome, admití, "En realidad, Srila Prabhupada, me gustaría mucho
más tener el suyo que este nuevo, el suyo es prasadam, quiero el suyo".
Con gran placer, Srila Prabhupada sonrió ampliamente y dijo, "OK, entonces toma el
mío. Yo tomaré el nuevo". Coloqué el chaddar nuevo sobre el escritorio y ofrecí
reverencias. La verdad realmente nos libera. Aliviado, fuí hacia el estante. Sintiéndome
bendito, tomé el viejo chaddar de Su Divina Gracia y salí flotando triunfalmente al
salir de la habitación.
Srila Prabhupada, aún conservo su chaddar. Una vez Ud. me enseñó, "Cuando el
maestro espiritual abandona el planeta, toda su parafernalia es adorable. Hasta ese
momento, todo puede ser usado por el discípulo, excepto su calzado". Su chaddar
está en su murti. Su forma de tamaño natural se yergue en la habitación familiar del
templo. Cuando llega el Invierno, Ud. lo usa, como lo hizo tantos años viajando por todo
el mundo. Cuando lo miro, recuerdo toda la generosidad que dispensó sobre mí,
reciprocando el insignificante servicio que realicé por un corto tiempo. Cuando usaba ese
chaddar, sabía que Maya no podía tocarme. Su misericordia me protege. Ahora debo usar
sus instrucciones como escudo protector, cantar 16 rondas y seguir los 4 principios
regulativos. Quiero estar siempre con Ud. y oro por servir sus instrucciones eternamente.
Srila Prabhupada Uvaca 111
Abril de 1975; Vrndavana, India;
ISKCON Krsna Balarama Mandir
Este período de dos semanas en el Krsna Balarama Mandira fue sumamente
ajetreado, pues se hacían los preparativos finales para la inauguración del templo.
Srila Prabhupada caminaba a diario por el complejo del templo aconsejando a Surabhi
Maharaja, el arquitecto e ingeniero, sobre las correcciones pertinentes. Las instalaciones
de Srila Prabhupada estaban casi terminadas, aunque eran bastante habitables. Surabhi
Maharaja casi no dormía a medida que se aproximaba el glorioso día. Corría
constantemente por allí, supervisando centenares de carpinteros y albañiles trabajando
en las obras.
Un día, Srila Prabhupada me mandó llamar. Entré a su habitación y ofrecí reverencias.
Estaba desconcertado. Dijo, "Han usado un asiento de toilet de plástico en el baño,
y ya se ha roto. Llama a Surabhi". Caminé por la propiedad, y le conté a Surabhi lo
que pasaba. Regresamos apurados hasta las habitaciones de Srila Prabhupada. Entramos y
ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada, mirando a Surabhi, exclamó, "El asiento del
toilet ya está roto, necesito uno nuevo, de otro modo, cómo he de sentarme. Soy un
hombre mayor, tengo que sentarme". Surabhi replicó, "Sí, Srila Prabhupada. Lo
arreglaré".
Pasaron dos días y no hubo cambio en el cuarto de baño de Srila Prabhupada. Me llamó y
dijo, "Dónde está mi asiento de toilet. Llama a Surabhi". Nuevamente fuí a
buscar a Surabhi, al ofrecer reverencias al entrar a las habitaciones de Srila Prabhupada,
éste inquirió agudamente, "¿Dónde está mi asiento del toilet?". Surabhi
replicó, "Srila Prabhupada, hoy lo están buscando en la ciudad. No pudieron
encontrar ninguno en Vrndavana, así que van a ir a Mathura". Srila Prabhupada
respondió, "¡No! No quiero uno de esos asientos de plástico, son baratos y se
volverá a romper. Haz que uno de los carpinteros talle uno en madera. Lo quiero
hoy". Surabhi llamó a uno de los obreros y explicó, "Guru Maharaja quiere un
asiento de toilet tallado en madera. Hazle un asiento muy bonito". El carpintero
Vrijavasi estaba muy excitado por tener la oportunidad de realizar un servicio personal
para el devoto puro de Krsna.
Naturalmente, las cosas no sucedieron como se planeó. Surabhi estaba sumamente ocupado y
no se tomó el tiempo de supervisar el tallado de este importante asiento. Los mistris
eran muy expertos, pero sumamente lentos y todo se hacía manualmente, con las
herramientas más simples. Esa tarde, Srila Prabhupada me llamó y preguntó,
"¿Dónde está mi asiento de toilet?". Contesté, "Averiguaré, Srila
Prabhupada". Salí de la habitación corriendo, no queriendo ser el depositario final
del desconcierto de Srila Prabhupada. En minutos estuvimos en la habitación de Su Divina
Gracia, postrándonos. Surabhi dijo, "Lo siento, Srila Prabhupada, no puedo con toda
la gente. Le dije que lo tuviera listo. Pensé que ya lo tendría instalado". Srila
Prabhupada dijo, "Quiero ese asiento ahora. Tiene que estar aquí. Debe estar
terminado". Ambos ofrecimos reverencias y salimos de la habitación de prisa.
Abrumado por la tensión, mi ego falso herido profería excusas silenciosas por no haber
estado a la altura de las expectativas trascendentales de Su Divina Gracia.
Corrimos hacia el mistri, y Surabhi gritó, "Termina ese asiento o te quemo. Debes
terminarlo de inmediato". Yo estaba sorprendido de ver la simple herramienta de
tallado que el hombre estaba usando para este asiento, a partir de un trozo de madera. Sin
inmutarse, el hombre preguntó tranquilo a Surabhi, "¿Guru Maharaja quiere diseños
tallados en el asiento?", a Surabhi se le dieron vuelta los ojos mientras decía,
"Tan solo termina el asiento. ¡Ahora!". Finalmente el mistri llevó el asiento
a las instalaciones de Srila Prabhupada y ofreció reverencias. Entró al cuarto de baño
e instaló apropiadamente el asiento de madera de teca tallado. El mistri estaba sumamente
emocionado por poder entrar a las habitaciones santificadas de Srila Prabhupada.
El mistri comprendió que era afortunado al estar haciendo un servicio personal para el
Guru. Srila Prabhupada nos recordó que no importaba cuán grandísimo e importante
servicio pudiera parecer que hacíamos, nuestra función real es servir a nuestro Guru
Maharaja. Quizás estemos apoderados para hacer algún proyecto importante, pero nuestra
posición es de sirvientes. Permaneciendo humildes, se nos garantiza la continuación del
servicio devocional eterno a nuestro amado maestro espiritual.
Luego que todos se retiraran, Srila Prabhupada dijo, "Restriega un poco de aceite de
semilla de mostaza en el asiento, hasta que deje de absorber". Cumplí feliz con sus
instrucciones, aliviado de que el incidente hubiera terminado. Tras lubricar el asiento,
le informé a Srila Prabhupada que su baño estaba listo para ser usado. Más tarde, Srila
Prabhupada fue al cuarto de baño y salió, asintiendo, "Está todo bien".
Srila Prabhupada aplicó un nivel estricto de Conciencia de Krishna en el Vraja Dhama. El
esperaba que sus discípulos residentes estuvieran a la altura, y vivieran vidas
ejemplares. Ello era aparente en cada aspecto de la vida en el Krsna Balarama Mandira.
Siendo inferiores, luchábamos por aprehender la importancia de su visión superior. Por
consiguiente, Su Divina Gracia nunca recomendó la residencia ordinaria o mundana en
Vrndavana. Si el devoto no podía vivir a la altura de los niveles más altos de
Conciencia de Krsna, entonces no debía vivir en el Vraja Dhama. Srila Prabhupada
supervisaba vigilante nuestra práctica devocional, pues la vida era como el filo de una
navaja aquí, en el más santo de los Dhamas.
Siempre respeté a Surabhi. A diario Srila Prabhupada lo mandaba llamar a su habitación y
lo retaba en relación a diferentes aspectos de la construcción. La presión sobre
Surabhi era inmensa, a medida que se acercaba la apertura del templo. Srila Prabhupada
quería todo ejecutado a la perfección y el servicio de Surabhi era velar por que los
deseos de Su Divina Gracia fueran cumplidos. Un día, mientras caminaba, Srila Prabhupada
miró las habitaciones de la Deidad, diciendo, "¿Porqué no están aún las
puertas?". Surabhi replicó, "Estoy tratando, Srila Prabhupada, pero hay mucho
para hacer. Es difícil". Srila Prabhupada respondió, "No importa, tienes que
hacerlo. Todos estos hombres te están engañando. No les permitas que te engañen. Tienes
que estar a la altura de las cosas, y asegurarte que todo se haga".
Esto continuó por una semana, y Srila Prabhupada volvió a preguntar a Surabhi,
"¿Porqué no están listas todavía las puertas de la Deidad? ¿Porqué no están
puestas las puertas del frente?". Surabhi respondió lo mismo, que estaba trabajando
en eso. Finalmente, por misericordia de Krsna, todo se armonizó los últimos días antes
de la apertura del templo. En un paseo matinal con Srila Prabhupada por el complejo del
templo, los devotos admiraron el magnífico aspecto que tenía. Uno de los discípulos de
Srila Prabhupada dijo, "Surabhi ha hecho un buen trabajo, Srila Prabhupada. Ha
trabajado muy duro. Su trabajo es excelente". Srila Prabhupada rió y dijo,
"Sí, todos lo dicen, 'Surabhi ha hecho un trabajo muy bueno', menos yo. Yo
simplemente critico, diciendo, ¿porqué estás haciendo un trabajo tan inferior?
¿Porqué trabajas tan mal? Todos lo elogian, menos yo. Mi tarea es instruirlo. Por eso lo
critico todo el tiempo, ese es mi deber. Soy su maestro espiritual, y en consecuencia,
debo guiar". No estoy seguro, pero creo que notó que Surabhi Maharaja respiró
aliviado por primera vez en dos semanas.
Srila Prabhupada, me pongo de pie, en señal de respeto, cuando veo el servicio que mis
hermanos y hermanas espirituales han hecho para Ud. en los últimos treinta años. Mi
servicio ha sido insignificante. Ni siquiera fuí capaz de aceptar su reprensión sin
lamentarme. Ud.fue siempre gentil conmigo, realizando cuan frágil es mi fe. Oro por
desarrollar una fe inquebrantable en su orden, para poder servir con propiedad a sus pies
de loto, al margen de cómo reciproque Ud. conmigo. Por favor, concédame su misericordia
sin causa. Permítame estar presente en sus pasatiempos y nunca volver a alejarme de sus
pies de loto otra vez.
Srila Prabhupada Uvaca 112
Siempre era agradable estar con Srila Prabhupada. Yo disfrutaba
especialmente cuando él nos brindaba un vistazo de su vida antes de venir a América.
Este compartir de su vida era una maravillosa expresión de su amor por nosotros. Además,
Srila Prabhupada se complacía mucho en describir diferentes aspectos de su vida con sus
discípulos. Una tarde, comenzó a describirnos a Paramahamsa y a mí, su vida como
sannyasi.
El dijo, "Mientras vivía en Vrndavana, a veces iba a Delhi por unos días para
conversar con mi editor. En esos períodos, me alojaba en una habitación. Durante el
Invierno, hacía mucho frío. Tenía que romper una fina capa de hielo con mi lota, en el
balde de agua para el baño. Luego me bañaba con ese agua".
Una vez, en el Bhaktivedanta Manor, vinieron unas damas a visitar a Srila Prabhupada, en
varias ocasiones. Ellas sabían que Su Divina Gracia era una persona muy santa. Tenían la
esperanza que Su Divina Gracia podría ayudarlas a resolver sus apuros. Le describieron a
Srila Prabhupada la forma en que los poltergeists habitaban en su piso. Ellas habían
tratado de hacer muchas cosas para echar de la casa a esos molestos espíritus, pero nada
funcionaba. Le informaron a Srila Prabhupada que se habían roto diferentes cosas,
mientras eran lanzadas por las habitaciones. Una de las mujeres le preguntó a Srila
Prabhupada si había alguna plegaria especial o mantra que ellas pudieran cantar, que
obligara a las entidades a dejar la casa para siempre.
No sorprendió a sus discípulos cuando Srila Prabhupada les aconsejó que cantaran el
Maha Mantra. El nos refirió dulcemente su propia experiencia con lo 'sobrenatural'.
Describió que cuando era un grhastha, había comprando una gran casa embrujada en
Calcuta, por un precio muy bueno. Dijo sonriendo, "Nadie compraría ese lugar. Era
una casa muy bonita y grande, mas dado que estaba embrujada, todos tenían miedo. De modo
que yo la compré y viví allí. Recuerdo que me sentaba y las cosas de la casa se
movían. Yo me sentaba en mi silla a cantar 'Hare Krsna'. Una vez, uno de mis sirvientes
me dijo, 'Swamiji, ¿como puede estar aquí con estos fantasmas?'. Yo le dije que no
había nada de que preocuparse, tan solo cantar Hare Krsna. De modo que allí viví y
pasaron muchas cosas, pero a mí no me asustaba nada".
Un día, en la Primavera de 1973, Srila Prabhupada se hallaba en su habitación de Nueva
Dvarka. Caminaba cantando la japa.- Yo era afortunado de estar sentado en el piso
mirándolo. De pronto, él me miró y con un tono de voz muy serio dijo, "El problema
es que ninguno de mis discípulos cree que Krsna está allí. En realidad, ninguno tiene
fe de que Krsna existe". Yo me quedé sentado inmóvil, mientras Srila Prabhupada
continuaba cantando la japa. Mi fe, en el mejor de los casos, era microscópica. Yo estaba
en ilusión, pero no tanto como para disentir con sus profundas palabras. Además, no se
me ocurrió nada para decir. Srila Prabhupada ya lo había dicho todo.
Srila Prabhupada, mi fe es muy débil y mis sentidos cual fantasmas, me embrujan
poderosamente. Por favor, aleje de mi alma estos demonios. Permítame oír el santo nombre
de sus valientes labios de loto. Por favor guíeme en su servicio. Yo no conozco a Krsna,
pero he experimentado el amparo de sus eminentes pies de loto. Creo completamente que Ud.
experimenta amorosamente a Krsna a cada momento. Si me cuelgo de sus audaces pies de loto,
por su misericordia de alguna manera llegaré a servir al Señor.
Su Conciencia de Krsna era evidente en cada palabra que pronunciaba, cada mirada que
concedía, y cada movimiento trascendental que realizaba. Por favor, bendiga a este alma
desorientada y pose misericordiosamente su mirada sobre mí otra vez.- Sin oírlo cantar
los Santos Nombres, estoy perdido y lleno de temor.
Anhelando Servirlo,
Srutakirti dasa
Srila Prabhupada Uvaca 113
8 de octubre de 1974; Mayapura, India;
Mayapura Candrodaya Mandir
Esta tarde recibí un telegrama excitante. Mi esposa tuvo un bebé
varón el 6 de Octubre ppdo., a las 4.15 a.m. Lo consideré especialmente auspicioso
porque el Mangala Aratika comenzaba a las 4.15 a.m. aquí en Mayapur. De inmediato corrí
hacia la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí mis reverencias. Sonriendo ampliamente,
exclamé, "Srila Prabhupada, ¡mi esposa acaba de dar a luz un varón!". Srila
Prabhupada me devolvió la sonrisa y dijo, "Muy bien. Puedes llamarlo
Mayapuracandra". Comenzó a reírse y continuó, "¡Maypuracandra!" No
encontrarás ese nombre en ninguna parte del Sastra. Lo inventé yo. Hallarás Navadvipa
Candra y Nadir Nimai, pero no hallarás este nombre en ninguna parte".
Continuó, "Así pues, te daré algo de dinero. Haz que uno de los muchachos vaya a
Navadvipa a comprar un juego de tobilleras de plata y brazaletes para él". Aún
abrumado, no consideré el rehusarme a su oferta.
Cuatro meses después (9 de Febrero de 1975), Srila Prabhupada se detuvo en Nueva Dvarka
por dos días, camino a la ciudad de México. Luego de su siesta de la tarde, sonó su
campanilla. Corrí a su habitación y ofrecí reverencias. El dijo, "Ve a buscar a
Nanda Kumara". Por fortuna, lo encontré en la calle. Le dije que Srila Prabhupada
quería verlo. Nanda me preguntó porqué y respondí, "No tengo idea. Acaba de
decirme que te llame". Ambos corrimos de vuelta a las habitaciones de Srila
Prabhupada y ofrecimos reverencias. Al alzar la vista, Srila Prabhupada me entregó las
llaves de su caja fuerte en el dormitorio, y dijo, "Tráeme mi bolso blanco". Le
dí el bolso y ambos nos sentamos delante suyo, ignorando lo que sucedería.
Tomó dos billetes de cincuenta dólares de su bolso y me entregó uno, diciendo,
"Toma, cómprale algo a tu hijo". Toda vez que Srila Prabhupada derramaba su
amor por mí, dándome algo, yo me abrumaba de afecto por él. No podía rehusar una
exhibición de amor semejante. Lleno de gozo tomé el billete y exclamé de corazón,
"¡Muchas gracias, Srila Prabhupada!". Luego, se volvió hacia Nanda Kumara,
quien había sido su sirviente personal antes que yo, e intentó darle el otro billete de
cincuenta dólares. Nanda Kumara se rehusó diciendo, "No puedo aceptarlo, Srila
Prabhupada". Inmediatamente, Srila Prabhupada venció graciosamente su argumento,
diciendo, "No es para ti. Es para tu hijo". Nanda aceptó el billete de su
maestro espiritual, de buena gana. Tras darnos los regalos para nuestros hijos, Srila
Prabhupada asintió amablemente y dijo, "OK, ahora pueden irse". Ofrecimos
reverencias y salimos de sus habitaciones, comentando cuán afortunados éramos por tener
un maestro espiritual tan sorprendentemente generoso.
Srila Prabhupada, muchas veces Ud. me dio ropas, cuidándome de todas las formas. Nunca
pensé que me debía algo por todo el servicio que había hecho, al fin y al cabo, Ud. nos
ha dado a todos el mayor de los regalos. Nos ha dado la oportunidad de desarrollar nuestro
amor por Dios, pero la atención personal que derramó sobre nosotros, es otro de sus
inapreciables dones. Ud. estableció un ejemplo asombroso. Aunque Ud. es nuestro maestro
espiritual, y en tal sentido debe ser tratado como el propio Señor, aún así Ud. nos
sirve, supliendo nuestras necesidades.
Cuándo llegará el día en que pueda ver a mis hermanos y hermanas espirituales como
'prabhu' y ofrecerles respetos, en lugar de pelear con ellos sobre la forma más apropiada
de servirlo.
Srila Prabhupada Uvaca 114
Diciembre de 1974; Bombay, India;
ISKCON Juhu
Mi segundo recorrido de viajes trascendentales con Su Divina
Gracia, comenzó sin ceremonias, a mediados de Julio hasta fines de Diciembre. La mayor
parte de esta gira transcurrió en la India, el mismo sitio que inicialmente me había
ahuyentado de los pies de loto de mi maestro espiritual. Desafortunadamente, mientras
estuve en India, lo pasé enfermo la mayor parte del tiempo. Luché por un período de
siete semanas en Vrndavana, mientras Srila Prabhupada estaba sumamente enfermo. Luego que
él recuperara la salud, la mía se deterioró y sólo podía pensar en irme, para estar
sano. Con la misericordia de Srila Prabhupada me las arreglé para superar mi falta de
rendición y quedarme a sus pies de loto. Sin embargo, habiendo vuelto a perder mi salud
nuevamente en la India (Juhu), mi mente se perturbó mucho.
Era incapaz de apreciar mi muy afortunada posición y meditaba en mis propios malestares
físicos. Srila Prabhupada ya había estado aquí por un mes y se preparaba para regresar
a Occidente, vía Hawai. Me fui apegando cada vez más a los planes de viajar,
contemplando mi supervivencia hasta la fecha esperada de partida. Desafortunadamente, hubo
una demora debida a múltiples dificultades de orden técnico en el proyecto Juhu. Al
enterarme de las noticias, me desalenté. Mientras caminaba cada mañana por la hermosa
playa de Juhu con mi amado Srila Prabhupada, sólo era consciente de los vuelos del 747
sobre mi cabeza. Los imaginaba a todos volando a Occidente. Deseaba tanto ir a bordo de
uno de esos aviones. Su Divina Gracia estaría hablando de filosofía con los discípulos
y yo meditaba en cada avión hasta que desaparecía de la vista.
En unos cuantos paseos intenté bromear con Paramahamsa Maharaja, con la esperanza de
descubrir que él compartía mi deseo de dejar la India. Puesto que Paramahamsa Maharaja
no podía identificarse con mis necesidades, trasladé el tema esperando alguna
comprensión de Brahmananda Maharaja.
En ese momento, el templo de Hawai enfrentaba un serio problema. Le conté a Brahmananda
sobre mi deseo de volver a los EE.UU atento a mis problemas de salud. Una tarde acudimos a
Srila Prabhupada. Entramos a su sala de estar con gran aprensión y ofrecimos reverencias.
Realizaba cuán tonto era por siquiera desear abandonar los pies de loto de mi amado Guru
Maharaja, pero mi mente descontrolada me impelía.- Dije, "Srila Prabhupada, he
estado a la expectativa con la esperanza de que Ud. partiría a la brevedad, pero tal
parece que Ud. aún no está dispuesto a irse. Quisiera saber si puedo volver a Occidente
para recuperar mi salud". Con su acostumbrada percepción trascendental, el dijo
amablemente, "Está bien, puedes regresar a Los Angeles y recuperar tu salud.
Brahmananda, tú puedes ir al templo de Hawai para colaborar allí. Me reuniré con
ustedes cuando regrese a Hawai".
El vuelo de regreso a los Estados Unidos no fue el placentero que yo había anticipado.
Brahmananda y yo nos mirábamos mientras el avión se hallaba alto en las nubes, y
comencé a lamentar mi decisión de dejar a Su Divina Gracia. Srila Prabhupada nos había
permitido irnos, tan fácilmente como me había permitido regresar a él unos meses
atrás. El aceptaba lo que fuera que Krsna proveyera y nunca obligó a nadie a hacer nada
que no pudiera hacer. Yo observé su graciosa opulencia de renuncia una y otra vez.
Se debe llorar por la asociación del Guru y Krsna. No es algo que viene automáticamente
o sea barato. Srila Prabhupada siempre decía, "El servicio devocional se realiza
voluntaria y alegremente". Brahmananda Maharaja se quedó en Hawai, obrando como el
representante de Srila Prabhupada para atender los asuntos del templo.
Yo proseguí a Nueva Dvarka, Los Angeles, para instalarme con mi esposa e hijo, quien para
ese entonces tenía tres meses de edad. Escondí mi ansiedad referida al hecho de no haber
visto nunca a mi hijo, esforzándome artificialmente por desapegarme. Si negaba mis
sentimientos naturales, podía contemporizar con mis tensas expectativas internas y
externas. Por alguna razón necesitaba probar externamente mi resaltante posición de buen
devoto. De este modo regresé a Nueva Dvarka, sin saber que la causa de mi enfermedad
podía haber sido la negación de mis necesidades emotivas. En rigor de verdad, estaba
ansioso por volver a Nueva Dvarka para estar con mi familia.
Pasé cierto tiempo en el templo de Nueva Dvarka, y luego fui a Nueva Navadvipa con mi
familia. Para el momento en que llegó Srila Prabhupada, el 29 de Enero de 1975, me
hallaba totalmente inmerso en la vida de familia. Paramahmsa Maharaja y Nitai prabhu
estaban trabajando muy duro, asistiendo a Srila Prabhupada en todas sus necesidades. Yo
estaba tan aferrado a mi nuevo asrama, que ni siquiera ofrecí voluntariamente mis
servicios, con excepción del masaje nocturno de Srila Prabhupada.
Pese a que Srila Prabhupada me permitió misericordiosamente dar masajes cada noche a su
hermosa forma, el nunca me preguntó porqué no era más activo en su servicio personal.
El no me preguntó que hacía durante todo el día o porqué estaba tan ocupado en mis
actividades familiares. Nunca se me ocurrió que me debía ocupar completamente en servir
personalmente a Srila Prabhupada. Mi conciencia dio un giro definitivo hacia las
actividades de grhastha. Por fortuna, yo no controlaba mi destino y Krsna arregló que
reanudara el servicio personal de Su Divina Gracia, tras jugar a la casita por un breve
espacio de tiempo.
Srila Prabhupada, es penoso ver qué discípulo desagradecido y caído he sido. Muchas
veces oí a sus discípulos preguntar, "Porqué Krsna no me obliga a servirLo".
Ud. respondía, "Si te obligan, no es una cuestión de amor. Debe ser
voluntario". Ud. siempre me trató de ese modo y ruego que se detenga. Soy cabeza
dura y deseo que me obligue a servirlo. Sin embargo, Ud. es tan paciente y amable que
nunca nos obliga. De ese modo, no podemos cometer una gran ofensa por no seguir sus
órdenes. Por favor, haga que yo desee servirlo a cada momento. Sólo soy feliz cuando
estoy sirviendo a sus pies de loto. Por favor, mantenga esos dorados pies de loto sobre mi
cabeza, para que no pueda escaparme de su protección.
Srila Prabhupada Uvaca 115
5 de febrero de 1975; Honolulu, Hawai;
ISKCON Nueva Navadvipa
Hace poco oí sobre 'la burbuja ilusoria'. Yo siempre estoy
rodeado por una 'burbuja ilusoria'. La burbuja se presenta en el grado que no soy
Consciente de Krsna. Observé que como sirviente personal de Srila Prabhupada estaba
rodeado por 'una burbuja protectora'. Era un beneficio maravilloso que venía
automáticamente, por estar cerca del devoto puro. Siendo el sirviente de Srila
Prabhupada, estaba muy bien provisto. No tenía que preocuparme de las comidas, o por el
sitio de descanso. Mi pasaporte, visas y pasajes de avión, parecían auto-manifestarse.
Viajé alrededor del mundo cinco veces, mas nunca tuve que preocuparme por un accidente de
avión. Después de todo, me sentaba al lado del devoto más puro del Señor del Universo.
Era una envidiable posición y desafortunadamente la abandoné voluntariamente. Ahora,
aquí en Hawai, soy uno de los 'grhasthas' que lucha por ser un devoto encendido, vivo
afuera del templo y cuido de mi familia. Srila Prabhupada era sensible al problema. Yo lo
sabía porque una vez en Vrndavan, Srila Prabhupada habló del grhastha asrama, diciendo,
"Es un gran dilema. No podemos pagarles por vivir en el templo, pero tampoco pueden
trabajar afuera". Hoy, mientras iba de compras con amigos devotos, la pérdida de mi
'burbuja protectora' se me hizo muy cara. Tuvimos un accidente en el automóvil.
Hamsavatara y su esposa Sangira, nos llevaron a mi esposa y a mí a la tienda de
comestibles. Yo iba sentado al lado del asiento del conductor cuando un automóvil cruzó
con luz roja y embistió contra la puerta del conductor. Mi puerta salió disparada, así
como Hamsavatara y yo. Aterricé sobre el coxis. Mi espalda fue una fuente de dolor en los
meses subsiguientes. Nuestro automóvil casi me pasa por encima al volcarse. Ambos fuimos
llevados al hospital.
Esa noche no le día a Srila Prabhupada su masaje nocturno. Al día siguiente, Paramahamsa
Maharaja tras ubicarme, me refirió, "Srila Prabhupada quería saber dónde estuviste
anoche". Le conté mi mísera historia. El regresó con Srila Prabhupada y explicó
mi situación. Mi compasivo maestro espiritual dijo, "¡Oh! Tráelo aquí". Con
mucho dolor me encaminé hacia la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias
lentamente. Con una expresión tensa en mi rostro me senté ante mi refulgente maestro. El
me miró atentamente y compasivamente, diciendo con voz amable. "¿Qué ha sucedido?
Supe que tuviste un accidente de automóvil". Le conté los detalles del accidente;
él escuchaba atentamente. Cuando terminé, dijo, "¡Accha! De no haber sido por la
misericordia de Krsna, estarías muerto". Obligué una sonrisa en mi cara, diciendo,
"Sí, fue muy atemorizador".
En los días que siguieron tuve la buena fortuna de estar en la habitación de Srila
Prabhupada en diferentes ocasiones. Cada vez que me hallé allí con otros devotos, Srila
Prabhupada llevaba la conversación sobre mi tema. Decía con mucho dramatismo,
"Srutakirti ha tenido un accidente muy serio. De no ser por la misericordia de Krsna,
hubiera muerto". Tras oírlo por tercera vez, finalmente penetró en mi denso
cráneo, que de no ser por la misericordia de Krsna y de Srila Prabhupada, hubiera muerto.
Yo era joven y descuidado y la muerte era lo último en lo que pensaba. De no haber sido
así, nunca hubiera abandonado los pies de loto de mi Gurudeva. Seguí pensándolo camino
a casa. Finalmente entendí y realicé que Srila Prabhupada estaba hablando la verdad
absoluta. Fue una experiencia muy maravillosa el haber tenido a mi compasivo Guru
reafirmando la forma en que Krsna me había salvado. Ruego por aumentar mi fe y
entendimiento en cada palabra que Su Divina Gracia ha proferido y en cada acción que ha
realizado.
Srila Prabhupada estaba traduciendo el Quinto Canto del 'Srimad-Bhagavatam' en esa època.
El relató la historia de mi accidente, como sigue:
S.B.5: 14:1 SIGNIFICADO
"Cuando la entidad viviente se pierde en la espesura del mundo material, en la lucha
por su existencia, su primer deber es encontrar un guru fidedigno, que siempre esté
empleado a los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Visnu. Al fin y al cabo,
si está de verdad ansiosa por ser liberada de la lucha por la existencia, debe hallar un
guru fidedigno y tomar instrucciones a sus pies de loto. De esa forma puede salir de la
lucha.
Puesto que el mundo material se compara en este caso con una selva, podría argumentarse
que en Kali-yuga la civilización moderna se sitúa principalmente en las ciudades. Una
gran ciudad, no obstante, es como una gran selva. En rigor de verdad, la vida ciudadana es
más peligrosa que la vida en la selva. Si se entra a una ciudad desconocida, sin un amigo
o un techo, vivir en esa ciudad es más difícil que vivir en la selva. Hay muchas grandes
ciudades por toda la superficie del globo, y dondequiera se mire, la lucha por la
existencia continúa las veinticuatro horas del día. La gente corre en automóviles, a
setenta y ochenta millas por hora, yendo y viniendo constantemente, y ello configura el
escenario de la gran lucha por la existencia. Hay que levantarse a la mañana temprano, y
viajar en ese automóvil a una velocidad peligrosa. Siempre está el peligro de un
accidente, y hay que tener mucho cuidado. La entidad viviente, en su automóvil, está
llena de ansiedades, y su lucha no es en absoluto auspiciosa". Copyright BBT 1975
Mi querido Srila Prabhupada, los años han pasado rápidamente. Han habido muchas
situaciones precarias en mi sendero. De todos modos, aún sigo sin realizar totalmente
que, "De no ser por la misericordia de Krsna, hubiera muerto". Por favor, deme
la inteligencia para asimilar la urgencia de mi rendición a Ud. Cuando venga la muerte,
quiero que mis ojos estén fijos en sus pies de loto. No quiero ser envuelto por la
energía material. Es demasiado doloroso.
Aspirando a entender lo que significa ser...
Su Sirviente,
Srutakirti dasa
Srila Prabhupada Uvaca 116
7 de febrero de 1975; Honolulu, Hawai;
ISKCON, Nueva Navadvipa
Sudama Maharaja cesó en sus funciones directivas
en Nueva Navadvipa, de modo que Srila Prabhupada discutía con un grupo de discípulos
experimentados quién habría de asumir la responsabilidad. Su editor en Sánscrito, Nitai
prabhu, me sugirió a mí. Srila Prabhupada, que conocía muy bien mi naturaleza, dijo,
"No, Srutakirti es demasiado tranquilo para manejar un templo". Cuando Nitai me
contó los comentarios de Srila Prabhupada, sonreí, realizando que él me conocía mejor
que yo mismo. Srila Prabhupada dispuso que Manasvi viniera de Bombay para manejar el
templo.
Durante la estadía de Srila Prabhupada aquí, tanto Nitai como Paramahamsa Maharaja
trataron de persuadirme que fuera con ellos y fuera el sirviente personal de Srila
Prabhupada en su recorrido por Occidente. Les dije que me gustaba la idea de ser su
sirviente en Occidente, pero que siempre se regresaba a la India, y yo no quería ir a la
India. Ellos dijeron que sería muy beneficioso si yo iba en la gira por Occidente, porque
no había nadie que cocinara para Srila Prabhupada. Cuando llegara el momento de regresar
a la India, ellos arreglarían que Nanda Kumara viajara con Srila Prabhupada. Expresé que
en teoría sonaba bien, pero que no me parecía muy práctico. No pudieron convencerme de
lo contrario.
La víspera de la partida de Srila Prabhupada de Nueva Navadvipa, Guru Krpa Maharaja me
dijo que Srila Prabhupada quería verme antes de partir para Los Angeles. Fuimos juntos a
la habitación de Srila Prabhupada y ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada me miró
sonriendo y dijo, "¿Así que te vas a quedar aquí, Srutakirti?". ¿Tu esposa e
hijo están aquí?". Repliqué -"Sí, Prabhupada". El continuó, "¿De
modo que te quedarás aquí como jefe de familia?" ¿Ayudarás a Manasvi a manejar el
templo'". Yo contesté menos convencido, "Sí Prabhupada, así lo creo". Yo
pensaba en lo egoísta que era, no yendo con mi magnífico Maestro Espiritual. El me
estaba concediendo toda la oportunidad para que dijera si quería ir con él, y aún así,
yo no lo hacía. Srila Prabhupada sonrió cálidamente y dijo, "Bien, está bien.,
Quédate aquí con tu esposa e hijo".
Me senté delante de Srila Prabhupada con mi mente girando. Mis sentidos me arrojaban en
todas direcciones. Srila Prabhupada me estaba dando la oportunidad de viajar con él
nuevamente. El estaba esperando que yo abriera mi boca y mi corazón, pero yo no lo hice.
Es ciertamente asombroso lo tolerante que era. Yo no sabía qué decir. Srila Prabhupada
comenzó a reír y mirando a Guru Krpa dijo, "Sí, ¿sabes cómo se llama a la esposa
y los hijos? Se conocen como la tigresa y el chacal". Gurukrpa Maharaja, quien estuvo
sentado a mi lado a través de toda nuestra charla dijo riendo, "Srila Prabhupada,
sé porqué la mujer se compara con una tigresa, ¿pero porqué los niños se comparan con
los chacales?". Srila Prabhupada replicó, "Bueno, los hijos, ellos crean
disturbios de muchas maneras para el padre. Siempre necesitan muchas cosas, y a veces lo
perturban, porque no puede dormir. De esta forma, es como comer la carne del padre. Tal es
la función de los chacales, comer la carne de otros animales".
Fue todo. De inmediato me rendí, diciendo, "Srila Prabhupada, iré con Ud. y seré
su sirviente". Srila Prabhupada sonrió ampliamente e inclinando su cabeza hacia la
derecha, dijo, "¡Está bien!". Ofrecí reverencias y salí de la habitación de
Srila Prabhupada, con alas en los pies. Sabía que estaba haciendo lo correcto. Comencé a
prepararme para mi siguiente excitante gira con Su Divina Gracia. Al correrse la voz en
toda la comunidad de devotos, Janmadogni dasa, un devoto inteligente con ideas
controvertidas, me dijo que estaba en Maya por no quedarme con mi esposa e hijo. Sin que
me afectara, disparé una sonrisa y me alejé confiado, sintiéndome bien ubicado. Srila
Prabhupada muy misericordiosamente había clarificado mi servicio. Se debía a mi
naturaleza tozuda que él tuviera que golpearme en la cabeza, empleando el más fuerte de
los ejemplos.
Las comparaciones que el empleaba, son para las personas materialistas. El a menudo
explicaba que dichos ejemplos no se aplican a quienes se ocupan en servicio devocional.
Tales almas iluminadas no se hallan en el concepto corporal de la vida. Qué ciertamente
maravilloso fue cuando contemplé el siguiente verso y significado que Srila Prabhupada
había traducido unos días antes.
S.B.5: 14 TRADUCCION
Mi querido Rey, los miembros de la familia en este mundo material se amparan en los
nombres de esposa e hijos, mas en rigor de verdad, se comportan como tigres y chacales. El
pastor trata de proteger a sus ovejas, al máximo de su capacidad, pero los tigres y
zorros se las llevan por la fuerza. Asimismo, aunque un avaro quiera guardar su dinero muy
cuidadosamente, los miembros de su familia se llevan todos sus logros por la fuerza,
aunque él esté muy vigilante.
SIGNIFICADO
Un poeta ha cantado en hindi: din ka dakini rat ka baghini palak palak rahu cuse. Durante
el día, la esposa es comparada a una bruja, y a la noche, se compara con una tigresa. Su
única función es succionar la sangre de su esposo, día y noche. Durante el día, hay
gastos domésticos, y el dinero ganado por el esposo a costa de su sangre, es sustraído.
A la noche, en mérito al placer sexual, el esposo descarga sangre en la forma de semen.
De esta forma el es desangrado por su esposa día y noche, y empero está tan loco que la
mantiene muy cuidadosamente. Asimismo, los hijos son también como tigres, chacales y
zorros. Como los tigres, chacales y zorros se llevan los corderos, pese a la vigilante
protección del pastor, los niños se llevan el dinero del padre, aunque el propio padre
supervise personalmente el dinero. De tal modo, los miembros de la familia puede que se
llamen esposa e hijos, pero en realidad son saqueadores. S.B. 5:14.3 Copyright BBT 1975
Srila Prabhupada, nunca podré pagarle por las muchas cosas maravillosas que ha hecho por
mí. Esto fue verdaderamente sobresaliente. Ud. me atrajo del modo más dulce posible a
sus pies de loto por cinco meses más. Ud. podía fácilmente haberse ido sin mí, pero me
permitió estar, una vez más. Me sumerjo en el néctar de saber que Ud. quería que yo
fuera. Me da una razón para vivir. No importa porqué. Es más que suficiente que me haya
pedido que fuera, del modo más maravilloso. Nunca entenderé porqué es tan amable
conmigo. Por favor, deme la inteligencia para glorificarlo con propiedad, para poder hacer
un pequeño servicio, proclamando ante el mundo que Ud. es el devoto más glorioso del
Señor. Por favor, recójame una vez y más y colóqueme a sus pies de loto, el único
lugar seguro para este alma distraída.
Srila Prabhupada Uvaca 117
11 de febrero de 1975; Ciudad de México, México;
ISKCON, Ciudad de México
Aterrizar en la ciudad de México fue toda una experiencia el día
de hoy. Srila Prabhupada, un emisario trascendental de Goloka Vrndavana, fue saludado con
honor por los devotos de aquí. Srila Prabhupada ignoró todos los puestos de control de
Aduana e instalaciones del aeropuerto y caminó directamente del avión a una limusina que
lo esperaba. Luego, para coronarlo, los devotos arreglaron incluso una escolta policial
para acompañar el vehículo de Srila Prabhupada a través de la ciudad, directamente
hasta el templo. Fue un cambio sumamente agradable de nuestras experiencias normales en
los aeropuertos. Estábamos acostumbrados a ser tratados como criminales sospechosos en
potencia, al pasar por las aduanas de otros aeropuertos internacionales.
Camino al templo, Srila Prabhupada expresó su aprecio por el tratamiento VIP. Anhelando
continuar complaciendo a Su Divina Gracia, Hrdayananda Maharaja aprovechó la oportunidad
para informarle sobre todo el servicio excitante que el BBT Español ha efectuado. Se
estaban traduciendo muchos libros y se distribuían en idioma español. Srila Prabhupada
estaba encantado de saber que las glorias del Señor estaban siendo difundidas.
Al llegar al templo, Srila Prabhupada tomó darsana de Sus Señorías y más tarde pidió
el Maha de la Deidad. Tal era la costumbre habitual de Srila Prabhupada al viajar de
templo en templo. Siempre se interesaba personalmente en ver la forma en que se adoraba a
las Deidades. Era como si Srila Prabhupada fuera el inspector trascendental de Krsna,
asegurándose que sus hijos estuvieran manteniendo bien la adoración de la Deidad.
Tras tomar una muestra del maha-prasadam, Srila Prabhupada dijo, "Este prasadam es
horrible. El nivel de adoración de la Deidad de aquí no es suficiente. Es importante
adorar muy bien a las Deidades". Srila Prabhupada remarcó nuevamente, "Es
importante hacer una adoración de primera clase a la Deidad, como lo es distribuir
libros". ¡Yo estaba shockeado! Nunca había oído a Srila Prabhupada criticar la
adoración de la Deidad, en ninguna parte. Mi corazón se dirigió a los devotos que
cocinaban, sabía que era su turno de recibir un poco de instrucción misericordiosa.
Sería algo que ellos no olvidarían jamás.
Especulé sobre la relación de Srila Prabhupada con las Deidades. Teniendo la visión
mundana, yo veía las hermosas formas del Señor, mas podía reconocer el principio innato
de interacción recíproca (lila). A veces, trataba de imaginar qué sería tomar darsana
de las Deidades y ver a Krsna como a Srila Prabhupada indudablemente le pasaba. Srila
Prabhupada enfatizaba que debemos entender que Krsna no es diferente de Su forma en la
sala del templo. El nos lo recordaba amablemente una y otra vez, "Krsna está aquí,
en Su forma Arca Vigraha".
Durante su visita, Su Divina Gracia hizo saber a todos que es imperativo realizar una
adoración de primera clase a la Deidad, junto con la distribución de libros. Al fin y al
cabo, el propósito de todos los libros de Srila Prabhupada es entender que Krsna es la
Suprema Personalidad de Dios y nosotros somos Sus sirvientes. La adoración de la Deidad
es la aplicación de los principios delineados en los libros de Srila Prabhhupada.
Cuando llegó el momento de que Srila Prabhupada partiera de la ciudad de México hacia
Caracas, los devotos arreglaron que la misma policía lo escoltara hasta el aeropuerto,
para aligerar los trámites usuales relativos al vuelo internacional. No funcionó muy
bien. Cuando Srila Prabhupada llegó al aeropuerto en el automóvil, hubo una demora antes
de que pudiera abordar el avión. Tuvo que quedarse en el automóvil por casi una hora.
Sentado allí, comentó, "Hubiera sido mejor esperar en el salón. Tengo que esperar
en un automóvil". Todos estábamos intranquilos, realizando que Srila Prabhupada no
tenía la oportunidad de ser despedido por sus discípulos.
Srila Prabhupada reciprocaba trascendentalmente con sus muchos discípulos en los
aeropuertos de todo el mundo, Para algunos devotos esto constituía una parte considerable
de su asociación personal. Srila Prabhupada sintió una gran separación de sus
discípulos, al serle negado ese placer. Comprendía que se había perdido una gran
oportunidad de animarnos. Yo me sentía intranquilo por el desagrado de Srila Prabhupada.
Cuando llegó al templo de Caracas, Venezuela, fue como un replay instantáneo de su
llegada a la ciudad de México. Tomó darsana de las Deidades y más tarde en su
habitación probó el maha prasadam. Nuevamente Srila Prabhupada dijo, "Estos puris
son terribles, el vegetal es horrible. Este prasadam no es bueno. La adoración de la
Deidad debe ser de primera clase. ¡Deben adorar muy bien a la Deidad!". Nuevamente
me sorprendí, pues era muy inusual que Srila Prabhupada reprendiera a sus discípulos,
diciéndoles que debían mejorar la adoración de la Deidad. Como sea, Srila Prabhupada
animó muy gentilmente a sus jóvenes y piadosos discípulos, para que pudieran avanzar en
el sendero espiritual.
Srila Prabhupada nunca se trastornó por nosotros ni nos condenó. El remarcaba la
importancia de realizar nuestro servicio con cuidado y atención. Tal es el ejemplo que
nuestro amado Maestro Espiritual nos dio. Todo lo que Srila Prabhupada hacía, era con
suprema atención y devoción al Señor.
Srila Prabhupada disfrutó mucho su estadía en esta parte del mundo y le impresionó la
sinceridad de los devotos. Yo también disfruté mi estadía en el templo de Caracas, pues
había vivido allí por unos meses cuando dejé el servicio personal de Srila Prabhupada
la primera vez, en Enero de 1974. Conocía a la mayoría de los devotos y para mí fue
como volver a casa.
Srila Prabhupada, Ud. ha creado una gran familia de Vaisnavas. Ud. es el padre munífico y
el abuelo de decenas de miles de devotos del Señor Krsna. Ud. ha posibilitado muy
amablemente que sus seguidores vayan a cualquier parte del mundo, tomen darsana de la
Suprema Personalidad de Dios y disfruten de la asociación con amigos y la familia. Este
es uno de los grandes beneficios anexos de ser un miembro de su Sociedad ISKCON. Por
favor, permita a este hijo pródigo que se quede siempre con su familia.
Ud. nos enseñó que "la Distribución de Libros y la Adoración de la Deidad"
deben ir de la mano. Sus libros nos inspiran y nos dan el conocimiento para servir a
Krsna. La adoración de la Deidad nos brinda la práctica. Sus Señorías son el origen
primero de esta familia Vaisnava, sin Ellas estaríamos perdidos. Sus libros son como
atractivas invitaciones cordiales para que por favor acudamos a servir personalmente a la
Deidad. Nuestro deber es recordar a todos aquellos con los cuales nos relacionamos, que
somos todos sirvientes del Señor. La adoración de la Deidad del Señor Krsna ocurre en
sus templos de todo el mundo. Sus libros invitan a todos, "Por favor, venga y sirva
al Señor". La adoración de la Deidad es el cenit del servicio amoroso. Sus libros
nos brindan el conocimiento para llegar a esa plataforma. Ud. nos está llamando a todos
"De Vuelta al Supremo".
Srila Prabhupada Uvaca 118
25 de febrero de 1975; Miami, Florida, EUA
ISKCON Miami
Srila Prabhupada llegó hoy a Miami después de dos semanas
maravillosas en las ciudades de México y Caracas, Venezuela. Se quedó en una casa
adyacente al templo. La casa era normalmente la residencia de una pareja casada. Había
láminas de pinturas devocionales de los libros de Srila Prabhupada en las paredes.
Mientras Srila Prabhupada y yo caminábamos por la casa juntos, el observó un póster en
particular en la pared. Krsna estaba sentado en el carro y Arjuna estaba parado detrás
Suyo, con su mano izquierda tocándose la frente. Arjuna tenía un aspecto de gran
aflicción (Lámina 5, Bhagavad Gita Tal Como Es).
Srila Prabhupada comenzó a reír, y me explicó, "Sí, esta lámina, me gusta mucho
esta lámina. Este cuadro es muy instructivo". Sin notar ninguna relación con mi
propia situación en la vida, pregunté ingenuamente, "¿Qué es, Srila
Prabhupada?". Conociéndome completamente, él replicó, "Bien, Krsna le está
diciendo a Arjuna, 'Debes abandonarlo todo'. El le está diciendo a Arjuna, 'Abandona a
toda tu familia, abandona todo por Krsna, debes matar a los miembros de tu familia'. Ese
es el punto. Uno tiene que estar dispuesto a dejarlo todo por Krsna, y hacer lo que Krsna
desea. Debes estar preparado a abandonar esposa, hijos, todo. Uno tiene que estar listo a
matar a sus parientes, si Krsna lo desea, qué decir de abandonarlos. Si Krsna quiere,
matas a tus parientes. Eso es un devoto. Un devoto está preparado a matar a sus parientes
por Krsna. Así pues, en este punto, Arjuna está dispuesto, tiene que aceptar, luego todo
estará bien. Como devotos, debemos ser capaces de abandonar todas estas relaciones
familiares".
En ese punto, me abrumé con mi propia turbulencia interna, pues aún me seguía
considerando un recién casado con un maravilloso bebé varón. Comenzaba a embarcarme en
la vida familiar, y ciertamente no estaba listo para abandonarlos, mucho menos matarlos.
Este punto de rendición era sumamente extremo. Me auto-concedí que aún no era capaz de
entender. Con el peso de mi propia ignorancia, bajé la vista al suelo y respondí
tranquilo, "Sí, Srila Prabhupada".
Tras explicar el cuadro, Srila Prabhupada continuó por la casa. Yo comencé a desempacar
su maleta, considerando su valiosa instrucción. Añoré la comodidad del apego familiar.
Me atormentaba el hecho que había dejado a mi esposa joven y a mi hijito.
La forma en que Su Divina Gracia me habló a la entrada de la casa, explicando el dilema
de Arjuna, fue completamente objetiva. Srila Prabhupada fue muy experto y maravilloso a la
vez que me instruyó directamente. El no me estaba diciendo que abandonara a mi familia.
El me estaba persuadiendo gentilmente para que arribara a mi propia conclusión. En su voz
no hubo una indicación que era de aplicación exacta en mi caso. Empero, para mí fue
obvio que así era. Yo estaba apegado y determinado a quedarme con mi familia. Srila
Prabhupada me preparó filosóficamente para tomar la decisión más importante de mi
futuro inmediato.
Me había enrolado en el ejército de Prabhupada y Krsna. En lugar de señalar al Tío Sam
en la cartelera, Prabhupada señaló diciendo, "¡Krsna te quiere!". Estábamos
en guerra con Maya. Srila Prabhupada, nuestro comandante en jefe nos convocó para
implementar medidas de emergencia. Como soldados voluntarios, esto requería de un gran
sacrificio personal. Podíamos optar por trabajar en el frente, predicando, o
involucrarnos en los cuadros de apoyo. En mi caso, se trató de servir personalmente a
Srila Prabhupada y para muchos otros, fueron largas horas de sankirtana.
De alguna manera harto de luchar con Maya, supe que la guerra nunca terminaría. De un
modo u otro realicé que hacer una estocada de rendición no era suficiente. La panacea
mágica para mitigar toda la tensión mediante una total e instantánea Conciencia de
Krsna, ya no me parecía posible en mi caso. Podía optar por elegir maravillosamente y
quedarme bien situado a los pies de loto de Srila Prabhupada, pero eso no significaba que
mi mente quisiera ser tomada como rehén por mi inteligencia. Mi inteligencia batallaba a
diario con mi mente rebelde. En el pasado, esa lucha había causado que sucumbiera a la
enfermedad.
Estaba seguro que a mi familia no le faltaba nada en el Templo de Hawai. No era como si
los hubiera abandonado. Fui simplemente convocado en una gira de deber eminente. Solo
había estado con Srila Prabhupada dos semanas, después de salir de Hawai. Me consolaba
pensando que cuando Su Divina Gracia saliera de los EE.UU, estaría de nuevo en los
amorosos brazos de mi familia. Al fin y al cabo, el acuerdo hecho con Paramahamsa Swami,
el secretario de Prabhupada era que Nanda Kumara sería el sirviente de Srila Prabhupada
en su recorrido por la India. Yo estaba muy apegado a ese arreglo.
Sin embargo, Srila Prabhupada parecía estar preparándome para más servicio amoroso
trascendental, instruyéndome a otro nivel. Me estaba dando la oportunidad de rendirme a
Krsna y quedarme como su sirviente personal. Tal parecía que me estaba diciendo que yo
debía abandonar mi apego por mi familia y continuar siendo su sirviente personal. El no
volvió a decir nada sobre eso mientras estuvimos en Miami. Por aprensión, yo tampoco
volví a sacar el tema.
Siempre cien por ciento Consciente de Krsna, Srila Prabhupada presionaba enseñándonos la
rendición a Krsna, declarando la guerra a Maya. Por otro lado, yo no era Consciente de
Krsna. Tenía vislumbres, pero no una visión real. Para mí era duro quedarme en el fuego
de la Conciencia de Krsna. Era duro quedarme en el frente. Estaba cansado y necesitaba
cierto alivio, alguna gratificación de los sentidos. Necesitaba rápido hacer algo por el
dolor de negar mis sentidos. Emergió mi adicción por el placer independiente. Aunque muy
aliviados por estar con Srila Prabhupada, mis sentidos siempre se agitaban. Siempre estaba
buscando alguna forma de apaciguarlos. Recuerdo que, no importa donde estuviéramos,
siempre estaba ansioso por ir al siguiente templo. Incapaz de sosegarme donde me
encontrara, me prometía siempre a mí mismo que la satisfacción se hallaba a la vuelta
de la esquina. De modo que estaba listo para dar el paso.
Por una u otra razón, pese a mi naturaleza transitoria, Srila Prabhupada estaba
satisfecho conmigo como su sirviente. Este es un factor muy importante. Srila Prabhupada
estaba satisfecho con lo que fuera que Krsna proveyera. Por fortuna, él no me abandonaba
a mí. Pese a mis muchos vaivenes, nunca me pidió que dejara su servicio personal y fuera
a hacer algo más. Me permitió quedarme a sus pies de loto y prestar servicio intimo, sin
importar cuán perturbada estuviera mi mente. Me solacé friccionando los suaves pies de
loto de Su Divina Gracia y me tranquilicé.
Mi amoroso maestro, qué compasivo es Ud. Ud. siempre me alentó del modo más dulce
posible para que me quedara bajo su tutela y realizara servicio devocional. Fui tan
desafortunado que no fui capaz de rendirme a su deseo. No pasa un día sin que no me
lamente de mi necio comportamiento. Ruego por que algún día tenga la oportunidad una vez
más de restregar sus pies de loto. Si sucede, espero recordar cuán fácilmente abandoné
un servicio tan codiciable, para no volver a dejar ir nunca más esos suaves y dorados
pies de loto.
Srila Prabhupada Uvaca 119
28 de febrero de 1975; Atlanta, Geórgia, EUA;
ISKCON Atlanta
La visita de Srila Prabhupada al templo de Atlanta, duró solo
unos pocos días, mas estuvo llena de néctar trascendental. Srila Prabhupada inundó la
comunidad de devotos con amor por Dios. Cuando Su Divina Gracia llegó, brindó la
siguiente breve y dulce clase a la congregación de devotos enfrente de Sus Señorías,
Srila Prabhupada: Me agrada mucho verlos, estoy llegando de la ciudad de México?
Devoto: ¡Sí!
Prabhupada: Ciudad de México, luego Caracas, luego...
Devoto: Miami.
Prabhupada: Miami. Observo que vuestro templo es el mejor.
Devotos: ¡Jaya! ¡Hari bol!
Prabhupada: Así pues, Caitanya Mahaprabhu es muy amable. Parama karuna pahu dui jana. Dos
Señores, Nitai-Gauracandra, Nityananda Prabhu y Sri Caitanya Mahaprabhu, Ellos son muy
amables, ¿entienden? Ellos aparecieron tan solo para reclamar a las almas caídas de esta
Era. De modo que Ellos son más amables que Krsna. Krsna, El es también muy amable. El
viene a liberar. Pero Krsna demanda antes que nada rendición. Caitanya Mahaprabhu no
demanda siquiera rendición. El es muy amable. (voz entrecortada). Así pues, tomen
refugio en Sri Caitanya Mahaprabhu y sean felices. Muchas gracias (llorando). (fin)
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Srila Prabhupada se derritió de éxtasis, al ver a Sus Señorías. Inundado por la
corriente de amor por Dios, fluían lágrimas nectáreas de bienaventuranza de los ojos de
Srila Prabhupada. Srila Prabhupada estaba sumamente feliz de ver que se cuidaba tan bien a
las Deidades. ¡Qué buena fortuna! No es posible describir adecuadamente a Su Divina
Gracia, que nos indicaba su éxtasis divino. Srila Prabhupada vio al Señor delante suyo.
Yo, por otra parte, vi hermosas Deidades hechas de metal. No comprendía la naturaleza
real del Arca Vigraha. Sólo podía imaginar lo que Srila Prabhupada estaba
experimentando.
Srila Prabhupada raramente revelaba sus síntomas extáticos. El se disculpó cuando
entró en un trance extático en una ocasión previa, en Mayapur. Esta fue la única vez
que fui lo bastante afortunado como para ser testigo de las lágrimas de éxtasis de Srila
Prabhupada. Inmóviles y atónitos, todos se quedaron quietos, mesmerizados por las
melosidades trascendentales de Srila Prabhupada. Nos quedamos arrebatados, mientras
nuestro Maestro Espiritual perdió la conciencia externa y cada momento pareció como doce
años o más. El tiempo misterioso nos rodeó, como el gran desconocido. Pasmados,
aguardamos extáticamente el regreso de Srila Prabhupada. Cuando Su Divina Gracia se
reunió nuevamente con nosotros, hizo una señal para que comenzara el kirtana.
Lo que me maravillaba era la habilidad de Srila Prabhupada por refrenar tales síntomas
extáticos sobre una base regular. El se auto-controlaba expertamente, para poder
instruirnos e impulsar el movimiento del Señor Caitanya. Nosotros no éramos capaces de
entender completamente el éxtasis de Srila Prabhupada, de modo que él nos entrenó
compasivamente desde el nivel de neófito en adelante. El servicio devocional está tan
lleno de bhava trascendental que los necios pícaros consideran dicha emoción como los
sentimientos mundanos ordinarios, porque eso es todo lo que ellos conocen. Srila
Prabhupada vivió cuidadosamente una vida ejemplar, enseñándonos lo que estábamos
listos para aprender.
También mientras estuvimos aquí en Atlanta, él tocó la mrdanga en la vyasasana,
durante un kirtana. Esa fue la única vez en que pude ser testigo de un evento tan
maravilloso. Todos aquí experimentaron hasta cierto punto ciertos raros y extáticos
vislumbres de su divino maestro espiritual.
Hoy realizo que si puedo meditar en cualquier día de su vida, puedo volverme consciente
de Krsna. Cada minuto en su presencia está lleno de olas de néctar que se vierten
continuamente de su forma trascendental. Soy incapaz de apreciar el amor de Dios que emana
de Ud. porque mi conciencia está llena de deseo de disfrute. Srila Prabhupada, por favor,
concédame los ojos necesarios para verlo.
Srila Prabhupada Uvaca 120
1 de marzo de 1975; Atlanta, Geórgia, EUA;
ISKCON Atlanta
Paramahamsa, Nitai y yo también recibimos tesoros
únicos durante nuestra estadía en Atlanta. Cuando Srila Prabhupada llegó a Atlanta, el
clima era algo fresco. Los devotos le presentaron a Srila Prabhupada algunos zoquetes
abrigados y un par de alpargatas. A la mañana siguiente, antes de salir, asistí a Srila
Prabhupada, calzando sus dedos trascendentales en su nuevo par de zapatos con su bendito
calzador. Luego de su caminata y del programa de la mañana, Srila Prabhupada hizo sonar
su campanilla. Me abrí paso hasta sus habitaciones y ofrecí reverencias. Me incorporé y
miré a Srila Prabhupada. El dijo, "Estos zapatos no me van, úsalos tú". De
inmediato repliqué, "No puedo usar sus zapatos, Srila Prabhupada. Sería
ofensivo". El replicó gentilmente, "Si yo digo que lo puedes hacer, entonces
está bien".
¡Yo estaba maravillado! Srila Prabhupada siempre estaba lleno de sorpresas, pero nunca me
hubiera imaginado ésta, ¡caminar en los zapatos de mi Guru Maharaja! Como un chico, me
iba excitando cada vez más con la idea de caminar en los zapatos de mi maestro
espiritual. Sabía que no se deben usar los zapatos del Maestro Espiritual, y eso tornaba
la idea más intrigante. ¡Mi noción era controvertida! ¡Me gustaba! Tenía una fe firme
en que cuando Srila Prabhupada decía algo, estaba todo definitivamente bien, de modo que
estaba a salvo y excitado, sabiendo que sus zapatos estaban llenos de una potencia
increíble. Sonriendo, accedí a tomar su calzado. La generosidad de Srila Prabhupada
continuó fluyendo en mi dirección. El preguntó, "¿Necesitas algunos
zoquetes?". Tuve que admitirlo, aunque denotaba cierta gula el aceptar regalos del
maestro espiritual, lo disfruté completamente. Con deseo creciente, respondí encantado
aunque algo avergonzado, "Sí, creo que sí". El dijo, "Está bien, toma
algunos zoquetes para ti y dale algunos también a Paramahmsa y Nitai".
Cumplí feliz con sus instrucciones. Ofrecí reverencias, llené mis brazos con sus
zapatos y algunos zoquetes y salí de la habitación. Lo primero que hice fue correr a un
sitio aislado, como un chico travieso, y traté de colocar mis pies en su calzado
trascendental. Tal como la malvada hermanastra, mis pies eran demasiado grandes para
adecuarse a los zapatos de Su Divina Gracia. Insistiendo, seguí tratando de calzar mis
pies en los mágicos zapatos de Srila Prabhupada. Finalmente comprendí la profunda
lección. Nunca podría caminar en los zapatos de Srila Prabhupada, ni práctica ni
simbólicamente.
Travieso como soy, desafortunadamente no asimilé la profundidad de este mensaje. Mi
pícara naturaleza me hizo correr hasta mis Hermanos Espirituales y les entregué
caprichosamente los zoquetes de Srila Prabhupada, explicando que él quería que los
tuvieran. Ellos se resistieron, retándome por mi conducta inapropiada. Reaccionaron
exactamente como yo había previsto. Les hice bromas y confiado trasladé la bendición de
Srila Prabhupada, pese a sus sentidas objeciones. La controversia fue confirmada por sus
críticas y suavizó la aventura. Contento, les garanticé que Srila Prabhupada había
dado su conformidad personal. Podían descansar tranquilos que Srila Prabhupada había
puesto su sello de aprobación y estaba bien si los usaban. Al oírlo, ellos me quitaron
excitados los zoquetes de mis manos y se los pusieron felices para calentar sus dedos
fríos.
Srila Prabhupada utilizaba personalmente todo en el servicio de Krsna o empleaba a otros
en ese principio de utilidad trascendental. Así pues, tratando de seguir sus pasos, no
sus zapatos, rápidamente capté que los zapatos no me cuadraban. La siguiente vez que vi
al presidente del templo, le expliqué que los zapatos no le iban bien a Srila Prabhupada,
y que él podía tenerlos.
Los tomó y los colocó al pie de la vyasasana de Srila Prabhupada. Turbado, no pude
decirle que los había transpirado yo, pero me consolé sabiendo que no es posible
contaminar nada que entró en contacto con nuestro maestro espiritual puro.
Srila Prabhupada, Ud. ha derramado mucha misericordia sobre mí. A menudo oí que, 'la
familiaridad engendra el desdén'. Sé que fui siempre ofensivo, no asimilando
completamente su gloriosa presencia, mas contrariamente a las relaciones materiales,
cuanto más me bendecía Ud. con su asociación, más aprecié yo su grandeza.
Ud. expresa continuamente su amor a todos aquellos con quienes se encuentra. Ud. reciproca
con afecto genuino. A medida que Ud. expresaba cálidamente su amor por sus discípulos,
me fui encantando y apegando cada vez más a Ud. Ud. encarna todo lo que predica. Ud.
brinda libremente su amor espiritual a todos. Puesto que su amor es inmotivado e
incondicional, nunca disminuye ni se abarata. Su amor cruza el tiempo y el espacio para
tocar los corazones de todo aquel lo bastante afortunado para recibir su literatura
trascendental. Ud. está siempre cerca de los corazones de sus fieles discípulos, quienes
se adhieren a su Bhagavat Vani. Por favor perdóneme por pensar que yo podía caminar en
sus zapatos. Nadie se compara a Ud. Debería haberlo sabido mejor. Aunque sus zapatos
nunca serán adecuados para mí, oro por que algún día pueda yo seguir esos pasos
divinos que Ud. ha colocado claramente ante mí.
Srila Prabhupada Uvaca 121
Diciembre de 1974; Los Angeles, CA, EUA;
ISKCON Nueva Dwarka
Una noche muy fría en Nueva Dvarka, encendí la estufa a gas de dos
quemadores en las habitaciones de servicio, para entibiar la habitación, y así poder
dormir esa noche. Fue útil porque yo dormía en una estera de paja y usaba mi chaddar
como manta. Trataba de mantener el mínimo de parafernalia porque así era más fácil
viajar alrededor del mundo con Srila Prabhupada y solo unas pocas pertenencias. A veces,
usaba una maleta para Su Divina Gracia y otra más pequeña para mí, pero la mayoría de
las veces me las arreglé para guardar las pertenencias de ambos en una sola maleta
grande.
Srila Prabhupada lo observó durante la noche, y a la mañana siguiente, temprano, me
llamó a su habitación. Ofrecí reverencias y miré a mi misericordioso guru. El dijo,
"¿Porqué mantienes la estufa de noche?". Le expliqué que el calor del fuego
me ayudaba a dormirme, puesto que hacía tanto frío.
El dijo, "¿No tienes una manta?". - "No, Srila Prabhupada" -dije. Por
lo general no necesito de una". El replicó, "Está bien, ve a mi armario y toma
una manta y el sweater que quieras". Corrí entusiasmado hacia el armario metálico
en su dormitorio. Tras mirar las cuatro frazadas dobladas prolijamente en el estante,
tomé la más gruesa y colorida que pude hallar. Luego, tomé uno de sus sweaters
azafrán. Regresé a la sala de estar de Srila Prabhupada para mostrarle mis elecciones.
El sonrió aprobando, y asintió con la cabeza, diciendo, "Está bien, ahora puedes
irte". Ofrecí reverencias y caminando en el aire, salí de la habitación
considerándome el alma más afortunada del mundo.
Usé la manta cada noche, sintiéndome envuelto en el amor de Srila Prabhupada. Me mantuvo
espiritualmente cálido. Un día en que estaba hablando con uno de mis amigos, Brahmapura
prabhu, el me preguntó si quería descansar en la sala del templo esa noche con algunos
de los otros devotos. Estuve de acuerdo. Siempre solo, me sonaba a algo de aventura.
Cuando fuí a la sala del templo, llevé mi brillante y hermosa manta conmigo. Tenía una
brillante terminación de un lado y otra terminación más suave aún del otro. Al entrar
a la sala del templo, los ojos de Brahmapura se abrieron grandes mientras exclamaba,
"¿Dónde conseguiste eso?". Le dije, "Srila Prabhupada me lo dio". Al
decirlo, me sentí culpable por ser el dueño de algo tan invaluable y dije, "¿La
quieres?". El dijo ansiosamente, "Sí". De modo que se la di.
Una semana después, mientras me hallaba descansando en las habitaciones de servicio,
Srila Prabhupada notó que no tenía la frazada. Preguntó, "¿Dónde está la
frazada que te di?". Sintiéndome avergonzado, respondí despacio, "Uno de los
devotos la vio y cuando le dije que era suya se excitó tanto que tuve que dársela".
El replicó calmadamente, "Está bien, consíguete otra frazada". Un poco más
emocionado añadió, "Y esta vez no la regales". Nuevamente cumplí con su
generosa instrucción y me proporcioné otra manta prasadam.
En unas cuantas ocasiones, cuando teníamos frío, Srila Prabhupada me daba sweaters. Sin
embargo, nunca me guardé ninguno. Inevitablemente un devoto descubría que eran los
remanentes de Srila Prabhupada y yo me sentía de alguna manera egoísta y lo regalaba.
Mis hermanos espirituales apreciaban mucho el prasadam de Srila Prabhupada. Mientras
viajé con Srila Prabhupada, me guardé muy poco para mí. No creía que fuera práctico
tener demasiadas pertenencias. Yo era el impráctico, pero en esa época no lo realizaba.
Srila Prabhupada, Ud. exhibe una completa fe en el Señor Supremo en todos sus actos. Muy
a menudo nos decía que si nos ocupamos completamente en el servicio de Krsna, todas
nuestras necesidades serían provistas. Yo lo experimenté en incontables ocasiones,
mientras realicé servicio personal para Ud. No había necesidad de hacer un esfuerzo por
separado. Su sencillez era ejemplar. "Lo que hacen los grandes hombres es imitado por
los hombres comunes". La vida es una lucha cuando olvido servir a sus pies de loto.
Oro por su misericordia sin causa para poder servirlo eternamente sin pensar en mi
comodidad personal.
Srila Prabhupada Uvaca 122
3 de marzo de 1975; Dallas, Texas, EUA;
ISKCON Dallas
Srila Prabhupada viajaba rápidamente por el mundo occidental.
Normalmente, pasaba solo unos pocos días, o a lo sumo una semana visitando cada templo.
Los dos lugares que bendijo con su divina asociación por períodos prolongados, fueron
Nueva Dvarka en Los Angeles y Nueva Navadvipa en Hawai.
Tras visitar el Yatra de Atlanta por dos días, Srila Prabhupada y su entorno prosiguieron
hasta el centro de Dallas, deteniéndose por otros dos días. Mi mente estaba fija en el
acuerdo pactado con Paramahamsa Swami, que yo volvería con mi esposa e hijo en Hawai,
antes de que Srila Prabhupada partiera hacia la India. Una parte mía añoraba el confort
de la sociedad, la amistad y el amor que ofrecía la vida familiar. Otra parte mía estaba
asolada por la culpa por querer dejar a mi amado Guru Maharaja. Con un corazón inquieto,
me resultaba duro sentarme solo en las habitaciones de servicio, hora tras hora, día tras
día, esperando ser llamado. Mis sentidos se agitaban, impulsándome a presionar a
Paramahmasa Maharaja a la acción.
Hablé con Paramahamsa puesto que el centro de Dallas era el templo más cercano a Nanda
Kumara en L.A. Le dije que era tiempo de implementar el intercambio entre Nanda Kumara y
yo. La siguiente parada de Srila Prabhupada antes de partir para la India, era Nueva York.
Yo temía ir a la India; generalmente resultaba en una enfermedad aguda. Quería estar
seguro que se hicieran los arreglos concretos. Era una simple cuestión de arreglar el
vuelo de Nanda Kumara a Nueva York y mi vuelo directamente de Dallas a Hawai.
Más tarde, esa mañana, mientras friccionaba enérgicamente a Srila Prabhupada,
Paramahamsa Maharaja, el secretario de Su Divina Gracia, entró a la habitación y
ofreció reverencias. El dijo, "Srila Prabhupada, ¿debemos mandar a llamar a Nanda
Kumara en Los Angeles?. ¿No debería venir para reemplazar a Srutakirti? Nanda Kumara
puede comenzar a ser su sirviente mientras nos dirigimos a la India. ¿Lo
implementamos?"
Para mí era el momento de la verdad. Estaba en gran ansiedad y esperé la respuesta de
Srila Prabhupada. No sabía qué esperar, pero comprendía que cualquier cosa era posible.
Era curioso cuán a menudo se habían tomado muchas decisiones mientras friccionaba la
espalda de Srila Prabhupada, incapaz de ver las expresiones de su hermosa cara dorada. Me
senté con las piernas cruzadas detrás de Srila Prabhupada, restregando vigorosamente,
conteniendo el aliento. Mi espera pasó rápido.
Srila Prabhupada replicó, "Yo no estoy muy ansioso por que Nanda Kumara venga
conmigo. Es demasiado caprichoso. Pasará alguna mujer y él se irá tras ella. Y luego,
terminado. Todo habrá terminado. El es muy bueno, está muy calificado, pero es demasiado
caprichoso. Se cruzará una chica en su camino, y luego, terminado. El se irá".
Paramahamsa, sentado enfrente de Srila Prabhupada dijo, "Bueno, Srila Prabhupada,
¿qué haremos? ¿Srutakirti debe venir a la India?". Pasaron tres segundos hasta que
Srila Prabhupada contestó. Era como si esperara que yo dijera algo. Me estaba dando la
opción. Mi ambivalencia me mantuvo callado. Tuve un sudor frío al realizar que pese a mi
aprensión, lo más probable es que tuviera que volver a la India con mi amado Srila
Prabhupada.
Srila Prabhupada dijo casualmente, "Sí, que venga". Una vez más Srila
Prabhupada muy misericordiosa y gentilmente me daba otra oportunidad de hacer una
elección. Mi corazón se derritió, ¡mi Guru Maharaja quería que fuera con él! ¡Mi
amado Guru Maharaja me necesitaba! Srila Prabhupada me hizo sentir heroico, de modo que
accedí audazmente ir a la India. Eso fue todo lo que se habló durante el resto del
masaje. Paramahamsa ofreció reverencias y salió de la habitación. Yo continué dando el
masaje a mi amado maestro espiritual, hasta que él me dijo que me detuviera.
Regresando a las habitaciones de servicio, me reí mucho con mis hermanos espirituales. En
el fondo yo sabía que esto iba a pasar. Luego que Srila Prabhupada tomara esa decisión,
sentí un gran alivio. ¡Algo muy especial había ocurrido! ¡Srila Prabhupada expresó
que le gustaba tenerme como sirviente! Tal vez suene tonto, pero para mí significaba
mucho. Srila Prabhupada nunca hablaba demasiado sobre lo que yo hacía día tras día. El
era trascendental, servía al Señor Supremo y aceptaba todas las situaciones como la
misericordia del Señor. Hoy dijo que quería que fuera con él. Srila Prabhupada pasó
mucho tiempo entrenándome y estaba complacido con los resultados. Era un buen
sentimiento. Srila Prabhupada siempre me hizo saber que apreciaba lo que yo hacía, y hoy
lo confirmó.
A veces los devotos preguntan sobre la naturaleza de un sirviente personal de primera
clase. Pensándolo, creo que un buen sirviente asiste invisiblemente, anticipándose a las
necesidades del amo, satisfaciéndolas sin que se lo pidan. Un buen sirviente personal no
pide demasiado a cambio, tampoco necesita mucho aliento o la resolución de muchos
problemas. Un buen sirviente personal no fabrica preguntas, y solo habla cuando tiene que
hacerlo. Un buen sirviente personal no manipula al amo. Ellos hacen su servicio y se
apartan. Un buen sirviente personal solo da su opinión cuando se la piden. Todas las
preguntas las hace con sinceridad y sumisión. Un buen sirviente personal es influenciado
por el Guru y busca de no interferir en la misión del Guru.
Me hizo sentir maravilloso el saber que Ud. me quería. Ahora solo siento tristeza porque
mi deseo no fue lo bastante fuerte como para quedarme con Ud. Srila Prabhupada, me lamento
cada día y los remordimientos me carcomen. Soy la persona más desafortunada del planeta.
Ud. nunca me despidió, empero, yo lo dejé. Al tener una visión limitada, pensé
neciamente que Ud. estaría siempre con nosotros en su vapu. Por favor, perdóneme por mi
ignorancia. Oro por que me permita su darsana nuevamente. Estoy en el infierno, solo y
perdido. sin ver su sonrisa y el roce de sus sedosos y suaves pies de loto.
Srila Prabhupada Uvaca 123
Orgullo Espiritual
Un devoto receptivo puede aprender muchas cosas, sentándose y observando
tranquilo a Srila Prabhupada. He mencionado anteriormente la forma en que él se sentó
muy derecho en su jardín de Nueva Dvarka un día, diciendo, "El devoto está
orgulloso de ser el sirviente de Krsna". Esta fue una lección muy importante para
mí, porque equilibrar la humildad con el orgullo de ser el sirviente de Krishna es un
poco confuso.
Yo era de alguna manera tímido en la ejecución de mi servicio, cuando el mismo implicaba
pedir ayuda o algún servicio de la gente fuera de la comunidad de devotos. Yo confundía
la humildad devocional con la aprensión física material. Pude haber estado orgulloso de
ser el sirviente de Krishna, el sirviente de Prabhupada, en vez de ello, me llenaba de
disculpas. Negaba el orgullo, no realizando que estaba mal dirigido. Ilusionado, pensaba
que necesitaba exudar humildad.
Srila Prabhupada personificaba adorablemente el orgullo de ser el sirviente de Krishna. A
veces, cuando regresaba a su sala de estar después de un programa de la mañana, se
dirigía a mí y con una sonrisa en la cara decía, "¿Grabaste la clase de
hoy?". -Yo contestaba, "Sí, Srila Prabhupada". El continuaba, "Ponla,
quiero oírla". Otras veces, sentado detrás de su escritorio en su habitación,
cuando los devotos entraban a la misma, el se sonría y decía, "¿Así pues, la
clase estuvo bien hoy?". Por supuesto sus discípulos siempre respondían con
entusiasmo, acariciando cada palabra que salía de los labios de loto de su maestro
espiritual. Los devotos reconocieron mensajes especiales dentro de algunas de sus clases,
en las cuales incluso la más insensible de las entidades vivientes podía entender el
punto que Srila Prabhupada continua y claramente exponía.
Tal parecía que Srila Prabhupada se enorgullecía de determinadas clases. En mi
experiencia, cuando demolía la filosofía Mayavadi, lo disfrutaba inmensamente. El
presentaba orgulloso a Krsna a todos, derrotando sonoramente sus argumentos falsos. Estaba
muy orgulloso que Krsna fuera su Señor y Amo.
Srila Prabhupada expresaba asimismo orgullo en la relación con sus discípulos. Una
hermosa tarde de Julio de 1973, Srila Prabhupada se sentó en el jardín de Bhaktivedanta
Manor con algunos de sus discípulos e invitados indios. Yo leía 'Los Cinco Aspectos del
Señor Caitanya' una temprana y parcial edición del 'Sri Caitanya Caritamrta'. Lo hacía
lo mejor que podía, tratando de pronunciar el bengalí, usando la transliteración. Para
mi sorpresa, después de leer por diez minutos, Srila Prabhupada dijo, "Vean qué
bien que pronuncia el bengalí. Aunque nunca ha leído en bengalí en toda su vida, con
este método puede pronunciarlo muy bien".
Muchas veces Srila Prabhupada elogiaba a sus discípulos occidentales delante de la
comunidad India. El concretaba muchas cosas por así hacerlo. Alentaba a sus discípulos a
progresar en la Conciencia de Krsna. Alentaba a la comunidad India, a tomar más
seriamente lo que para ellos era su derecho de nacimiento. Nos mostraba a todos que por la
misericordia de Guru y Gauranga y la potencia del Santo Nombre, hasta los mlecchas y
yavanas podían avanzar en la vida espiritual. Srila Prabhupada siempre concedió el
crédito de todos sus logros a la potencia del Nombre del Señor y a su Guru Maharaja. Una
vez, en sus habitaciones de Nueva Dvarka, me dijo, "Ustedes, chicos y chicas
occidentales, se han intoxicado mucho. De no ser por el Maha mantra, no podrían hacer
nada".
En Mayo de 1975, en Perth, Australia, Srila Prabhupada conversaba con un profesor. Srila
Prabhupada hablaba con mucha fuerza sobre las diferentes clases de seres humanos.
Paramahamsa Maharaja y yo estábamos sentados en la habitación, saboreando las
expresiones de nuestro maestro espiritual al ligeramente receptivo caballero, en el
sentido de que todos eran personas de cuarta categoría. Srila Prabhupada miró al
profesor y dijo, "Ud. también es un hombre de cuarta clase". El caballero
replicó, "Bueno, ¿qué le voy a hacer?". Srila Prabhupada respondió con
energía, "¡Ud. debe volverse un devoto puro como ellos!". Al terminar la
oración, nos señaló a Paramahamsa y a mí, como ejemplos de sus devotos puros. Mi
Hermano Espiritual y yo nos miramos y sonreímos ampliamente. Sabíamos que no éramos
puros, pero amamos el ser empleados como ejemplos por nuestro queridísimo maestro
espiritual. Sabíamos que Srila Prabhupada nunca diría jamás, "Vuélvete un devoto
puro como yo". Esa es una de las hermosas cualidades de mi maestro espiritual, el
devoto puro del Señor.
Srila Prabhupada, todo lo que he logrado en esta vida se debe solamente a su misericordia
sin causa. Siempre estoy consumido por el orgullo falso, pero mi mayor orgullo, bien
situado, es identificarme como su sirviente. Ud. es mi Señor y estoy muy orgulloso de ser
su sirviente. Oro por siempre permanecer como tal. Por favor, concédame la inteligencia
para no olvidar nunca mi posición eterna. Aunque no tengo calificación, tengo fe en sus
palabras, cuando nos señaló a Paramahamsa y a mí. Sé que nos bendijo a ambos para
alcanzar el servicio devocional puro en esta vida o en alguna vida futura. De su boca, a
los oídos de Krsna. ¡Todas las glorias a Ud., Srila Prabhupada!"
Srila Prabhupada Uvaca 124
Marzo de 1975; Mayapur, India;
ISKCON Mayapur Candrodaya Mandir
Han pasado más de dos semanas desde que Srila Prabhupada me animó a
acompañarlo en su recorrido por India. Hay muchas lecciones valiosas por delante. Como he
mencionado, probablemente demasiadas veces, yo temía ir a la India debido a las
enfermedades. Durante mi primer viaje a la India con Srila Prabhupada en 1972, contraje
ictericia, malaria, colitis y por supuesto disentería, todo en los dos primeros meses.
Los efectos habían continuado persistiendo y mi salud era de alguna manera frágil. El
recorrido de Srila Prabhupada por la India, duró unos dos meses y debido a la
misericordia de mi amado Gurudeva, estuve sano todo el tiempo.
Me turba hablar sobre mis actividades, pero debo hacerlo, porque Srila Prabhupada
personalmente veló porque recibiera todo lo que necesitaba para estar sano. Comía frutas
frescas, yogur y queso hecho de leche de vaca. Además, vegetales hervidos y arroz. Para
el desayuno, también harina de avena. Por supuesto solía comer los remanentes de Srila
Prabhupada toda vez que tenía la oportunidad. El me preguntó en diferentes ocasiones si
tomaba bastante leche fresca de vaca y tenía suficiente fruta para comer. Decía a mataji
que arreglara su comida, para ver que yo tuviera lo que quería. No quiero parecer
ofensivo pero Srila Prabhupada me alimentó, no como un padre sino como una madre amorosa
e interesada. El se preocupaba y se preocupa mucho por todos nosotros. Me avergüenza
decir que nunca merecí ese favor trascendental.
La maravillosa cualidad de misericordia compasiva de Srila Prabhupada, no era solo para
mí. El amaba a todos sus discípulos. Al llegar al Krsna Balarama Mandira para la
apertura del templo, llamó a los líderes a su habitación y preguntó, "¿Cómo los
están atendiendo a todos? ¿Tienen leche de vaca para beber? Deben tener leche de vaca.
No deben beber leche de búfalo". No puedo enfatizar lo suficiente las muchas veces
en que Srila Prabhupada habló de la importancia de servir un buen prasadam a los devotos.
Una de las primeras lecciones que Srila Prabhupada me enseñó, fue que toda visita debía
tomar prasadam antes de retirarse, aunque fuera un pedacito de fruta.
Durante el stava, el festival de apertura del Krsna Balarama Mandira, los devotos se
quedaron en varias casas de invitados cerca del templo, puesto que no había suficiente
espacio en el templo. Srila Prabhupada le dijo a los encargados, "Asegúrense que los
devotos estén bien instalados, no deben estar incómodos". Era encantador observar a
una persona Consciente de Krishna en acción. Srila Prabhupada estaba en pleno
conocimiento de todo lo que sucedía a su alrededor y todo lo que no sucedía. La genuina
atención amorosa de Srila Prabhupada influenciaba al máximo a todos los devotos.
Srila Prabhupada se aseguró que todos en su entorno recibieran todo lo que necesitaran y
tomaran buen prasadam. Le dijo a los líderes que se aseguraran de que todos los que
estaban a su cargo recibieran lo mismo. Nunca oí a Srila Prabhupada decir a nadie que
comía demasiado. Sin embargo, era común que Su Divina Gracia dijera a sus discípulos
que se levantaban demasiado tarde, si es que no lo hacían a tiempo para recibir los
beneficios espirituales del Brahma Muhurta.
Srila Prabhupada, Ud. siempre sentó el ejemplo perfecto, mostrándonos la forma de obrar
en todas las circunstancias. Cuando estaba enfermo, continuaba con su servicio sin
quejarse, mas cuando yo me quejaba de la enfermedad, Ud. atendía compasivo mis deseos. Le
debo mi vida y más aún. Ud. aceptaba lo que fuera que Krsna planteara para sus
discípulos y se esforzó por brindarles todas las comodidades a las que ellos estaban
acostumbrados. Ud. se complacía en ver a sus discípulos felizmente ocupados en el
servicio devocional, libres de ansiedad. Por favor, bendígame con el deseo de tratar a
mis hermanos y hermanas espirituales con el mismo amor y cuidado que Ud. dispensó sobre
ellos.
Srila Prabhupada Uvaca 125
Septiembre de 1973; Bombay, India;
ISKCON Juhu
Me he referido muchas veces a mi temor de ir a la India con Srila
Prabhupada, principalmente debido a la enfermedad recurrente que me dificultaba hacer el
servicio. Las diferencias culturales también jugaban una parte principal en mi disgusto
de viajar a esa parte tan diferente del mundo. Yo no era el único que sentía aversión
por quedarme en la India. Fuí testigo de muchos que vinieron a esta tierra Santa, solo
para irse al poco tiempo, debido a un cúmulo de problemas que incluían la mala salud, la
falta de facilidades, conflictos personales con la conducción y el shock cultural.
Fuí testigo de dos discípulos veteranos de Srila Prabhupada que también afrontaron su
limitación personal en la tierra Santa. Los relatos de fructíferas oportunidades de
prédica en Occidente, los atraían para volver a los Estados Unidos. La prédica a los
miembros vitalicios potenciales, parecía penosamente lenta en India. Los indios nos
decían que no les estábamos contando nada que ya no supieran, después de todo, ellos
crecieron oyendo sobre Krsna. Los miembros vitalicios decían a menudo, "Oh, sí,
conocemos a Krsna".
Srila Prabhupada a menudo ilustraba el punto, diciendo que era como si nosotros los
occidentales, estuviéramos a 100 millas de distancia de Krsna, pero que bajo su guía nos
estábamos dirigiendo hacia el Señor. Los indios están a 10 millas de Krsna, pero
desafortunadamente, se estaban alejando de El. Nuestro problema era hallar un camino para
hacerlos dar la vuelta, para que pudieran encaminarse "De Vuelta al Supremo". A
veces no era animado.
Unos pocos discípulos se hallaban en las habitaciones de Srila Prabhupada, argumentando
con él para volver a Occidente. Uno de ellos dijo, "Somos como los hombres de
negocios, juntando dinero y haciendo miembros vitalicios". En cierto sentido era
correcto, pero la diferencia estriba en que lo hacíamos para Srila Prabhupada y para
Krsna, no para nuestro provecho personal.
Srila Prabhupada era sensible a su frustración, mas con una voz tensa les dijo,
"Pero yo quiero que se queden aquí. El deseo de su maestro espiritual es que se
queden aquí, eso es lo mejor". Los argumentos continuaron.
Uno de los sannyasis dijo, "¿Acaso no es servicio ir a predicar a América?".
En América la prédica es muchísimo mejor". Yo me hallaba sentado a un costado,
sorprendido por la intensidad de mis hermanos espirituales. Era muy raro de ver. Los
discípulos de Srila Prabhupada parecían agitados. Estaban determinados a irse de la
India y Srila Prabhupada parecía más determinado a que se quedaran. Era evidente que
Srila Prabhupada consideraba la labor de prédica en la India como de suma importancia.
Fue una lección que aprendí en mi primer viaje a la India con mi Guru Maharaja.
Previamente, en Enero de 1973, en el piso de Kartikeya Mahadevia, ocurrió una acalorada
discusión entre Srila Prabhupada y algunos de sus discípulos. Los dos sannyasis que
argumentaban con Srila Prabhupada, también estuvieron presentes en esa discusión. Era
sorprendente ver la determinación de Srila Prabhupada, así como su maestría para
conducir a sus jóvenes discípulos en el servicio devocional.
Srila Prabhupada estaba encolerizado porque había recibido informes que los miembros
vitalicios estaban pagando dinero pero no recibían los libros que les habían prometido.
No se controlaba con propiedad lo que se hacía. Las quejas de los miembros vitalicios le
llegaban regularmente en el correo a Srila Prabhupada. Les dijo a los discípulos en la
habitación, "Si no pueden hacer bien las cosas, nos limitamos a empacar y nos vamos
de la India. Esto no es bueno. Todo debe ser hecho con mucho cuidado". Todos pudieron
comprender lo importante que era el servicio de distribuir estas literaturas
trascendentales para Srila Prabhupada. En definitiva, queríamos sinceramente complacer a
Su Divina Gracia, pese a todos los obstáculos que se nos pusieran por delante.
Hoy, nueve meses después, Srila Prabhupada estaba nuevamente discutiendo con esos mismos
dos sannyasis antiguos, para que se quedaran en la India. Y no iba nada bien. Yo me hacía
un ovillo en un ángulo de la sala, al ver lo desconcertado que estaba Srila Prabhupada.
También podía entender lo duro que era quedarse en la India. Srila Prabhupada dependía
de esos hombres para asistirlo en esta muy importante obra, mas ellos simplemente no
podían seguir más. Fue un combate muy duro. Una negociación intensa era lo que cabía
esperar entre pares, no entre el maestro espiritual y el discípulo. Srila Prabhupada
quería que se quedaran, y eso era terminante. Sus discípulos argumentaban que
necesitaban salir de la India para predicar. En ese momento había en Occidente un campo
de prédica fértil. Finalmente, con aparente disgusto, Srila Prabhupada dijo, "Está
bien, limítense a cantar sus dieciséis rondas, sigan los cuatro principios regulativos y
hagan cualquier cosa maldita que se les ocurra".
Así fue como esta extraña conversación llegó a su fin. Nuestro muy magnánimo líder
les dio permiso para servirlo, como fuera que pudieran. Fue evidente una vez más que
Srila Prabhupada nos consideraba a todos como voluntarios de su ejército trascendental.
Depende de nosotros decidir cuán rápidamente obtenemos la misericordia y avanzamos por
servir a nuestro maestro espiritual conforme a sus deseos. Elegimos a diario qué queremos
hacer y cuánto queremos hacer en el servicio de nuestro Guru Maharaja.
Una vez en sus habitaciones de Nueva Dvarka, Srila Prabhupada dijo, "En definitiva,
todos debemos pilotear nuestro propio avión". Srila Prabhupada, aún estoy tratando
de hallar mi camino de regreso al aeropuerto. Sin Ud. delante mío, es muy difícil
encontrar el camino de vuelta. Ud. nos ha dado todas las herramientas necesarias para
ocuparnos en el servicio devocional, pero no creo estar calificado para pilotear mi propio
avión de vuelta a Krsna. Permítame servir a quienes están calificados para volar en su
propio avión "De Vuelta al Supremo". Ruego por que me permita ser su asistente
de vuelo, mientras viaja alrededor del universo, liberando a las almas condicionadas.
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