Noviembre de 1972; Vrindavana, India;
Templo de Radha-Damodara
Esta vez Srila Prabhupada permaneció en un cuarto en el segundo piso del Templo de Radha-Damodara. No recuerdo la razón por la cual no se quedó en su habitual conjunto de dos cuartos en el primer piso. Su cuarto en el segundo piso tenía un gran balcón de concreto que estaba encima de su cuarto del primer piso. En Vrindavana la mayoría de los edificios están hechos de ladrillo y concreto, por lo tanto, los techos son superficies lisas de concreto que pueden tener muchas utilidades.Los aposentos de Srila Prabhupada del segundo piso tenían una sala y un cuarto, y su comitiva permanecía en otro cuarto separado. Srila Prabhupada recibía su masaje en el balcón, frente a su cuarto, y los rayos del sol reflejaban en su brillante y dorada piel huntada con aceite de mostaza. Él me dijo: "Pon el balde con agua en el tejado. El sol ha de calentarlo". Usando su lota y su gumpsa él tomaba su baño en el balcón con apenas ese único balde de agua. Srila Prabhupada hacia de la cuestión de su manutención corpórea, algo muy simple. Después de tomar su baño volvía a su cuarto y vestía ropas limpias que había colocado en su cama antes del masaje. Hoy el clima es muy caluroso, por lo tanto, Srila Prabhupada sólo vistió su dhoti, sin kurta.
Cierto día, algunos minutos antes de entrar en su cuarto para vestirse, lo oí protestando. Yo aun estaba en el balcón limpiando todo. Tan pronto como lo escuché, entré corriendo en el cuarto. La puerta de enfrente estaba abierta. Yo no tenía la menor idea de lo que pasaba y, a pesar de haber entrado corriendo, por la fuerza de la costumbre presté reverencias. Srila Prabhupada estaba detrás de su mesa. En el momento en el que me incorporé, con prisa, y le miré, él tiró su bola de tilaka en dirección a mi cabeza. Era del tamaño de una bola de golf, y él la arrojó con la fuerza de un lanzador de béisbol. Le erró a mi cabeza por pocos centímetros. Me llevé un gran susto y estaba con miedo. Pregunté, "¿cuál es el problema?" Apuntando en dirección a mi cabeza gritó, "aquel mono robó mi zapato". Me di vuelta a tiempo para ver a una de las bestias peludas de Vrindavana salir corriendo del cuarto, con la sandalia de Srila Prabhupada en su mano.
Había muchos monos en esa parte del Dhama y ellos estaban siempre buscando alguna bolsa de cuentas, anteojos, u otros objetos valiosos para robar, los cuales usaban para cambiar por comestibles. Me sentí muy aliviado al saber que mi Guru Maharaja había arrojado la bola de tilaka al mono y no a mi. Fue una experiencia extremadamente fuera de lo común, ver pasar una bola de tilaka cerca de mi cabeza de esa manera. Felizmente mi maestro espiritual tenía buena puntería.
El mono saltó hacia el tejado del cuarto de Srila Prabhupada y esperó. Srila Prabhupada dijo, "ese bribón tomó mi sandalia. Toma un poco de dulce y ven para afuera". Yo tomé algunos dulces de leche del vidrio de encima del estante de Srila Prabhupada y seguí a mi guru al balcón. Srila Prabhupada llevó su bengala. El mono estaba sentado en el borde del techo con la sandalia en su boca esperando el inicio de las negociaciones.
El tejado estaba fuera de nuestro alcance, unos dos metros y poco de donde nosotros estabamos. Srila Prabhupada comenzó a saltar para arriba y para abajo, amenazando al mono con su bengala. El mono parecía hasta gustar de la atención que estaba recibiendo. Él parecía no sentirse siquiera un poco amenazado, o preocupado con la posibilidad de que Srila Prabhupada consiguiera tomar su sandalia. El diablillo peludo comenzó a balancear la sandalia, provocándonos. Srila Prabhupada continuó saltando, intentando alcanzar al mono con su bengala y dijo, "estos monos son tan bribones". El mono continuó provocándonos. Ahora estaba haciendo muecas. Era evidente de que se trataba de un profesional muy hábil en robar los bienes de otros para obtener un rescate. Era un ladrón experto, que sentía placer en hacer sus negociaciones bribonas.
Esa fue mi primera experiencia en ese tipo de combate y debo admitir que todo me pareció muy divertido. Listo para intervenir, dije: "Srila Prabhupada, déjeme ver si consigo darle un dulce a cambio de la sandalia." Srila Prabhupada respondió, "Si, intenta eso." Con mi menospreciado líder a mi lado, cuidadosamente levanté mi mano con el dulce, esperando que el mono me diese aquella sandalia mágica a cambio. Como era de esperar, él intentó engañarme. Intentó tomar el dulce sin soltar la santa sandalia de Srila Prabhupada. Intenté de nuevo. Ofrecí el dulce e hice una señal para que me diese la sandalia. El mono comenzó a darme la sandalia con una mano y a tomar el dulce con la otra. Convencido de mi éxito, estuve menos atento. Delante de mi Guru estaba prematuramente orgulloso de mi éxito anticipado. Sin embargo, el mono me engañó, quedándose con el dulce y la sandalia. Infelizmente, el mono no se deshizo de la sandalia. Para mi vergüenza, yo conseguí perder tres dulces con el enemigo, sin siquiera estar cerca de tomar la sandalia de loto.
Entonces, el mono comenzó a masticar la suela de la sandalia a voluntad. Consiguió rasgar un pequeño pedazo y dejar varias marcas de dientes en ella. Srila Prabhupada no lo encontró nada gracioso y dijo: "olvida esto. Ahora él estropeó el calzado." Su Divina Gracia volvió a su cuarto y se preparó para el almuerzo. Yo comencé a seguirlo. Miré para arriba y vi al mono soltar la sandalia y huir. Imagino que él entendió que la sandalia no le servía de nada si no valía la pena para nosotros. Pensé que lo mejor sería tomar la sandalia y entonces llamé a Girisha, el hijo de Hayagriva, y le pedí que suba al tejado para tomar la sandalia de Srila Prabhupada. Girisha tenía diez años de edad y estaba ansioso de ser útil.
Desde abajo, vi a Girisha tomar la sandalia. Cuando él estaba bajando, un grupo de monos sinvergüenzas aparecieron de repente y lo atacaron. Ellos le dieron un gran susto. Uno de los monos comenzó a amenazarlo. Girisha gritó, "Shrutalirti! Shrutakirti! Asustado, miré a mi alrededor y vi un pedazo de bambu. Lo tomé y se lo arrojé. Tan pronto agarró el pedazo de bambú y comenzó a amenazar a los monos con él, estos rápidamente huyeron. Girisha tomó la sandalia y corrió escalera abajo, con los monos tras de sí. Girisha heroicamente me entregó la sandalia.
Llevé la sandalia hasta Srila Prabhupada dado que él la había usado por mucho tiempo y parecía agradarle bastante. Él tenía otra pero gustaba más de esas. Cuando le mostré la sandalia él dijo, "ah, no parece estar tan mal. Toma un poco de cola y ve si puedes arreglarla". La llevé de vuelta a mi cuarto y la arreglé de la mejor manera posible. Corrí de nuevo al cuarto de Srila Prabhupada con la sandalia remendada, presté reverencias, y le mostré mi trabajo. Con una sonrisa en su rostro y asintiendo con su cabeza en señal de aprobación dijo, "quedó bien. Aun puedo usarlas".
Dos semanas más tarde estabamos en Hyderabat, en casa del Sr. Pithi, un miembro vitalicio muy rico. Cierto día el Sr. Pithi vio la sandalia de Srila Prabhupada. Yo le expliqué lo que había ocurrido. Él dijo, "adoraría comprar nuevas sandalias para Srila Prabhupada." Le dije que era una buena idea. Él mandó a su empleado a comprar las sandalias. Cuando las nuevas sandalias fueron presentadas a Srila Prabhupada él las aceptó cariñosamente, sin embargo, más tarde me dijo, "no puedo usarlas, están hechas de cuero." Así que continuó usando su sandalia dañada durante varias semanas, hasta que llegamos a otro templo. Entonces, allí le compramos unas sandalias que le gustaban y él se deshizo de las que estaba usando. Su sandalia rasgada está hoy en la casa de Kirtiraja prabhu en Alachua. Están dentro de un muestrario de vidrio y son veneradas por sus curadores.
Srila Prabhupada, es muy difícil de describir el inmenso placer que sentí aquel día, de pié a su lado, cuando usted intentaba acertar al mono con su bengala. Durante algunos pocos minutos estuvimos luchando con un enemigo común, en la tierra de Krishna. Tal vez nunca más podré participar así de pasatiempos trascendentales, pero nunca olvidaré aquel día tan especial, pues durante algunos minutos usted me dejó participar de un juego muy divertido en Vrndavana Dhama. Rezo para que nunca me sea quitado el recuerdo de aquel día.
Septiembre de 1974; Calcuta, India;
ISKCON Calcuta
Durante la estadía en el Templo de Calcuta, en 1973, pude observar como Srila Prabhupada gustaba de la cocina bengalí. Por increíble que parezca, durante todo el tiempo que fui siervo personal de mi amado Srila Prabhupada, Su Divina Gracia no comió mucha prasadam típica bengalí. Incluso cuando permanecía en los templos de Calcuta y Mayapur, regularmente honraba el prasadam hecho por sus devotos occidentales. El problema era que las maravillosas preparaciones bengalíes, a pesar de ser muy deliciosas, contenían mucho aceite de mostaza y Srila Prabhupada había dicho, "Para mi es difícil de digerir."
Cierto día en el Templo de Calcuta, Tamala Krishna Maharaja entró en el cuarto de Srila Prabhupada y prestó reverencias. Sentado confortablemente detrás de su mesa, Srila Prabhupada estaba deslumbrante como de costumbre. Tamala Krishna Maharaja preguntó, "No dijo Usted que el aceite de mostaza es para ser usado externamente en el cuerpo y el ghi para ser usado internamente con la comida?" Srila Prabhupada sonrió y respondió, "Si." Tamala Krishna Maharaja continuó, "Entonces eso, no significa que no deberíamos usar aceite de mostaza en la cocina? A veces algunos devotos usan aceite de mostaza en la preparación de alimentos. Yo no creo que eso sea buena idea." Srila Prabhupada rió y dijo, "Bien, es verdad, pero el aceite de mostaza es muy delicioso. Hace que las verduras queden de primera. Por lo tanto, en Bengala, todos usan aceite de mostaza en la cocina. Es muy delicioso."
A veces, cuando Srila Prabhupada permanecía en Bengala, su hermana venía al templo a cocinar para él. Si bien por un lado esto era bueno, por el otro creaba muchos problemas. Todos sabían que la hermana de Srila Prabhupada, Pishima, entraba en la cocina del templo contrabandeando aceite de mostaza debajo de su sari, para usarlo en la preparación de las comidas de su amado hermano. Como Srila Prabhupada, Pishima tenía el hábito de escuchar lo que teníamos que decir y después hacer lo que ella quería. Srila Prabhupada comía todo lo que ella le preparaba y ocasionalmente reclamaba luego, "La comida que me preparó me está haciendo sentir mal."
Él inclusive bromeaba, "Creo que ella quiere matarme." A veces yo le daba un reto, como de padre a hijo, diciendo, "Srila Prabhupada, usted no se enferma cuando come las cosas hechas en su cacerola, pero cuando come las cosas que le prepara su hermana si." Él respondía con convicción, "Si! No me des otra cosa. Déjame comer sólo lo que tú preparas. Si mi hermana me da algo puedes comerlo tú si quieres. Yo no lo quiero."
Me sentí muy animado por su determinación de seguir mis valiosas instrucciones. Está claro que él nunca siguió las instrucciones de otros por mucho tiempo, especialmente en lo que respecta a su dieta. Siempre hacía lo que mejor le parecía. Cierta vez, uno de los sobrinos espirituales de Srila Prabhupada, un brahmacari bengalí, visitó a Srila Prabhupada en su apartamento en Juhu. Él era un óptimo cocinero y se ofreció a preparar shukta, un plato amargo de legumbres. Estuve observando al joven devoto freír talentosamente grandes trozos de verdura, incluyendo melón amargo. Cuando acabó tenía un gran pote de sopa muy espesa y amarga. A Srila Prabhupada le encantó, se deleitaba con cada probada. Él dijo, "Esta es la cosa más increíble. Srutakirti, tienes que aprender a hacer esto. Hazlo de esta manera. Está de primera."
Nunca fui capaz de preparar aquel plato tan bien como el joven brahmacari. Felizmente para mi, Srila Prabhupada aceptaba las comidas mucho más simples que yo preparaba regularmente. Me sentí muy feliz al oírle decir que con mis comidas no se enfermaba.
Srila Prabhupada, siempre quedo maravillado por la dimensión de su compasión. Usted regularmente aceptaba el servicio de cualquiera, sin importar las consecuencias que ello le traía. Nadie sabe de esto más que yo. Usted nunca desistió de mi y se que, mientras yo tuviera un deseo sincero de servirle, usted nunca va a dejarme. Por favor, déjeme adquirir un gusto por aquel shukta que usted comió y un gusto por el servicio devocional. Ambos son por demás amargos como para que yo pueda saborearlos con estos sentidos estropeados por vidas y más vidas comiendo cosas demoníacas.
27 de septiembre de 1972; Los Angeles, CA. USA;
Nueva Dwarka
A continuación un fragmento de una carta que envié a Kirtanananda Maharaja, tres semanas después de dejar Nueva Vrindavana y de haberme vuelto el siervo personal de Srila Prabhupada.
"Estoy comenzando a entender que cualquier cosa ligada a Srila Prabhupada es realmente nectárea. Es por su misericordia sin causa que finalmente conseguí ocuparme en una labor de predica de la cual realmente gusto describir las actividades de nuestro amado maestro espiritual a los otros devotos. Cada palabra dicha y cada paso dado por Srila Prabhupada son una fuente de néctar para miles de discípulos alrededor del mundo. Sólo Prabhupada puede convertir vidas desgraciadas en algo aprovechable. Él acepta el más insignificante servicio como un gran hecho.
"Ayer mientras masajeaba a Srila Prabhupada, mencioné que hacíamos aratis para las vacas. Cuando dije esto, Prabhupada se frunció. Yo le pregunté si era bueno hacer esto y él dijo que no. Le pregunté si había algo especial que pudiéramos hacer por las vacas. Él dijo, "Mantengan a las vacas limpias, pásenles el cepillo y báñenlas, también pueden pulir sus cuernos y cascos."
"Prabhupada recibió su sandesa ayer y me pidió que colocara dos de ellas en su plato a la noche, junto con abacari y leche caliente. Le dio una mordida y dijo, "Kirtanananda Maharaja hace sandesa de primera." Él dijo entonces que la sandesa y rasagulla son llamados dulces bengalíes y que son "modelos". Él ha criticado el hecho de que el templo de Los Angeles haya inventado dulces dulces con arroz inflado, leche en polvo, colorante, pasta de cacahuete, etc. cosas de las que no gustó. Él dijo, "Yo les di sandesa, rasagulla y bolas dulces. Estos son dulces modelo y son muy buenos. Por qué han inventado tantas cosas diferentes? Entonces, ayer a la noche, hice queso y preparé sandesa hoy de mañana. En el almuerzo le di una feta por ti y otra por mi. Él comió las dos. Cuando terminó, le pregunté como estaba la sandesa. Sonrió y dijo, "Tú las preparaste?!" Yo le conté lo que había hecho y dijo que estaban muy buenas. Quedó muy feliz, pues la sandesa es uno de sus dulces favoritos."
Srila Prabhupada, la verdad absoluta nunca cambia. Veinticinco años pasaron desde que escribí esta carta a Kirtanananda Maharaja. Por su misericordia sin causa pude redescubrir un "trabajo de predica del cual realmente gusto". Yo rezo para que nunca más deje pasar tantos años vacíos sin glorificar a mi magnífico maestro espiritual. Por favor, deme una oportunidad más de preparar sandesa para su almuerzo, así podré saborear su manera de estimularme, al abrir grande sus ojos y decir, "Esto está muy bueno."
Eso me recuerda cuando lo fui a visitar en agosto de 1977. Entonces era presidente de Nueva Navadvipa, el templo de Hawai. Fui para Vrndavana con Madhudvisa prabhu para pasar el tiempo con usted, Srila Prabhupada. Cuando llegué y vi su condición, quedé tan perturbado. Usted había perdido mucho peso y estaba muy débil. Aun así, usted nos recibió con entusiasmo. Usted estaba hermoso y deslumbrante como siempre, estimulándonos. Usted dijo a Madhudvisa, "Entonces, permanece como grihastha y rinde tu servicio. No hay problema alguno. Si la persona no puede seguir adelante, no hay problema. El fracaso es la base del éxito. Intenta luego. Intenta nuevamente. Donde está Srutakirti? Como estás?" Yo respondí, "Muy bien, gracias." Srila Prabhupada dijo, Shrutakirti también es un grihastha. Entonces ustedes pueden trabajar juntos para mejorar este movimiento. Esa es nuestra ambición. Grhe ba banete thake, ha gauranga bole dake, narottama mage tara sanga. "Permaneciendo en casa o como un sannyasi, si él es devoto del Señor Gauranga, yo quiero su asociación." Esto es de Narottama Thakura... Grhe ba banete thake, ha gauranga bole dake, narottama mage tara sanga. Entonces sigue los principios y cualquier posición será adecuada. No te dejes llevar por las olas de maya. Captura a Caitanya Mahaprabhu y estarás a salvo. No es así? No nos dejes. Tu estás bien... por lo menos hiciste avances. Tu eres uno de los devotos importantes. Entonces no pierdas esa posición ahora. Administra la posición en la que desees quedarte. Ahora Gaurasundara también vino. Entonces estoy feliz de ver que tu... tu mechón de cabello está largo. Si. Córtalo. Dales a ellos un buen lugar donde permanecer." Tamala Krishna dijo, "Prasadam." Srila Prabhupada respondió, "Acepta prasadam y quédate aquí por un tiempo. Está claro que, según mi horóscopo, éstos son mis últimos días. Mas si Krishna quisiera salvarme, ahí es diferente. Ellos calcularon ochenta y dos años y dos días? Tamala Krishna dijo, "Ochenta y un años, cinco meses y veintiocho días." Srila Prabhupada continuó, "Esto es de acuerdo con los cálculos de mi horóscopo. Ochenta y un años se completaron ya y comenzaré mi octogésimo segundo año. No importa si dejo el cuerpo. Aun después de la muerte seguiré viviendo. Un año antes o un año después... Ahora, en la medida de lo posible los entrenaré. Intenta seguir los principios. Y sigue adelante. No dejes que los trucos de maya te atrapen. Continúa , sigue adelante a cualquier precio. Bhaktivinoda Thakura dijo... Tantos obstáculos vienen, maya es muy fuerte... y aun así, nosotros continuamos adelante. Esto es bueno."
Pasé las dos semanas siguientes en el Krishna Balarama Mandir. Upendra estaba masajeándolo y dándole baños de esponja. Él me permitió realizar este maravillosos servicio con él. Por su misericordia y la misericordia de Upendra prabhu, pude tocar nuevamente el cuerpo de mi trascendental padre espiritual. Era el servicio al cual yo estaba más apegado, y tener a Upendra a mi lado lo hizo más dulce aún. Él era un siervo tan maravilloso. Él cariñosamente compartió el néctar del servicio conmigo, sabiendo que al compartirlo a usted con otros, su propio éxtasis aumentaba.
Cuando estaba preparándome para irme de Nueva Navadvipa, Upendra me dio la esponja que usamos para bañarlo como regalo de despedida. Estaba perfumada con el aroma de su cuerpo y el polvo que usamos durante el masaje. Yo la di casi toda pero mi esposa, Kusa, consiguió quedarse con un pequeño pedazo y lo colocó en una moldura. Está hoy en su altar en nuestra sala del templo.
Tontamente dejé Vrndavana antes de tiempo. Podría haberme quedado con usted si mi deseo hubiese sido más fuerte, mas, pensando que era indispensable como presidente de templo y no realizando que nunca más vería sus pies de loto nuevamente, partí. Es una decisión de la que voy a arrepentirme por toda la eternidad. De repente, usted se fue. Nunca pensé que esto fuese a ocurrir. Usted me enseñó todo acerca de la naturaleza temporal de este mundo material, pero aprendí muy poco. Cuando voy a aprender aquello que usted enseñó tan cuidadosamente a este tonto siervo. No hay nada más valioso en este mundo que la asociación con los devotos del Señor. Cuando voy a aprender que el único néctar en esta vida es la asociación con los devotos de Krishna?
Srila Prabhupada, yo me identifico mucho con Upendra. Básicamente él es cariñosamente conocido como su siervo personal. Él era muy sentimental. Después que usted se marchó él se hizo más conocido por sus dificultades para seguir el camino de la Conciencia de Krishna. Mi condición después que usted dejó el cuerpo ha sido similar. Usted misericordiosamente dio su mano y llevó a su siervo Upendra, ayudándolo cuidadosamente en su paso al próximo mundo. Usted nos muestra de que manera es compasivo y cariñoso con nosotros. Usted nunca reconoce nuestros malos hábitos, graciosamente mostrando gratitud por el servicio que hagamos, no importa cuan insignificante sea.
Srila Prabhupada, soy muy caído y perezoso. Aun no consigo sentir su presencia desde que partió de este mundo. Mi apego a usted es sentimental y soy incapaz de realizar cualquier servicio útil. Por favor, lléveme de este lugar horrible para que pueda masajearlo, junto con mi hermano espiritual Upendra prabhu. Mire cariñosamente hacia mi y sálveme de mi mismo.
Usted vive eternamente en sus instrucciones y su presencia puede ser vista en sus discípulos que siguen estas instrucciones, si tuviéramos ojos para ver. Por favor, recuérdeme como recordó a Upendra. Deme esa alegría de tener la asociación de mis hermanos y hermanas espirituales en el momento de la muerte. Yo rezo para poder estar cantando los santos nombres de Guru y Gauranga al dejar mi cuerpo, y así, seguir los pasos de mi más afortunado amigo y hermano espiritual, Upendra prabhu.